El descubrimiento se vuelve mucho más interesante, sobre todo para nosotros los de a pie, cuando sin querer queriendo encontramos algunos elementos comunes entre lo que pasa en el campo de Higgs con sus bosones y lo que sucede en la economía con sus empresas.
Los científicos dicen que existen elementos más pequeños que el átomo, algunos que ayudan a conformarlo y otros que no, cuyos nombres son más de película de ciencia ficción al mejor estilo hollywoodense (quarks, leptones, neutrinos, bosones, muones, etc.).
En este micro mundo el famoso Bosón de Higgs cumple un papel muy especial, pues este se encarga mediante su poder de influenciar a una porción de las partículas que pasan por su campo de acción, dotándolas de materia.
Volviendo a nuestra realidad, me atrevería a señalar que el famoso Bosón no es más que la manera como se capitaliza el valor agregado en una economía. En otras palabras, las micro-partículas en nuestro mundo son iguales a las ideas de emprendimiento y a la innovación en las empresas ya existentes, que andan por ahí dando vueltas, muchas veces sin que nadie las atienda.
Cuando estas ideas son reconocidas y acompañadas por las instituciones, lo más probable es que lleguen a generar ganancias importantes para las compañías, lo que en física se traduce en materia.
Así como el universo no podría existir sin materia, la economía sin empresas innovadoras no produciría los elementos necesarios para mejorar las condiciones de vida de la población.
Si queremos conocer un verdadero acelerador de partículas y no tenemos el dinero para viajar a Suiza, tan solo demos un vistazo a las instituciones del estado, universidades, agremiaciones y demás, para saber si tienen la forma del Bosón de Higgs, es decir, si realmente ayudan a generar valor en nuestra región.

