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Miércoles 30 de Agosto de 2017 - 04:40 PM

Este santandereano derrotó a la adversidad y sueña con el Mundial de Fútbol

El accidente cerebrovascular que sufrió Farid se debió a una mutación en la proteína de la sangre, una enfermedad silenciosa que amenazó con quitarle los sueños en el fútbol.
Este santandereano derrotó a la adversidad y sueña con el Mundial de Fútbol

—Señor Ludwing, su hijo sufrió un accidente cerebrovascular y su estado es crítico…

—¿Cómo así doctor, pero se va a salvar?

—Su vida está comprometida y en caso de salvarse puede quedar postrado en una cama…

—No, doctor. Confiando en Dios él se recupera…

¿Fue gol de Yepes? No, fue gol de Jaimes

Veinte días después, la selección Colombia buscaba escribir una nueva página de gloria en el Mundial de Brasil 2014.

En el Estadio Castelão, de Fortaleza, el elenco orientado por José Néstor Pékerman buscaba empatar ante los dueños de casa. Los ‘pentacampeones’ sacaron provecho del flojo primer tiempo de ‘La Tricolor’ y ganaban 1-0, pero en el segundo periodo la balanza se inclinó a favor de los ‘cafeteros’, quienes se reencontraron con su fútbol y amenazaban con emparejar las acciones.

En el minuto 66, James Rodríguez ejecutó un tiro libre desde el costado derecho y, luego de algunos rebotes en el área de ‘La Canarinha’, Mario Yepes empujó el balón a la red. La alegría nacional fue cosa de pocos segundos, porque el árbitro decidió invalidar la acción por fuera de lugar.

A 4.461 kilómetros de Fortaleza, en una de las habitaciones del Hospital  Carlos Ardila Lülle de Floridablanca, Farid Camilo Jaimes Camacho, inmóvil, observaba el encuentro rendido en una cama. La impotencia y la bronca a raíz de una determinación del árbitro, que consideraba injusta, se apoderaron del joven de 15 años a quien le dijeron que no se levantaría jamás, y su pierna izquierda, impulsada por un “hijue…” pateó con fuerza la sábana.

El fútbol, ese que en 1969 interrumpió por algunos días la guerra civil más sangrienta de África con motivo de la visita del ‘Rey Pelé’ y su equipo el Santos de Brasil, detenía la parálisis del hijo menor de Ludwig Jaimes y Amparo Camacho y le entregaba esperanzas de recuperación.

Días antes, un 14 de junio, justo la fecha del estreno victorioso de Colombia ante Grecia (3-0), en un encuentro entre el Atlético Bucaramanga sub 15 y el Atlético Bucaramanga sub 17, disputado en la hacienda Santa Bárbara, ubicada en el Anillo Vial, Farid tenía en la pelea a los ‘cachorros’ del ‘Leopardo’, que se preparaban para un certamen nacional en Barranquilla.

El ‘11’ de la sub 15 del Atlético, el número que más le agrada, había marcado el 1-1 y gestó una pared para salir disparado a buscar el 2-1; sin embargo, a mitad de la carrera todo fue penumbra.

Una carrera hacia el profesionalismo

Farid creció detrás de un balón de fútbol y con la ilusión de debutar en el equipo profesional del Atlético Bucaramanga. Los colores amarillo y verde lo enamoraron desde que su padre lo llevó por primera vez al estadio y desde entonces se trazó el objetivo de ponerse la ‘piel del leopardo’.

En la Cancha Municipal de Piedecuesta y en el estadio de Villaconcha forjó una ‘zurda’ que dejó impresionados a propios y extraños. Elías Correa, jugador del Atlético en la década de los noventa, fue uno de los primeros en notar el talento de Farid y pulió su técnica.

Al equipo de sus amores llegó en el 2010 y con apenas 11 años tomó el camino que conducía al plantel profesional, bajo la atenta supervisión del entrenador Héctor Rodríguez, quien en pocos minutos de entrenamiento percibió que estaba al frente de un jugador diferente.

Y todavía marca la diferencia

Han pasado más de tres años desde que inició el partido más bravo de su vida.

En la cancha del Club Furec, en las inmediaciones de La Españolita, vía a Piedecuesta, entrena el equipo Dinamo, en el cual compiten deportistas convencionales y con parálisis cerebral.

A un costado del rectángulo de juego, dos padres de familia comentan la práctica.

— ¿Ese es Farid?

— Sí, el número 23…

— ¡Qué técnica la de ese pelao!, parece que no tuviera nada…

— Ya quisiera yo jugar así para atender a los ‘rodillones’ del barrio.

¡Goleador! ¡Farincho! ¡Crack!,  como afectuosamente lo saludan sus compañeros, fue uno de los primeros en llegar, luciendo orgulloso la licra de Diego Peralta y los guayos de Darío Rodríguez, dos exjugadores de su amado Atlético Bucaramanga.

