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Martes 22 de Agosto de 2017 - 03:34 PM

Aristóbulo Cala: Historia de un campeón santandereano en bicicleta

La historia de Aristóbulo Cala es la de la fuerza, la humilidad y la perseverancia. Aprendió a montar a los 15 años, en una bicicleta que alquilaba a escondidas a uno de sus primos, para escapar por ratos de la siembra y el campo. Hoy a sus 27 años es un campeón.
Aristóbulo Cala: Historia de un campeón santandereano en bicicleta

Hablar de Aristóbulo Cala Cala, recientemente coronado como campeón de la Vuelta a Colombia en bicicleta, es hablar de un joven de 27 años criado y forjado en el campo, humilde, con deseos de superación, pero especialmente de un enamorado del ciclismo y que lucha por alcanzar sus metas.

Aunque su familia vive en la vereda El Páramo del Municipio de Hato, nació en Socorro, “… porque allá estaba el hospital y mi mamá me tuvo allá, pero siempre he vivido y me críe en Hato. Yo soy del Hato”, cuenta.

“Mi infancia fue buena, me la pasaba jugando con mis amigos y con mis primos. Ayudaba a mis papás en las labores del campo, pero crecí en un ambiente sano y con muy buenos valores”.

Con sus manos hizo brotar maíz, café, cacao y todo aquello que permitía cultivar la tierra de la vereda, no sólo en la parcela de sus papás, José Antonio y Ana Belén, sino en fincas vecinas, en donde trabajó para ayudar al sustento de su familia.

Aunque vivió y creció en el campo, lejos de las competencias y de los ‘caballitos de acero’, ahí fue donde la semilla del amor por el ciclismo se incrustó en su corazón, y fue su papá, José Antonio, quien sembró esa semilla en su corazón. “Mi papá ha seguido siempre el ciclismo, con decirle que él conoce más ciclistas que yo que estoy metido en el medio”, anota.

Pero sus inicios en el ciclismo fueron cuando ya estaba bastante crecidito, pues aprendió a montar bicicleta a los 15 años, en una bicicleta que alquilaba a escondidas a uno de sus primos.

“A Aristóbulo lo conocí en Curití cuando ya era sub 23. Él inició tarde en el ciclismo, pero desde que empezó mostró que tenía madera y talento. Lo llevamos al Nacional de Ciclismo de Medellín en 2010 y terminó tercero. De ahí en adelante tratamos de apoyarlo y cuando tuvimos equipo propio en Santander (Panachi – Indersantander – Essa), ahí lo tuvimos”, comenta Efraín Guevara Gómez, quien por esa época era el presidente de la Liga Santandereana de Ciclismo.

Pero antes de llegar ahí, tuvo que recorrer un largo camino para irse abriendo paso, no sólo en la vida, sino como ciclista. “De pequeño mi ilusión era tener una casita y dónde trabajar la tierra. Pero a los 18 salí de la casa a buscarme la vida en el ciclismo”, anota.

Además de sus padres, uno de los principales impulsores y promotores para que Aristóbulo se metiera de lleno en el deporte de las bielas y los pedales fue su padrino, Freddy Ardila, un hombre que también andaba metido en el tema del ciclismo, pues tenía una bicicletería en Curití. Y le dijo al joven Aristóbulo que si quería dedicarse al ciclismo, que él lo iba a ayudar.

Se fue a vivir a San Gil, allí laboró, sin conocer el oficio, en una carpintería y entrenaba desde muy temprano para entrar a trabajar a las 8:30 a.m.
El tiempo fue pasando, año y medio aproximadamente, pero el sueldo no le alcanzaba para su sustento, pues tenía que pagar arriendo y alimentación.
La situación se hizo insostenible y recurrió a su papá y a su padrino, quienes le ayudaron a cancelar las deudas que tenía y de ahí se fue para donde su padrino, a trabajar en la bicicletería con un horario más flexible; así podía entrenar adecuadamente, con buena alimentación y una cama donde dormir cómodamente. Eso sí, sin sueldo, pero no importaba, porque tenía todas sus necesidades básicas más que cubiertas.

