Viernes 20 de Abril de 2018 - 02:48 AM

Selección Santander femenina sub 14: ¡campeonas invictas!

De la mano de la Selección Santander femenina sub 14, Santander se coronó porprimera vez campeón suramericano de fútbol. De los seis partidos jugados, ganaron cinco, empataron uno y lograron cupo directoal Mundial en Estados Unidos.
Fabián Hernández/VANGUARDIA LIBERAL
Todas las integrantes de la selección Santander sub 14 pertenecen al Club Botín de Oro. Algunas están en la nómina de este club desde hace varios años, otras se unieron después de haber sido elegidas para la Selección en las convocatorias que se hicieron para ir a representar al departamento en el Torneo Nacional en 2017.
(Foto: Fabián Hernández/VANGUARDIA LIBERAL)

En el minuto 30 del partido que definiría que país quedaría campeón de la Fiesta Suramericana de la Juventud en Paraguay, Copa organizada por la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), en la categoría sub 14, la selección Santander hacía el segundo gol.

El primero llegó rápido, al minuto nueve, y con él la confianza que les permitió a las 11 jugadoras traerle al Departamento el primer título internacional.

“O ganan o pierden, pero no quiero penaltis”, les dijo la entrenadora la noche anterior. Pasados los noventa minutos de juego, el árbitro pitó y el marcador arrojó un 2-0 definitivo.

¿Cuál fue la clave?

-“Hay una palabra que teníamos en la cabeza cada vez que salíamos a la cancha y que repetíamos todo el tiempo”, menciona una de las campeonas.

-“¡Invictas!”, dicen todas al unísono.

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El cupo

Faltaban siete minutos para que terminara el partido final del Torneo Nacional de Fútbol Infantil, organizado por la División Aficionada de Fútbol Colombiano, Difútbol.

 La selección de Santander se enfrentaba a la de Valle no solo por la medalla de campeonas sino por el cupo a la Fiesta Suramericana de la Juventud, la Copa que organiza la Conmebol cada año para premiar a los mejores en tres categorías: femenino sub 14, sub 16 y masculino sub 13.

 Las santandereanas, quienes no habían perdido ningún partido, caían 1-0 en un juego que ellas definen como el más difícil hasta ahora.

 -“Las vallunas son muy buenas. En los dos partidos que ya habíamos jugado con ellas logramos empatar pero no ganar, pero ese día los dos equipos nos jugábamos el todo o nada. Ellas marcaron el primer gol al minuto cinco y faltaba muy poco tiempo y seguíamos igual. Fue duro”, recuerda Slendy Vera, quien en el minuto 38 marcó el gol del empate y dos minutos después el de la victoria.

 Ese día, después de que en 1981 la selección juvenil masculina que dirigía Alberto ‘Coco’ Forero y en la que brillaron Adolfo León Holguín, Domingo Alarcón, Alfredo ‘Pirata’ Ferrer, Aníbal Méndez, Óscar Arenas y Óscar Muñoz ganara un Torneo Nacional, Santander volvió a ser campeón.

 -“No solo le dimos otra vez el título a Santander, sino que lo hicimos invictas, que no es lo mismo”, suelta Anllely Fuentes, la volante del equipo, haciendo un gesto de orgullo y sin dejar de sonreír.

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Tanto para ella como para la mayoría, el torneo nacional era el primero que disputaban fuera de Santander. Algunas ni siquiera pertenecían a un club y solo jugaban en sus barrios como pasatiempo, pero gracias al talento que mostraron en la convocatoria, pasaron a integrar la selección sub 14 y de ahí a representar el Departamento.

 Hacerse con el título Nacional les dio toda la confianza que necesitaban para dar el siguiente paso: el Suramericano.

 La preparación

Sentadas a un costado de la Cancha El Bueno en Real de Minas, seis de las 19 jugadoras que estuvieron en Asunción en la Fiesta Suramericana de la Juventud recuerdan cada detalle, no solo de los partidos que disputaron allá, sino de todo lo que les tocó hacer para lograr llegar.

 -“Uy no, ni me acuerde. Vos, si me hubieras visto esos días, en mis ojeras se podía hacer mercado, con eso te digo todo. Me daba la madrugada haciendo trabajos”, recuerda Anllely, quien se vino de Ocaña hace más de un año para buscar mejores oportunidades como futbolista.

