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Jueves 14 de Septiembre de 2017 - 10:01 AM

Perdió una pierna por una mina, se levantó y es nadador paralímpico en Santander

Hace 13 años Wilson Villamizar fue víctima de una mina antipersona, cuando se encontraba tras los pasos de un grupo del Eln de Antioquia. En la actualidad y después de salir de un duro proceso de recuperación, forma parte de la Selección Santander de natación.

Wilson Villamizar Rodríguez comenzó su carrera en el Ejército en el 2000. Cuando tenía 17 años  prestó el servicio militar en Bucaramanga y tiempo después, por su dedicación, fue trasladado a la Escuela de Soldados Profesionales para ser capacitado en Nilo, Cundinamarca. Lo que no sabía, es que allí comenzaría a marcar sus días más duros en la milicia.

En aquel lugar tuvo un entrenamiento y logró ser soldado profesional. Por tal motivo, le brindaron la oportunidad para hacer el curso de suboficial y comandó su primera unidad en Antioquia. En el oriente antioqueño, entre los municipios de San Rafael y Alejandría, Wilson Villamizar junto a su tropa de 20 soldados, evitaban que los grupos armados ilegales instalaran artefactos explosivos en las torres de energía.

“Hubo operaciones en las que estábamos incomunicados por meses con nuestras familias. Ver a compañeros heridos en combate me generaba mucho temor y ganas de retirarme del Ejército. Gestioné la baja y no me la aceptaron. Seguí patrullando”, relató Villamizar.

El día que cambió su vida

Era el 12 de diciembre de 2004 y Wilson Villamizar no pudo salir a vacaciones por falta de recursos. Entonces decidió hablar con sus superiores para que le asignaran funciones en la base. Fue así como le comunicaron que guerrilleros del Eln extorsionaban la población de la verada El Carbón.

En medio de una zona montañosa y húmeda, un grupo de cinco 'lanzas' registraban con cautela la zona hacia las 11:00 de la mañana. El soldado Meza, quien era el puntero y encargado de guiar a sus compañeros, entró en fuego cruzado con los subversivos. Al no saber de dónde provenían los disparos, Wilson Villamizar intentó ayudar al miembro de su escuadra, pero pasaría lo peor.

Metros antes del lugar donde se encontraba Meza, se escuchó una fuerte detonación, el suboficial Villamizar pisó una mina antipersona. Él pensó que los guerrilleros le habían arrojado una granada de fragmentación, pero segundos después, el militar no pudo levantarse y se percató de la gravedad de la explosión.

"Cuando me vi la pierna derecha y observé el cráter que dejó la mina, el miedo se apoderó de mí. Sabía las consecuencias de este tipo de artefactos", dijo Villamizar.

El enfrentamiento duró alrededor de dos minutos. Wilson, en medio de su dolor, se dio cuenta que su radio no sufrió daño alguno. Se comunicó con sus 'lanzas' y al percibir que no había peligro, dio la orden para que ingresaran a la zona y lo auxiliaran.

Su tropa aseguró el territorio y el enfermero de combate, al ver la gravedad de las heridas que tenía Wilson Villamizar en su extremidad derecha, no lo pudo canalizar. Sin embargo, por medio de un torniquete, Villamizar sacó fuerzas de donde no las tenía y controló la hemorragia de su pierna.

Al estabilizarse, miembros de su unidad crearon una camilla para socorrerlo. Durante una hora y en medio del bosque, en cada movimiento que sus dirigidos hacían,  Wilson Villamizar expresaba gestos de dolor. Por tal motivo, se tenían que detener para no afectar más su estado de salud.

Al lograr bajarlo de la zona boscosa y  encontrar la carretera, una camioneta lo recogió y lo transportó a gran velocidad por 40 minutos al centro hospitalario más cercano.

“Lo que se me pasaba por la cabeza era la muerte. Cuando llegué para que me atendieran, solo había una médica. Eran muy pocos los implementos que tenía. Minutos después perdí el conocimiento”, afirmó.

