Miércoles 31 de Agosto de 2011 - 12:01 AM

Peluffo: una vida de fútbol

Un conversatorio en el marco de la Feria Ulibro 2011 trajo de vuelta a Norberto José Peluffo a Bucaramanga.
César Flórez / VANGUARDIA LIBERAL
El pasado 6 de agosto Norberto José completó 21 años sin tomarse un trago
(Foto: César Flórez / VANGUARDIA LIBERAL)

Este bumangués, nacido en el barrio Alarcón y quien desde los 8 años vivió en Conucos, recordó con Vanguardia Liberal su vida alrededor de la pelota de fútbol.

‘El Mono’ Peluffo, hijo del desaparecido Norberto Juan, aquél argentino que llegó a Colombia en la ‘Época del Dorado’, siempre se destacó en el mediocampo del rectángulo verde y se caracterizó por jugar de volante 10.

Norberto, diestro de nacimiento, no tuvo problemas para dominar ambas piernas, y su buen juego lo llevó por varios equipos. Primero jugó con Conucos, pasó a Guayos Player y luego a Gencor, un equipo de los ‘Paquetes’ Riveros.

Con 13 años empezó a representar a Santander. En 1976 jugó un torneo juvenil a mitad de año y en diciembre jugó el torneo de mayores en Bogotá, donde compartió escenario con Vera Lima, y Rubén ‘La Mechuda’ Londoño, "un crack… un volante zurdo talentoso, de los tantos que se han perdido en el departamento".

Posteriormente fue a un nacional juvenil a Medellín, salió como el mejor jugador del torneo y entre las propuestas que le llegaron estuvo la de Atlético Nacional, que al final lo cautivó.

Regresó a Bucaramanga, se graduó en el Agustiniano y en enero se presentó a la pretemporada en Santa Marta con toda la plantilla que fue campeona en 1976.

A continuación, parte de su historia y otros temas de una vida entregada al fútbol:

Preguntas y respuestas

¿Cómo fue su llegada al profesionalismo?

"Nacional venía de lograr la tercera estrella y me recibieron muy bien. Yo jugaba de volante 10, pero el profesor (Oswaldo Juan) Zubeldía consideró que podía ser un volante de avanzada y me puso de 8 y fui socio de Hernán Herrera y Hernán Cueto. Yo entendí lo que quería el ‘profe’, y eso me sirvió, pues si no lo asimilaba, simplemente no servía".

¿Cuál es el equipo que más recuerda en sus 13 años como jugador profesional?

"Atlético Nacional porque es como mi primer amor. Allí compartí con Luna, Sarmiento, ‘Barrabás’, ‘Bolillo’, ‘Pacho’ Maturana, César Cueto, Vilarete. También el América pues estuve bajo las órdenes de un grande, el profesor Ochoa. Además, los extranjeros eran Gareca, Falcioni, Battaglia, Santín, Julio César Uribe, Roberto Cabañas, González Aquino y una cantidad de jugadores colombianos de excelente nivel".

Después de jugador usted pasa a dirigir... "Fui técnico 15 años y tuve buenos equipos. Empecé en las divisiones menores del Bucaramanga, Alianza Petrolera (1C), Atlético Bucaramanga, Nacional (asistente de Juan José Peláez), Selección Colombia en los Panamericanos en Argentina; pasé a Envigado, Venezuela, volví a Bucaramanga y fui a Junior. Viajé a México un año, luego Millonarios, Cali, Pereira, Junior y decidí no dirigir más, y dedicarme a enseñar".

¿Estudió para ser técnico?

"Lamentablemente en Colombia no hemos sido capaces de tener la escuela de formación de entrenadores profesionales. Da tristeza que a estas alturas de la vida no la tengamos. Eso se nos sale de las manos a los entrenadores, eso debe ser a nivel gerencial. La capacitación de nosotros es la experiencia, la vivencia y el sentimiento que nos dejó el campo de juego".

¿Hace falta la capacitación?

"¡Claro! pero en la parte personal, porque si tú fuiste un jugador de gran recorrido, de alto rendimiento, ya tuviste la experiencia pues compartiste con muchos entrenadores. Pero debes aprender psicología, aprender a hablar, clases de primeros auxilios, temas que complementen el fútbol".

¿Pero la falta de experiencia y de capacitación es un tema que les cobran en este momento a los estrategas colombianos?

"Dicen algunos que Leonel Álvarez no está capacitado para dirigir la selección. Jugó tres eliminatorias, tres mundiales, campeón de Copa Libertadores con Nacional, jugó en España, en México, Estados Unidos, ¿será qué no sabe lo que es jugar en el Centenario de Montevideo? Y dicen que no tiene la experiencia ni el bagaje para dirigir... esa parte no la entiendo".

¿Cree que el técnico de la selección debe ser colombiano?

"Leonel es un caso y eso que no estoy hablando de títulos, porque o si no deberíamos hablar de Diego Umaña, Jorge Luis Pinto, Santiago Escobar, Juan Carlos Osorio… todos interesantes. Son personas con recorrido, pero los descalificamos muy fácil... ojalá decidan rápido porque la Eliminatoria está encima. Y que la decisión sea de verdad, y no que en seis meses estén cambiando para empezar de cero".

¿Cómo le pareció la idea de traer un técnico extranjero?

"Yo no veo mal que traigan a un extranjero, pero que lo respalden. Mis ‘peros’ son los costos económicos, ¿estamos en capacidad de pagarles 100 mil dólares mensuales? No es que a los técnicos colombianos les tengan que pagar ‘chichiguas’, pero el técnico local por menos plata y con menos gente también puede llegar a desarrollar un buen trabajo".

¿Cuál es el problema con el fútbol?

