
"Estoy muy contento de volver a mi ciudad, a mi casa y a la plaza donde me formé", dice Dayro.
El atacante tolimense se fue el semestre pasado al onceno barranquillero, después de haber jugado con el Once Caldas: "Tengo muchas sensaciones, me da de todo, pero es un orgullo volver", anota.
"Es la primera vez que enfrento al equipo de mis amores, pero soy un profesional de esto", afirma Moreno, quien advierte que si llegara a anotar un gol no lo celebraría: "no, sería fatal, por la afición y por el respeto que le tengo al equipo, pero si tengo la opción de marcar lo hago".
El jugador que ha pasado por las ligas de Rumania, Brasil y México dijo que ve con muy buenos ojos lo que se hace hoy en el Once Caldas: "El Once es grande, la plaza también, entonces, encontrar un dueño de las condiciones de la Kenworth le caen muy bien".
Hoy, seis meses después, Dayro recalca que no es hora de buscar responsabilidades de su salida del Once Caldas, pero que su sueño es volver a Manizales y ponerse de nuevo la blanca del excampeón de América