 Estudiaban de día, entrenaban todas las tardes y hacían trabajos escolares en la noche. A las que se les cruzaban los horarios les tocaba pedir permisos, recuperar después o hacerse la cruz para que las notas no se vieran tan afectadas, pues para poder jugar a la pelota la condición en sus casas es no descuidar el colegio.

Todas veían en el viaje la posibilidad de demostrar que el fútbol femenino es igual o mejor que el masculino. Todas empezaron jugando con hombres, quienes muchas veces las hacían sentir menos por ser mujeres y les dijeron que nunca iban a llegar lejos. Todas encontraron en el Club Botín de Oro y en Alexander Espéncer Uribe, fundador del club y entrenador, quien hace más de 10 años empezó a liderar equipos femeninos desde su escuela hasta lograr tener presencia en la Liga Santandereana de Fútbol, la oportunidad de mostrar su talento.

 Por eso, el día que ganaron el torneo nacional se prometieron dar más de lo que sabían y creían que tenían. Se prometieron no solo ganar el Suramericano, sino hacerlo invictas y traerse el cupo para el Mundial. Y así lo hicieron.

Invictas

Una vez llegaron al hotel en Paraguay, la entrenadora, Claudia Romero Combariza, les prohibió salir de los cuartos. Nada de hacer amigos o de estar por ahí desconcentrándose. El celular quedó restringido y las sali - das eran únicamente para comer, entrenar, hacer reuniones de equipo y salir a la cancha.

 -“Cualquier cosa que genere distracción se convierte en un gol en contra, en un partido perdido, en todo menos en ganar. Ellas fueron allá a ganar, no de paseo”, expresa Romero Combariza.

Todas están de acuerdo en que sí funcionó y sin escatimar detalles empiezan a relatar lo que fue su espectacular paso por la Copa.

El primer partido fue contra Argentina. En los primeros minutos ya dominaban el partido y cuando el juez dio el pitazo final, el marcador mostraba un 7-2 a su favor. El segundo, frente a Bolivia, las siguió manteniendo como triunfadoras con un 5-1.

-“Que hubiera podido ser un 23-1 porque tuvimos demasiadas llegadas al arco, es que fueron muchas y solo entraron cinco. En serio, fue terrible”, se acuerda Nathaly Téllez, una defensa a la que fueron a buscar hasta su casa para pedirle que hiciera parte de la Selección, después de que la vieron jugando en un equipo masculino durante un campeonato de barrio.

Después del partido contra Bolivia, las demás delegaciones ya no las miraron por encima del hombro, como lo hicieron tan pronto llegaron a la competencia.

 -“La mirada ya era otra, como de respeto, susto y sorpresa al mismo tiempo. Y así era que queríamos, aquí está Colombia para que la respeten “, expresa Juliana Tobacía, medio en chiste medio en serio.

 Ella, sin más experiencia que los partidos de domingo en cualquier cancha, se presentó a la convocatoria de la Selección un año atrás y quedó fichada como arquera.

Después de Bolivia vino el 2-1 contra Chile. Esos dos goles les aseguraron el paso a semifinales, aún cuando les faltaba medirse contra Ecuador en un partido cuyo resultado definía los que avanzaban a la siguiente etapa.

 -“Ahí sí vinieron a buscarnos, ahí si todos nos querían y todos querían con nosotras. Que los dejáramos ganar o que los hiciéramos perder, en fin… a nosotros nadie nos regaló nada, no estábamos allá porque alguien nos había dejado ganar, entonces si Ecuador iba a jugar el partido de sus vidas, nosotras también”, asegura Slendy Vera, una de las goleadoras.

Sin embargo, no ganaron. El marcador con Ecuador quedó 2-2 y entonces Claudia Romero les prohibió el celular por varios días e hizo más estrictas las reglas de salida del cuarto del hotel. Les dijo que ellas no iban allá para empatar. El regaño hizo efecto y en el primer partido de semifinales no solo eliminaron a Venezuela nueve goles contra cero, sino que Eliana Orduz fue la artífice del que luego sería reconocido como el mejor gol de la competencia. Las colombianas estaban manejando una formación de 4- 4-1-1 y para ese juego dieron la sorpresa de un 4-1-4-1, lo que desconcentró al rival.

 Y así fue como el pasado 5 de abril con goles de Linda Caicedo, una caleña que reforzó el equipo durante la Copa, y Daniela Castellanos, goleadora santandereana y quien según todas sus compañeras engancha hasta al árbitro, la selección Santander femenina sub 14 venció a las paraguayas y obtuvo cupo directo para el próximo Mundial en Orlando, Florida.

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