Hay que hacer nuevos hinchas. Y no hablamos de hacerlo vía trabajos promocionales en los colegios, o regalando la boleta a los niños de cierta edad y demás acciones que de hecho deben coexistir en todo equipo que pretenda mantener un gran cúmulo de aficionados en el tiempo.

Publicado por: Juan José Mantilla Navarro
Vamos por partes. Un equipo de fútbol grande construye su afición a punta de títulos que van adornando su vitrina y van engordando la leyenda, teniendo un obvio resultado en la renovación de aficionados que van pasando en lo posible la posta a sus descendientes. Los títulos son el caldo que nutre la sostenibilidad en el tiempo de un estadio a tope de hinchas.
Los equipos chicos en cambio deben recurrir a las hazañas para construir y renovar su afición. Sabiendo que cosechar títulos es algo más dispendioso, aun cuando los sistemas de torneos cortos en Colombia cada vez lo permiten con mayor frecuencia, no hay elemento más elocuente que justifique el ser hincha de un club chico que la construcción de hazañas. Los abuelos de antes y los de los años venideros lo hacían y lo harán siempre con gran precisión.
“Perdíamos con Millos y en el último minuto ‘Cuca’ Aceros se la colgó en un ángulo al gran Amadeo Carrizo y empatamos contra pronóstico de todos…” o “Debíamos ganar en Armenia, habiendo comenzado perdiendo hasta que Pedro Olalla se la colgó de globito desde la media cancha a Óscar Córdoba (Quindío) y el equipo pasó a las finales”. Más aún. “Debíamos empatar en Armenia para ir a la Copa Libertadores del año siguiente y cuando todo parecía sentenciado en el último minuto, el arquero ‘cuyabro’ dio rebote y ‘El Fantasma’ Ballesteros la clavó al fondo para gestar la hazaña”
¿Cuántos hinchas no tienen o ha tenido el Bucaramanga gracias a las hazañas mencionadas aquí? Lo crean o no, las hazañas fortalecen la construcción de afición en los equipos chicos de modo tan firme como en los equipos grandes lo hacen los títulos. El problema es que nuestro Atlético Bucaramanga está por fuera de ambos ejes en el plano cartesiano. Ni gana títulos y hace muchos años no construye un épica hazaña.
Hoy día urge construir una que puede tener el condimento requerido. Hay que salir de la B de modo imperioso y de inmediato construir grandeza en la A, porque de lo contrario aquellos hinchas que jamás vivieron siquiera la hazaña de ‘El Fantasma’ Ballesteros (1997), se van a terminar cansando y el equipo se quedará con el paso de los años, lleno de hinchas, pero en el cielo.














