España e Italia están en la final de la Eurocopa 2012. Llegaron por caminos diferentes, pero ambos están en el justo lugar.
Publicado por: César Luis Menotti
España no alcanzó en la semifinal contra Portugal a sostener su fútbol característico. Veamos el análisis, por si sirve el planteo para la final del domingo.
En los 90 minutos de juego no llegó a manejar los espacios y los tiempos. Daba la impresión que jugaba con el apuro y la rigidez de un equipo sujeto al planteo de Portugal, equipo que reduce espacios para atrás, interrumpe y anticipa con potencia, logrando interrumpir lo creativo de España, que pasa por la tenencia de la pelota.
No fue la España acostumbrada a dominar los espacios utilizando el toque rápido. Tampoco la formación del equipo denunciaba el camino tradicional con que España siempre respondió a este tipo de planteo.
Con un referente de área como Negredo, a Silva -más comprometido en ayudar a recuperar la pelota que a jugarla- no se lo veía libre en el juego. De esa manera se perdió el circuito de circulación entre Xavi, Iniesta, Busquet, se apresura Xavi Alonso, se repite Arbeloa y colectivamente todo es confusión, la confusión que genera Portugal, que tiene para ganar a Cristiano Ronaldo y un poco menos a Nani.
Pero Cristiano Ronaldo es un futbolista que sólo vive para ganar el partido él, y vaya si ha ganado partidos; ahora, cuando no los gana, su equipo juega con diez. Él se coloca su traje de luces, mira el escenario desde ese lugar, cuando tira una falta tiene preparado su monólogo televisivo, con un manejo actoral imprescindible para su estilo. Nunca se pone el overol, no para defender, sino al menos para exigir que la pelota pase por sus pies.
Terminados los 90 minutos, “intensos” como dicen algunos periodistas para algo muy flojo y mal jugado. Pero España cambió. Cambió de juego, con otros jugadores y retomó el camino cuando Iniesta señaló con toda su calidad por dónde ir, mientras Portugal dependía de su gran esfuerzo. Apareció España, la España de estilo, y desapareció Portugal. Pudo ganar en la prórroga, pero ganó por penales, esta vez la suerte fue justa. Ahora, Italia.
Se confirma que esta Italia está cambiando. Está en su entrenador, Prandelli. Armó un equipo bien organizado para recuperar la pelota y también está la idea de pelear la posesión, con un Pirlo que, desde sus enormes condiciones técnicas, se encarga de casi todas las salidas, siendo un estratega que participa de casi todas las jugadas.
Hasta el primer gol, Alemania ejerció algún dominio territorial, pero jugó en ataque como más les gusta a los defensas italianos: referencias fijas, tener a quién marcar, Gómez y Podolski. Dos errores, Alemania que no defiende bien y Balotelli puso en 2 a 0 un partido que era más disputado que lo que marcaba el resultado.
Ahí, Alemania no manejó la adversidad desde el orden, se desordenó de tal manera que pudo ser mayor la diferencia. Con los cambios, mejoró en el juego porque dejó de ser tan previsible.
Pero esta Italia es diferente, sale ordenada, maneja bien el contraataque, no desde el pelotazo para adelante, sino que lo hace con juego y participación. Cuando tiene la pelota, todos intentan y así exigen a una Alemania muy desordenada, que para recuperar regala espacios, no toma decisiones y con tantas dudas, Italia saca ventaja y gana merecidamente.
El esfuerzo de Alemania por remontar el partido no puede alcanzar ya que las dudas lo hacen al equipo muy vulnerable y previsible; no renunció a jugar, pero no tuvo sorpresa.
Ganó bien Italia, Alemania regresa con todo el honor de protagonizar un buen partido y estar, como siempre, entre los mejores.
Bienvenido Italia al mundo del buen juego. Está en la final con otro equipo que sueña parecido. España e Italia lo merecían.














