
Cada rincón de su infraestructura está impregnado de una tradición que se mezcla entre las máquinas y la mano de casi 20 colaboradores que permiten que el chocolate y café Chucureño, conserven su esencia por encima del crecimiento en producción y lo voraz de este mercado.
Esta empresa es una de las más tradicionales del departamento y una de las marcas más exquisitas para los consumidores que saben apreciar un producto santandereano de excelente calidad que lucha por competir entre marcas nacionales e internacionales.
Para quienes conocen la tradición y el arte de una buena pastilla de chocolate, este producto no tiene comparación. Sólo dos ingredientes hacen gala de la producción: azúcar pulverizada y cacao.
Es por eso que una buena taza de este chocolate sabe a los mejores cacaos de San Vicente de Chucurí, un privilegio que empieza con la selección de los mejores granos.
La tradición perdura
La fábrica la inauguró en 1967 su propietario e inventor, Guillermo Rubiano quien diseñó las primeras máquinas para el procesamiento del cacao.
Sus marcas inicialmente fueron Café Yarima y Chocolate Chucureño. Posteriormente se unificaron estas marcas que se comercializaban en gran parte del territorio colombiano. Según cuenta la historia, en sus inicios procesó 1.250 kilos de café y 1.250 kilos de cacao.
La fábrica se mantuvo por más de 43 años de la mano y empuje de don Guillermo y su familia. Sin embargo, su muerte produjo que la empresa cesara sus operaciones durante un año, tiempo en que su familia decidió venderla.
Fue así como luego de un año de cese de actividades y con la convicción de no dejar morir la tradición, Pablo José Pinzón, Antonio González, Óscar Trujillo y Mauricio Monsalve, empresarios oriundos del municipio decidieron comprar la fábrica en un acto patriótico, como ellos aseguran.
“La mayoría sabíamos vender productos, y productos variados porque somos comerciantes en la región, en mi caso yo tuve granero y compra de cacao, pero lo hacíamos con diversos artículos. El reto era difícil porque teníamos que especializarnos en coger una sola marca y venderla además de reconquistar el mercado. Tenemos un gran apoyo por parte de uno de los socios, ya que Mauricio ha tomado el departamento comercial en Bucaramanga”, aseguró Óscar.
En Santander el chocolate se comercializa en Socorro, San Gil, Oiba, Barbosa, Pinchote, Bucaramanga y su área metropolitana, Lebrija, Barrancabermeja, Sabana de Torres, Zapatoca, Betulia, Ocaña en Norte de Santander y Yondó en Antioquia.
Entre los proyectos a corto plazo está el de cubrir por completo el territorio santandereano y llegar a las principales capitales del país, para lo cual ya tienen estudios de mercado en Medellín, Bogotá, Cúcuta y algunos sectores de la Costa.
Precisamente en Bogotá se consigue el chocolate en el restaurante el Rincón Santandereano. Donde lo preparan y sirven al cliente.
La empresa empezó produciendo casi 100 cajas al mes y actualmente ha llegado a producir entre 800 y 1.000 cajas mensuales. Hoy compiten con las más importantes marcas regionales y están asegurando su incursión en las grandes superficies.
El chocolate se produce en presentación de una libra, pastillas, cubos y sin azúcar.
Entre los proyectos a futuro está la producción de licor de cacao y de chocolatina.
Bajos precios e inundación de cocoa amenazan estabilidad
La cocoa un aditivo que aplican algunas compañías fabricantes de chocolate y que busca entre otras cosas abaratar los costos de la materia prima, es una de las principales amenazas para esta empresa.
La cocoa es importada en Colombia de países como China y Argentina y es mezclada con el resto de ingredientes.
Las cuentas son así: en el país se importan 4.500 toneladas de cocoa, se producen 35 mil toneladas de cacao y las compañías con el fin de hacer rendir la cocoa adicionan otro tipo de ingredientes, por lo que llegan a triplicar el producto. Con esto son casi 13 mil toneladas de cacao que se dejan de consumir por el mercado colombiano para producir chocolate de mesa y que se reemplazan por productos importados.
“Es un problema para nosotros como fábrica y para los agricultores. La gente tiene que aprender a consumir un chocolate de buena calidad y conocer sus características”, añadió el empresario.

