Cabizbajos, malhumorados y con una enorme sensación de impotencia, así salieron del campo de juego los jugadores del Real Bucaramanga luego de perder como local, por 7 – 8 ante Club Deportivo D’Martín en la octava fecha de la Liga Argos de Fútbol Sala Fifa.

Publicado por: OSWALDO CONTRERAS
Y no era para menos, pues un cotejo que tenían ganado 5 – 2 al término del primer tiempo, se les salió de las manos, y no solo por su cambio de actitud en la complementaria, sino por el ‘gran trabajo’ de los jueces del partido, Bernardo Muñoz y Willington Romero, ambos del Meta, quienes a punta de pito llevaron al equipo capitalino, no solo a empatar el partido, sino a ganarlo.
Las dos caras
El partido como tal, mostró dos equipos dispuestos a luchar por la victoria. Un local enchufado en la inicial y afinado en la puntería; mientras que el visitante, se mostró peligroso, pero carente en definición, por eso el 5 – 2 a favor del Real Bucaramanga.
Para la segunda parte, el local se mostró menos activo, al parecer el descanso le cayó mal, porque salió bajo de actitud; mientras que la visita, siguió mostrándose peligrosa y con más puntería.
Y ahí fue donde la actuación de los árbitros Muñoz y Romero fue determinante. Cualquier contacto de los jugadores del local con un visitante lo sancionaron como falta; y con 14 minutos por jugar, Real Bucaramanga ya tenía las cinco faltas acumulativas; y cuando el contacto era al contrario, no se pitó nada.
Eso llevó al desespero al equipo local, que se vio sin armas para defender. Después vinieron las expulsiones del técnico y del asistente del local.













