
“Está despedido”.
Desde el mismo momento en que escucha esa frase y tiene la carta en sus manos, usted siente que todo se derrumba a su alrededor.
“Está despedido”.
Desde el mismo momento en que escucha esa frase y tiene la carta en sus manos, usted siente que todo se derrumba a su alrededor.
Cuando sale de su oficina lo primero que quiere hacer es llegar a casa y recibir un masaje relajante, pero se encuentra con el trancón, la contaminación y cantidad de factores que aumentan su estrés.
Celosa nunca, eso le parece falta de seguridad, detesta ver a sus amigas en esos estados depresivos, de angustia, de detectivismo.
“Hoy me encontré con Pepita Pérez en el club”, “Tengo que renovar mis prendas de golf”, así no tenga idea de que es un ‘swing’. ¿Qué tal me veo vestida de tenista, hermosa, verdad, es la mejor pinta para un domingo en el club”.

Es hora de ponerse su gorro de chef, su delantal y empezar a jugar con los ingredientes en la cocina.
Seguramente usted ya ha empezado a encontrar esos dotes gastronómicos que le dan a sus platos un toque característico.
Si alguien le preguntara cuántas veces ha prometido dejar de fumar, se asombraría. La respuesta sería “infinidades”. Usted ya está convencido de que fumar no le calma ni el frío ni la ansiedad, como se justificaba anteriormente. También sabe que detesta ese molesto olor en su ropa y más, cuando llega a cualquier lugar y todos sus amigos notan su presencia, no por su perfume, sino por el olor a nicotina que usted deja.
Acaba de tomar la decisión de empezar una dieta disciplinada. Pero no quiere acudir a ninguna malteada, pastillas o jarabes. Quiere mejorar su estilo alimenticio y qué mejor que bajar de peso sin dejar de comer y al contrario deleitarse con las deliciosas frutas que se cultivan en nuestro trópico.
Últimamente se siente solo como un champiñón. Sus amigos de la infancia hace tiempo se alejaron de sus intereses. Sus amigos del colegio ni hablar; uno que otro se ha encontrado y ya tienen esposas e hijos.
Que las mujeres santandereanas son de carácter, que incluso de mal genio, pero también que son hermosas e impactantes, son algunas de las características que las definen en las diferentes ciudades de Colombia.

“Quédate hoy con los niños”, “Recógelos tú porque yo no puedo”, “no alcanzo a llegar al colegio por las notas, necesito que asistas tú”, “hoy yo me llevo el carro”, “encárgate de pagar los recibos, estoy lleno de trabajo”, “Estoy cansado, no pienso cocinar ni adelantar un solo quehacer de la casa”.
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