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Sábado 26 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

Lecheros y ganaderos: sin interlocución con Gobierno

La producción de leche y carne en Colombia atraviesa una de sus más crudas crisis económicas; sin embargo, no han podido sentarse con el Gobierno a buscar soluciones.
Hernando Galeano / VANGUARDIA LIBERAL
Una radiografía de la crisis que afronta el sector lechero y cárnico se analizó ayer en el “Gran Debate sobre la política del sector lechero y de carne bovina en Colombia”, que se efectuó en la UIS bajo la coordinación de Vanguardia Liberal.
(Foto: Hernando Galeano / VANGUARDIA LIBERAL)

Dos sectores pecuarios que involucran a más de 800 mil familias colombianas están en una profunda crisis económica. Pero a pesar de lo anterior, no sienten que el Gobierno Nacional, al menos, los quiera oír para concertar una salida que impida su ruina.

Estos dos sectores mueven al año cerca de $10 billones y representan el 21% del PIB agropecuario del país.

Así se evidenció ayer en el auditorio Luis A. Calvo de la Universidad Industrial de Santander, UIS, donde se desarrolló el “Gran Debate sobre la política del sector lechero y de carne bovina en Colombia”, certamen enmarcado en “A Campo Abierto”, foros que lidera Vanguardia Liberal.

Los representantes gremiales del sector lechero y cárnico manifestaron que, literalmente, afrontan un panorama muy oscuro sin que pareciera interesarle al Ministerio de Agricultura ni al mismo Estado.

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De acuerdo con Carlos Alberto Estefan Upegui, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Leche, Analac, la crisis la genera la importación de leche (26 mil toneladas en el primer semestre de 2017) y los bajos precios que se pagan al productor que pueden oscilar entre $800 y $1.100 dependiendo de la zona en el país.

“Ahora nos vienen con el cuento de que hay excedentes y que se deben exportar; pero para poderlo hacer se pagará la leche más barata.... Así no es señor Ministro de Agricultura. Estamos ante el eventual colapso el sector lechero que ha sido sistemáticamente golpeado”, agregó.

Muestra de lo anterior, según Estefan Upegui, es que desde hace 10 años, a valor constante, el precio de la leche al productor ni siquiera se incrementa al mismo ritmo el IPC mientras que los del consumidor siempre están por encima de la inflación, lo que es una clara muestra de favorecimiento a la industria procesadora.

El directivo de Analac realizó, a su vez, un fuerte cuestionamiento a la manera como se están manejando actualmente los aportes parafiscales del sector lechero, por lo que anunció un estudio riguroso con el fin de tener certeza de en qué se están reinvirtiendo tal y como lo manda la ley.

“Aquí lo que queda claro es que los lecheros no le estamos importando al Gobierno”, aseveró.

En la olla

Para Gustavo Castro Guerrero, presidente de la Asociación Colombiana de la Industria Cárnica, Acinca, una muestra de cómo el sector está atravesando una fuerte crisis (que se acrecentó con la aparición del foco de aftosa en 2017), es la caída sistemática del sacrificio de bovinos.

Castro afirmó que el degüello bovino se mermó 9,8% en el primer semestre (de seguir esa tendencia se dejarían de sacrificar aproximadamente 800 mil ejemplares al cierre de 2017) y en el último informe de la economía del país presentado por el Dane, la actividad ganadera decreció 6,1% anual, cifra que se repitió en el primer semestre de 2017.

“Estamos en la olla y a nadie pareciera importarle a pesar de que la cadena es una gran generadora de empleo”, aseveró.

Castro Guerrero dijo que a esta situación se ha llegado producto del contrabando de ejemplares desde Venezuela, falta de política estatal para potencializar el sector, el sacrificio ilegal y clandestino, degüello desaforado de hembras, exportaciones de ejemplares en pie, cierre del mercado venezolano, inseguridad jurídica y física, y ahora, la aparición de la aftosa que tumbó de manera drástica el consumo interno. “No tenemos interlocutor en este Gobierno”, sentenció.

Las soluciones, las engavetaron

Para Indalecio Dangond Baquero, experto en financiación agropecuaria y columnista de opinión, desde el momento mismo en que se dieron a conocer los resultados del III Censo Nacional Agropecuario en el que quedaron al descubierto las necesidades del agro colombiano, el Gobierno debió implementar medidas para mitigar la tragedia que se vive en el sector. Sin embargo, desde hace 3 años “engavetó” las soluciones.

Dijo que es imposible competir con las actuales condiciones que se padecen en el campo, entre las que enumeró: de los 2.7 millones de productores del campo solo el 22.6% habita en sus fincas. El 6% forma parte del sector educativo, solo el 5% cursa educación superior, el 10% recibe servicio de asistencia técnica, el 51.1% no tiene la posibilidad de maquinaria agrícola y solo 18,1% tiene sistema de riego. El 50.3% no tiene títulos de propiedad.

La dificultad está por superarse

De acuerdo con Luis Humberto Martínez Lacouture, gerente del Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, se tiene la certeza de que el virus que conllevó a la presencia de aftosa en el país está totalmente controlado. En su concepto, el estatus sanitario del país no se ha perdido, sino que se suspendió; sin embargo, se espera recuperarlo antes de terminar el 2017.

El Directivo expresó que el gran enemigo es el contrabando de animales desde Venezuela (país aftoso), labor en la que deben trabajar de manera unida con el gremio por ser el mayor riesgo. “El restablecimiento del estatus sanitario es la prioridad. De no presentar ninguna eventualidad se daría a corto plazo”, agregó. Frente a los mercados externos dijo que solo se han cerrado 5 de los 17 que le compran carne a Colombia y estimó que Chile sería el más demorado en restablecerse.

Efecto económico de la aftosa

Oscar Cubillos, director del Departamento de Planeación de la Federación Nacional de Ganaderos, dijo que los efectos económicos que trae consigo la aparición del foco de aftosa en el país, sumando todos los ítems, perfectamente pueden estar por el orden de los US$206 millones al cierre de 2017.

Pero si la recuperación de estatus sanitario no se da, y acontece igual a Uruguay y Paraguay (padecieron focos de aftosa) que duraron más de dos años en recuperar el estatus sanitario, las pérdidas podrían llegar a los US$313 millones, de acuerdo a las proyecciones.

El Directivo dijo que las pérdidas del mercado externo y nacional son evidentes y le pidió al Gobierno claridad sobre la recuperación del estatus, ya que no se tomando con mucha celeridad.

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