Y ahí fue donde Efraín Guevara lo encontró, lo integró a las selecciones Santander que dirigía por ese entonces Pedro Pablo Valdivieso, con las que corrió Vuelta del Porvenir y empezó a rodar por las carreteras colombianas haciéndose notar y empezando a pulir sus condiciones.

En ese ir y venir de viajes y competencias regionales y nacionales fue visto por un hombre de experiencia, el santandereano Félix ‘El Gato’ Cárdenas, nacido en Encino y doble campeón de la Vuelta a Colombia.

Su padrino volvió a aparecer ahí y habló con Cárdenas, quien sin pensarlo mucho lo llevó a Boyacá a que entrenara y se probara allá. Bajo la tutela del ‘Gato’ fue creciendo ciclísticamente, pues recibía consejos y una adecuada guía para ir aprendiendo los secretos de este exigente y complicado deporte.

Zero Estrés, una empresa de Cárdenas, fue su primer equipo en suelo boyacense. Ya tenía 20 años. Y ahí empezó a competir en carreras de renombre, como la Clásica a Boyacá y otras pruebas regionales. Se estrenó en el Clásico RCN con el Club Ciclo Ases, donde terminó en la casilla 32 de la general final y fue el tercer mejor sub 23 de la carrera radial.

Y de a poco fueron apareciendo, no sólo las buenas figuraciones, sino los triunfos. Fue cuarto en la Clásica de Anapoima de 2013 y llegó a lo más alto del podio en la Clásica Perla del Fonce en San Gil y en la Clásica de Aguazul en Casanare. Remató esa temporada siendo subcampeón de la Vuelta a Santander, perdió el título en la última fracción, una contrarreloj individual, con Alex Cano, a quien derrotó recientemente para coronarse campeón de la Vuelta a Colombia 2017.

Ya en 2014 terminó segundo en la Vuelta al Tolima, volvió a ganar la Clásica Perla del Fonce y se impuso en la Clásica de Cómbita en Boyacá.

Tras esa carrera hubo un largo receso, dos años de suspensión, por no haberse presentado al control antidoping. “El solo hecho de no presentarse al control antidopaje le acarreará una sanción de dos años porque se le declara, automáticamente, positivo”, dijo en su momento Efraín Guevara.
Pasó la sanción y el año pasado volvió a la competencia con el equipo de Bicicletas Strongman, y de la mano de Luis Alfonso Cely y de Félix Cárdenas retomó el norte de su carrera deportiva.

“A Aristóbulo ya lo conocía, lo había dirigido en GW y en Formesan. Lo que hicimos fue arroparlo y darle kilómetros. Lo llevamos el año pasado a la Vuelta a Costa Rica y este año fuimos a Europa, corrió varias pruebas y lo hizo muy bien”, explica Cely.

La campaña de 2017 de Cala muestra que lo más destacado de esta temporada fue el subtítulo de la Clásica de Rionegro y el puesto 19 en el Gran Premio de Lugano en Suiza, y claro, el título de la Vuelta a Colombia.

Ahora Cala sueña con ir al Mundial de Ruta que se correrá en Bergen, Noruega, en septiembre próximo, pues el propio presidente de la Federación Colombiana de Ciclismo, Jorge Ovidio González Longas, así lo manifestó en una emisora el pasado domingo, que el campeón de la Vuelta debería ir al certamen orbital.

“Pero eso lo decide el entrenador de la selección (Carlos Mario Jaramillo), si me convocan ahí estaré dando lo mejor de mí”, apuntó Cala, quien por estos días ya prepara su próximo objetivo: el Clásico RCN, no sin antes ir a las fiestas de San Roque en Hato, para darle las gracias por los favores recibidos en la Vuelta a Colombia, y para que no lo desampare de ahora en adelante.

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