La selección rusa se estrenó en la Eurocopa haciendo una demostración de buen fútbol y juego colectivo, ante una República Checa que se vio superada ampliamente en el campo de juego, lo cual se reflejó en el marcador final.

Publicado por: DPA, Wroclaw, Polonia
Rusia comenzó pisando fuerte en la Eurocopa de fútbol al golear ayer a la República Checa por 4-1 en un muy atractivo partido disputado en Wroclaw.
Alán Dzagoev, a los 15’, y Román Shirokov, a los 24’, adelantaron a Rusia en una notable primera parte del equipo dirigido por el holandés Dick Advocaat.
Vaclav Pilar, a los 52’, le dio emoción al segundo tiempo, en el que los checos se recuperaron levemente, aunque no pudieron remontar el resultado. Dzagoev, en una noche que no olvidará, amplió el resultado a los 79’, prólogo del marcador final a los 83’ con un potente disparo de media vuelta de Román Pavlyuchenko.
En el duelo de virtuosos entre el checo Tomas Rosicky y el ruso Andrei Arshavin se impuso claramente este último, autor de pases de precisión tan quirúrgica como delicada su ejecución.
Los rusos comenzaron haciéndose dueños del partido, y tras merodear el arco de Peter Cech con insistencia, el gol no tardó en llegar.
En menos de media hora los checos estaban golpeados, tambaleantes. Los rusos eran una orquesta, una máquina de generar y ocupar espacios, con jugadores siempre dispuestos a recibir la pelota en posiciones ofensivas. El hecho de que siete de los 11 titulares jugaran en el Zenit de San Petersburgo se hizo notar ante un rival con 11 jugadores de 11 equipos diferentes.
El gol de Pilar dio esperanzas a los checos a los siete minutos de la segunda parte, también porque Rusia había bajado el pistón, pero se trató sólo de un espejismo, de una sensación temporaria que Dzagoev y Pavlyuchenko diluyeron a puro gol para colgarle a sus selección el cartel de protagonista del torneo, el mismo en el que hace cuatro años llegó a semifinales.