El soldado narró que, al despertar, iba en un helicóptero a Medellín. Cuando llegó a la clínica fue atendido por un ortopedista que le revisó sus signos vitales. Él le suplicaba que por favor le salvara su pierna.

“El médico me dijo que haría lo posible, pero que no me garantizaba nada. A los ocho días me desperté y ya no tenía mi extremidad derecha. Fue un golpe muy duro. Me dolía el alma y sabía que hasta acá había llegado mi carrera militar”, manifestó Villamizar Rodríguez.

Proceso de recuperación

Después de ser dado de alta, en el 2005, Wilson Villamizar pidió el traslado a Bucaramanga. En su estadía afrontó el síndrome del 'miembro fantasma', el cual consiste en la percepción de que la extremidad amputada todavía está conectada al cuerpo y está funcionando normalmente.

“Me levantaba y sentía que tenía mi pierna y cuando iba a caminar me caía. Esa sensación me duró seis meses y me tuvieron que hacer terapias”, reiteró.

Durante la recuperación, Wilson conoció a Milena Méndez Flórez, quien es su esposa. Ella realizaba sus estudios de enfermería en la capital santandereana y fue un gran apoyo. “Ella me llevaba a las citas en la silla de ruedas y estaba muy pendiente”, dijo Villamizar Rodríguez.

Milena Méndez asegura que en el momento más crítico de Wilson, lo ayudaba a desahogarse. “Él tenía que asimilar rápido su accidente y que su cuerpo se comenzara a recuperar tanto en lo físico como en lo mental. También le colaboraba haciéndole masajes”, declaró Méndez Flórez.  

Luego de superar la crisis, Wilson Gutiérrez recibió una prótesis y este cambio lo motivó a seguir haciendo parte del Ejército y regresar a sus antiguas funciones, pero todo no era como él pensaba.

“En el Batallón Mercedes Abrego de Bucaramanga me asignaron un trabajo de oficina. Esa labor me parecía realmente aburrida, porque no sabía manejar computadores  y estaba acostumbrado a estar en operaciones”, resaltó.

 Llegó la hora de nadar

Por intermedio de su padre, Villamizar conoció a William David Jiménez Niño, profesor de nadadores con limitaciones físicas y entrenador de la Selección Santander y Colombia paralímpica.

“Me invitó a practicar. El primer día me sentí muy mal en lo físico. Las clases me motivaron, pero con mi horario laboral me quedaba muy pesado. Por eso me retiré de la natación por un tiempo”, recordó Villamizar.

Retomó la disciplina al ser dado de baja en el Ejército. No practicó la natación como un pasatiempo, sino como un estilo de vida. Allí se dio cuenta que la incapacidad no es un impedimento para salir adelante.

Al respecto, el entrenador Jiménez Niño  señaló que “por medio de la recreación las personas con algún problema físico descubren habilidades y destrezas que no sabían que tenían y cogen amor por el deporte. Yo vengo transmitiendo mis conocimientos desde 1980,  y recojo los frutos con los deportistas cuando los veo triunfar”.

Asimismo, Nelson Crispín Corzo, nadador y medallista paralímpico en los Juegos de Río 2016 y compañero de Wilson Villamizar, argumentó que entrenar a diario con una persona que batalló en la selva colombiana es un orgullo y aunque él nació con acondroplasia(un trastorno que afecta el crecimiento óseo)tener al lado a alguien que sufrió un accidente y supo salir adelante es satisfactorio. “Siempre le doy ánimo antes de los torneos cuando lo veo nervioso e intento transmitirle toda la experiencia que he adquirido internacionalmente”, concluyó.

Gracias a su excelente desempeño, Wilson Villamizar entró a formar parte de la Selección Santander y ganó la medalla de oro, en el 2012, en Bucaramanga, en el Abierto Internacional. Además, las preseas de bronce y oro en el Interligas que se llevó a cabo en Cali en el 2016. En la actualidad el deportista acaba de obtener dos medallas de plata y una de bronce en el Abierto Nacional de Paranatación que se realizó a comienzos de septiembre. De igual forma, se sigue preparando para entregarle más triunfos al departamento y conseguir la convocatoria para representar a Colombia en el ámbito internacional.

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