"De planeación, de organización, de falta de amor por hacer las cosas, y no pensar siempre en el beneficio propio, en los intereses, la conveniencia, porque todo eso acaba las estructuras".

¿Qué opina de la situación de Hernán Darío ‘Bolillo’ Gómez?

"A ‘Bolillo’ se le puso una situación muy difícil y muy triste en este país, porque resulta que el malo es el ‘Bolillo’ y todos obran muy bien. Pasó el hecho y él sacó el comunicado reconociendo el error, pero parece que este país con ‘Bolillo’ quiso tapar todas las embarradas, y ‘Bolillo’ pasó a ser el delincuente más grande que ha tenido Colombia en toda su historia y no puede ser. Dígame quién no sabe o no entiende que él se equivocó.

¿Faltó darle una segunda oportunidad?

"Era difícil, pero las oportunidades hay que dárselas al ser humano, yo soy uno que la recibí, yo soy alcohólico recuperado, y mal haría yo en no ser consecuente con mi vida. Hernán debe estar en este momento en ese crecimiento como persona a raíz de lo que le pasó, en tratamiento psicológico, pero aquellos que quisieron tapar algunas embarradas con doble moral, pues deberán seguir dándole la cara al país".

¿En la actualidad qué hace?

"Soy director de divisiones inferiores de Nacional. Cuando me retiré de técnico para irme a comentar en el Mundial de Alemania tenía la idea de hacer un proyecto de divisiones inferiores y transmitir lo que he vivido. Un día me llamó el presidente del Nacional, y me dijo que si era verdad que quería empezar un proyecto de esas características; yo dije que sí, y me respondió váyase tranquilo para el Mundial y después hablamos. Cuando volví me llamaron que viajara, arreglé el viernes y al lunes empecé a trabajar".

¿Cuántos niños tiene ahora en sus divisiones?

"220 niños, más los de siete convenios que tenemos con diferentes equipos: cinco en Medellín, uno acá en Bucaramanga con Comfenalco y uno con Expreso Rojo en Cartagena, como unos 800 jugadores más. Además, colaboro mucho con las escuelas de fútbol con nuestra directora Marcela Bustamante, viajo mucho con ella a las 22 escuelas que tenemos en Colombia".

¿A la distancia sigue al fútbol santandereano?

"Sí, pero entra en lo mismo, muchas veces se pierde el fútbol. ¿Será que en Santander no hay empresas que le puedan invertir al fútbol santandereano, que entre 10 empresas le metan plata y la manejen ellos?

¿Será que no se puede tener una serie de técnicos bien pagos, que no tengan que buscar tres o cuatro trabajos al día para ver si pueden cubrir sus necesidades, y organizar bien el fútbol santandereano, y recuperarlo y mostrarle al jugador santandereano que es bueno y es capaz? Lo podemos hacer, lo que pasa es que no queremos, nos incomoda la organización. Entre más sencillo y más fácil sean las cosas y entre menos esfuerzos tenga que hacer es mejor, porque por ahora mi cargo me sirve para lanzarme a otra cosa y entonces el fútbol dónde está".

¿Esa falta de planeación también ha llevado a que el jugador local no sobresalga?

"Pero por qué, porque el jugador santandereano siente que no tiene el valor que debe tener. El jugador piensa que la posibilidad de pagarle es muy difícil, pero eso es un problema que viene de años y creo que es hora de darle un vuelco al fútbol local, es hora de recuperar los Torneos Departamentales, que ya ni se hacen, es increíble, ¡qué tristeza! Yo fui con una selección a Medellín y había jugadores de San Gil, Socorro, Vélez, Barranca, porque se hacían los torneos y se traían los jugadores… y acá hay gente de bien que puede recuperar el fútbol local".

¿Cuál es el consejo para el fútbol de nuestra tierra?

"Que planeen, que lleven procesos y no estén pendientes de los sucesos. Que le apuesten a proyectos largos para ver verdaderos frutos".

Una familia futbolera

Norberto padre fue un volante de marca con buen manejo balón. Este argentino llegó a Colombia en la ‘Época del Dorado’ y jugó en Bucaramanga, Cali y Junior. Además, dirigió al ‘amarillo’ dos temporadas. Su hermano Juan Martín jugó de defensa central en Bucaramanga, Cúcuta, Caldas, América, Nacional, y dirigió a Real Santander. A pesar de las calidades de los tres, el hijo y los sobrinos de Norberto José no siguieron los pasos del fútbol.

"Yo soy alcohólico recuperado"

El pasado 6 de agosto Norberto José completó 21 años sin tomarse un trago, pues durante su etapa como jugador estuvo envuelto en ese flagelo. "Yo soy alcohólico recuperado. Eso es un problema que no distingue estratos, ni religión".

El santandereano, al igual que muchos jóvenes, se tomó sus primeros tragos un 24 de diciembre y, como él mismo dice, "con 15 ó 16 años nadie piensa que es alcohólico".

"En la vida lo que uno tiene que tratar de hacer es no darse esa oportunidad de estar probando, el organismo se enferma, asume con facilidad los vicios y empezamos a ser dependientes. Algunos podemos salir y le doy gracias a mi Dios porque es una manifestación divina lo que me sucedió".

Gracias al apoyo de su familia, al de algunos amigos como Germán Bermúdez, quien lo llevó a Alcohólicos Anónimos, a su fe y a su buena voluntad de hacer las cosas, el ‘profe’ Peluffo emprendió una nueva vida.

Él es consciente de que ese deterioro físico lo fue sacando del fútbol profesional, porque cada vez fue más difícil ponerse en forma, y por eso ahora comparte su experiencia de vida con los jóvenes, aunque le preocupa que "a veces ni las palabras, ni los ejemplos le sirven a la juventud y cae fácilmente, pero uno no puede desfallecer".

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