Publicidad
Dom Sep 24 2017
26ºC
Actualizado 12:50 pm
Domingo 27 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

Una empresa santandereana tras la costura laboral de Colombia

Hay quienes se atreven a asegurar que Confecciones El Nogal vestía a casi la mitad de los trabajadores colombianos.
Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL
Estos son los dueños actuales de la empresa que fue fundada hace 62 años, una de las más antiguas de Bucaramanga.
(Foto: Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL )

La afirmación que parece exagerada no lo era en la década de los 60 cuando esta empresa era una de las más reconocidas del país en la fabricación de todo tipo de dotación de prendas para empresas. Inclusive llegó a tener una planta en la que generaba 178 empleos directos.

En su trayectoria ha generado trabajo y orgullo para casi tres generaciones que se desprendieron de la familia Cáceres Bermúdez, especialmente de los hermanos Josué y Bernarda, y hasta la última pinzada de hoy se mantiene como una empresa netamente familiar.

Este ambiente también se mantiene entre sus trabajadores, ya que la gerente actual de la empresa, María Mercedes Cáceres, asegura que la planta de empleados se mantiene también como una familia en donde el trabajo es valorado costura por costura.

En su infraestructura parece que el tiempo se hubiera quedado intacto. Con cada crisis se va llenando la historia de esta familia de empresarios de la confección que han luchado contra viento y marea en los últimos años para que el contrabando y la informalidad del sector no terminen ahogando El Nogal.
Esta es su historia.

Máquinas de coser a toda marcha

La empresa fue jalonada por Don Josué Cáceres, quien hoy es recordado por sus hijos como un padre ejemplar, visionario en los negocios, buen viajero, pero mal administrador, según cuentan.

“Él confiaba mucho de los empleados y socios. Al principio el negocio era altamente rentable, no estaba tan contaminado por el contrabando y los productos chinos, pero las ganancias no reflejaban eso, lo terminaban estafando sus mismos colaboradores por buena gente”, asegura Fabio Cáceres, uno de los hijos mayores, quien ahora es socio de la empresa.

Don Josué comenzó en el mercado de las confecciones infantiles junto a su hermana Bernarda en el garaje de su casa. Ella cosía y creaba ropa para niño. Él, como siempre se había destacado por su don de comerciante, era el que se encargaba de la comercialización.

Esta tarea la compartía con sus ocupaciones cuando trabajaba para otra reconocida empresa de la época: El Roble.

Era el encargado de visitar los clientes por todas las ciudades vendiendo la ropa que El Roble confeccionaba, sin embargo a su maleta le empezó a añadir las prendas que su hermana fabricaba, y que aprovechaba también para ofrecer a sus clientes.

Sin embargo, no demoró es ser sorprendido vendiendo los dos productos.

“A él le habían ofrecido que vendiera la línea infantil a la otra empresa pero prefirió dedicarle todo su empeño a sacar una empresa adelante con su hermana. Y así empezaron, con uno, dos y hasta cuatro almacenes que alcanzaron a tener en Bucaramanga”, dijo Fabio.

Esta empresa empezó a ser conocida como Childrens.

Entrada la década del 60 la empresa no solamente era un garaje, eran cuatro almacenes ubicados en la ciudad de Bucaramanga, la mayoría contiguos a la Plaza de Mercado Central, donde confluía la mayoría de gente, que también venía de municipios cercanos para el famoso ‘día de mercado’. Esa expansión de locales incluyó uno en Cali.

Diez años después la empresa se trasladó a la planta construida al sur de Bucaramanga y en la que se ubica actualmente y empezó a exportar sus productos e incrementa su personal contratado.

Así mismo la empresa amplió sus líneas de producción e incluyó todo tipo de ropa para niño, mujer y hombre, además de dotación industrial, entre la que se destaca la producción dirigida al ministerio de obras públicas.

“La confección de ropa para trabajadores siempre fue un negocio descuidado, y con las normas expedidas por el gobierno, las empresas tuvieron que empezar a formalizar sus procesos, por eso a nosotros nos fue muy bien”, aseguró Fabio.

Poco a poco y para sortear varias crisis, incluyendo paros continuos del sindicato, Don Josué tuvo que recurrir a vender varios de los almacenes que tenía para capitalizar la empresa de confecciones.

Inclusive parte de la empresa fue alquilada durante dos años y medio a una empresa estadounidense que se instaló en el país para hacer las primeras maquilas en Colombia, que sirvió para terminar de capitalizar la empresa.

“Luego yo me acuerdo que vino la bonanza de las ventas a Venezuela de 1974 año en el que empezaron las exportaciones a Isla Margarita. Fueron 9 años en los que se ganó muy bien, y mi papá lo aprovechó para hacer renovación de maquinarias e inversiones en planta”, dijo Fabio. Para la Isla se exportaban casi 20 mil prendas mensuales, una cifra que en la empresa no se volvió a ver, después que el Bolívar se devaluó.

Sin embargo, pese a la gran cantidad de exportaciones a Venezuela no descuidaron el mercado nacional y seguían fuertemente posicionados.

Con el tiempo, tras la caída de las exportaciones y la fuerte competencia de empresas informales en el mercado, el negocio cambió para la empresa y actualmente se enfoca en dotaciones empresariales ajustadas a la medida.

Actualmente la empresa está en manos de los hijos de Don Josué quienes tratan de sostener la empresa en el complicado negocio de las confecciones, en el que las empresas ‘piratas’ y los nuevos competidores que entran con costos reducidos amenazan el sostenimiento de esta empresa.

Publicada por
Contactar al periodista
Su voto: Ninguno (4 votos)
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad