Lunes 05 de Marzo de 2018 - 06:31 AM

Reclutamiento de menores de edad en Colombia, preocupación latente de autoridades

El Derecho Internacional Humanitario y la misma legislación colombiana reconocen a cada niño, niña o adolescente que ha sido vinculado a un grupo armado ilegal como víctima. Ello, en razón de que el reclutamiento es un delito que vulnera la totalidad de sus derechos.
Archivo /VANGUARDIA LIBERAL
Desde 1960 hasta 2016 se registraron 16.879 niños, niñas y adolescentes víctimas del reclutamiento.
(Foto: Archivo /VANGUARDIA LIBERAL)

En ese sentido, desde el año 1999 hasta agosto de 2017 el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) registra que 6.377 niños, niñas y adolescentes han sido recuperados de los grupos armados ilegales en Colombia, de los cuales el 30,9 % de ellos señaló haber sido maltratado, el 66,8 % golpeado por lo menos en alguna oportunidad en su infancia, y para una cuarta parte de ellos y ellas los golpes fueron una práctica frecuente.

Para la organización Save The Children, el panorama de la niñez en Colombia enfrenta muchos retos y desafíos en la garantía integral de sus derechos, pero hay uno que en especial llama la atención del mundo y es el reclutamiento forzado.

“Cuando un niño o niña es reclutado, sus derechos, la totalidad de ellos, quedan en un estado de suspensión o vulneración: educación, salud, recreación, familia, afecto. No hay ningún derecho que uno pueda pensar que al menos no esté seriamente amenazado cuando se cambian los juguetes y las mochilas por armas”, aseguró María Paula Martínez, directora de la organización en Colombia.

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En días pasados, el Centro Nacional de Memoria Histórica lanzó ‘Una guerra sin edad’, un informe que recopila testimonios de niños que fueron reclutados durante 56 años de conflicto armado en Colombia.

El informe reveló que desde la década de 1960 hasta 2016 se registraron 16.879 niños, niñas y adolescentes víctimas del reclutamiento por grupos armados, una práctica que involucra tanto a las guerrillas como a los paramilitares, siendo las primeras con 8.701 casos, que equivalen al 69 %. Las Farc, hoy desarmadas y transformadas en partido político, son responsables del 54 %, y el Eln, del 10 %. Los paramilitares, desmovilizados en 2006, son responsables del 27 %, y los grupos armados posteriores a la desmovilización del 7 %.

“Las guerrillas se caracterizan, en especial las Farc, por un verticalismo, larga tradición de unidad y cohesión, que se materializan en una burocracia y cánones de disciplina claros”, afirmó el Centro Nacional de Memoria Histórica.

En ese sentido, el estudio insiste en que el Estado debe hacer mayor presencia en los territorios y garantizar el respeto de los derechos de los menores, ante “la persistencia de dinámicas asociadas al conflicto armado y la emergencia de nuevos actores armados como los grupos posdesmovilización y posibles disidencias de las Farc, el Eln y el Ejército Popular de Liberación (Epl).

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El informe señala que el mayor número de menores reclutados se presentó entre 1997 y 2005, con 9.199 registros, años en los que ocurrieron las más significativas disputas entre paramilitares, Farc, Eln y el Estado.

Sin embargo, también fue el momento en que se dio inicio a las desmovilizaciones individuales de menores. En 2002 solo se dieron 31 casos, en 2003 fueron 625 por lo que, el informe detalla que entre el 2003 y el 2005 se desmovilizaron 2.861 menores.

Dentro del Acuerdo de Paz, 124 niños, niñas y adolescentes fueron entregados por las Farc, e iniciaron su proceso de restablecimiento de derechos.

Sin embargo, y bajo el promedio de 155 recuperados de las Farc por el Estado cada año (se entregan o se capturan) se estima que muchas personas menores de edad se fueron de nuevo a sus lugares de residencia o se establecieron en otras partes, abandonando la posibilidad de un apoyo integral durante el tiempo que duraron las negociaciones del acuerdo de paz; con lo cual quedaron por fuera de los beneficios que pudiera haberles brindado el acuerdo y según Save The Children, de las 124 entregados, 86 ya han iniciado su proceso de reintegración familiar y solo dos han dejado el Programa de manera voluntaria.

“Las consecuencias de esto es que afecta a la niñez como valor de la sociedad en su desarrollo. Si la niñez es captada por el conflicto armado no va a poderse desarrollar su máximo potencial, porque estar involucrada en una acción que solo genera contrapeso al país, entonces su potencial como ser humano no puede salir a plenitud en la sociedad”, manifestó Luz Alcira Granadas, directora de incidencia política de Save The Children.

Entre tanto, el Icbf reporta que Antioquia, Caquetá y Meta, son los departamentos donde más se presenta el reclutamiento, mientras que, Amazonas, Atlántico y Quindío son los de menores índices.

“El conocer estos datos ayuda a saber en dónde debe haber más presencia del Estado y no precisamente con fuerzas policiales, sino con garantes de derechos, porque como se verá, una desprotección a la niñez, allana el camino a su reclutamiento”, sostuvo Martínez.

En el informe, la organización analiza la situación socioeconómica de la niñez que es víctima de reclutamiento y se logra establecer que los niños, niñas y adolescentes cuyos derechos a la educación y el bienestar económico han sido vulnerados, presentan mayor riesgo de reclutamiento por parte de estos grupos.

La familia, factor importate de la violencia infantil

Según Save The Children, es importante conocer que un amplio segmento de la población infantil fue víctima de violencia en el seno de su familia: cerca de un tercio (30,9 %) señaló haber sido maltratada, el 66,8 % de los niños, niñas y adolescentes fueron golpeados por lo menos en alguna oportunidad en su infancia, y para una cuarta parte de ellos y ellas los golpes fueron una práctica frecuente; adicionalmente, el 15 % de los niños y el 25,2 % de las niñas expresaron que la violencia y la falta de afecto en sus familias influyeron como factores para ingresar al grupo armado. “Hay que preparar y acompañar a la familia en este proceso. Además de inversión y políticas que garanticen los derechos de los niños”, recomienda la organización.

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