Detrás de él, está su fiel escudero. El que le heredó la pasión por el ‘Leopardo’. El que está en las buenas y en las malas: don Ludwig, su padre, un taxista dicharachero que tiene como especialización el cuidado de Farid.

Hay que detallarlo para notar que su costado izquierdo tiene algunos inconvenientes de movilidad. Para un desprevenido, simplemente “tiene el mismo caminado de Máyer Candelo”, y también la técnica del experimentado jugador del Cali.

Recepciona el balón con la pierna izquierda y lo pasa con la derecha, es preciso en el juego corto y, en el largo, ubica el esférico al espacio vacío para comodidad del compañero.

La velocidad es la misma; incluso, le dicen que en el atletismo puede triunfar con facilidad, pero quién le saca de la cabeza el fútbol, ese que lo llevó a la selección Colombia y como él mismo comenta con la confianza de los ganadores “me llevará a un Mundial”.

La recuperación milagrosa

En su mente retumbaba la frase de que “no volverá a jugar fútbol” y ese fue el alimento que le dio fuerzas para superar los paradigmas.
En el club de sus amores encontró el respaldo necesario y bajo la supervisión del médico deportólogo John Jairo Acevedo y los fisioterapeutas Ómar Durán e Ivon Castellanos comenzó una recuperación que sorprendió a los más optimistas.

“Farid no deja de sorprendernos. Cuando inició el proceso de recuperación las expectativas eran mínimas, porque así ocurre con los pacientes neurológicos.

Pero en él encontramos respuestas inmediatas. Enfocamos los trabajos en el fútbol y eso lo motivó demasiado. Cada vez se exigía más y en poco tiempo volvió a caminar, a correr y, lo más especial para él, a jugar fútbol. Lo citamos a los entrenamientos del equipo profesional y eso lo ayudó mucho más”, relata Ómar Durán, fisioterapeuta del Atlético.

Pero la recuperación no era fácil. Tenía que reparar el cuerpo y también el alma. Conciliar el sueño era imposible. El imaginarse cómo sería todo sin el accidente, perturbaba la tranquilidad y aparecía como un recio defensor para impedir que anotara. “En alguna ocasión intenté hacerme daño. No entendía por qué me pasaba eso a mí y no quería seguir luchando, pero en mi familia y en el fútbol encontré el apoyo y la motivación para luchar”.

Si para los atletas convencionales el trabajo es exigente para mantenerse en lo más alto, para los deportistas en situación de discapacidad es el triple, y así lo asumió. Luego de un año de intensos ejercicios, ya dio sus primeras patadas al balón y comenzó otra lucha, la de crear un equipo de fútbol siete para personas con parálisis cerebral.

Con el apoyo del nadador Moisés Fuentes, tres veces medallista paralímpico, el entrenador Héctor Rodríguez y su padre, nació el club Dinamo PC, que abrió nuevos espacios para los futbolistas con parálisis cerebral.

El Bucaramanga del alma

Farid es callado, pero cuando se trata de hablar de fútbol y, sobre todo del Atlético Bucaramanga, la timidez desaparece, el tono de voz es más fuerte, su mirada se ilumina y el corazón irradia alegría.

Recuerda que en sus días de recogebolas del Bucaramanga, el cuadro ‘amarillo’ vencía a Real Cartagena en la B, pero los ‘heroicos’ estaban cerca del empate.

En una acción, se demoró en entregarle el balón a un jugador cartagenero y recibió el habitual “apure care mondá” y un empujón (risas).
Para él, Américo Montanini es el mejor de la historia búcara y la felicidad más grande es compartir en los entrenamientos con el plantel profesional, quienes lo acogieron como uno más del grupo.

“A James Aguirre tengo que ganarle en los penaltis y con los demás me llevo muy bien. Ahora comparto con John Pérez y ‘Gavilán’ Gómez, entre otros, y con los jugadores que se fueron también hice amistades”.

Los frutos del esfuerzo

 Las gestas de Farid llegaron a los oídos del DT de la selección Colombia PC, Hans Durán, quien citó al mediocampista externo, que le gusta emular las acciones de uno de sus jugadores preferidos, Arjen Robben.

La convocatoria fue a comienzos del 2017 en Bogotá y, a base de gambetas, asistencias y goles, el exrecogebolas del Bucaramanga se ganó un lugar en el combinado patrio que participaría en los Juegos Parapanamericanos Juveniles de Sao Paulo 2017, en marzo.

Fue uno de los 12 privilegiados que representaron a la ‘tierra de Gabriel García Márquez’ en el ‘país de la samba’ y aportó su talento para que el equipo ‘Tricolor’ consiguiera la medalla de bronce, detrás de Argentina y Brasil.

En la mira, Farid tiene el Mundial de España 2018 y trabaja fuerte para recibir otra vez el llamado de la selección Colombia.

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