A finales de este año, la Refinería de Cartagena S.A. (Reficar) podría estar entregando la primera parte de la nueva planta en la que está trabajando, sin embargo, faltarán varios años para comience a funcionar y lleve a Colombia a cuadriplicar sus niveles de producción de diesel.

Publicado por: COLPRENSA
En promedio, 45 minutos separan el Aeropuerto Internacional Rafaél Nuñez de Cartagena de Reficar. Por supuesto, la ubicación de la plataforma industrial influye en que las condiciones climáticas de un punto a otro sean bastante diferentes: cielos despejados, poco o nada de brisa y una luz solar que brilla incesante aún a primeras horas del día, son fuertes características de los terrenos de la refinería.
Para llegar a Reficar desde el perímetro urbano de la ciudad amurallada es necesario tomar una ruta que lleva a Sincelejo y atravesar tres peajes en concesión. La antigua planta y el proyecto de expansión se ubican uno junto al otro.
Por reglamentos de seguridad para el ingreso es obligatorio portar casco, botas, guantes, gafas, tapabocas, chaleco reflector, audífonos y arnés en el caso de quienes trabajan en las alturas. Además, no se puede transitar a más de 20 kilómetros por hora.
Esta segunda planta tiene una extensión total de 140 hectáreas, un poco más grande que el parque Simón Bolívar, en Bogotá. A ella llegarán, una vez en funcionamiento, 165.000 barriles de crudo al día, de los cuales el 97% serán convertidos en 75.000 toneladas mensuales de coque de petróleo (pet coke o petroleum coke en inglés), un sólido carbonoso derivado del proceso en la refinería.
Actualmente, en Reficar trabajan 11.000 personas que llegan cada mañana en 280 buses, contando el área administrativa y los integrantes de la obra, las suficientes como para llenar el estadio Metropolitano de Itagüí.
Por su puesto, que un espacio industrial tenga capacidad para atender tantos empleados es todo un reto. Diariamente a Reficar llegan 11.000 almuerzos, se almacenan cuatro millones de litros de agua para consumo humano y el hielo.
Y es que ninguna industria en Cartagena y su alrededores cuenta con la capacidad de producir las 18 toneladas diarias de hielo, que se requieren para consumo y mantenimiento de máquinas, por lo que esta compañía asumió el reto de construir su propia planta de hielo.
También se compraron uniformes para todo el personal, bloqueador solar para que se apliquen dos veces al día y un baño portable, con lavamanos incluido, por cada 10 trabajadores.
De esta forma, tomando agua helada, los trabajadores han logrado sortear el golpe de calor: un trastorno grave que se presenta cuando una persona permanece expuesta por un tiempo prolongado a altas temperaturas y su organismo no puede disiparlo, superando la temperatura corporal los 40°C y provocando pérdida de conocimiento. Sin contar con que también se protegen de los rayos solares usando un sombrero 'Vueltiao' debajo del casco.
Para todas estas situaciones y cientos más que pueden surgir en el trabajo, se dispone de un equipo especial de respuesta a emergencias.
Tal vez sean estas condiciones las que hayan llevado los niveles de productividad a niveles que retrasan la obra. Basados en el índice de productividad de Estados Unidos, los ingenieros de Reficar calcularon que se necesitarían 1.67 horas para hacer la misma labor de un trabajador estadounidense hace en un una hora. Sin embargo, la cifra actual va en 2.35 horas.
Por cambios como el mencionado no se tiene fecha para la inauguración, aunque se sabe que cuando se termine la obra se deben esperar 35 semanas antes de poner la refinería en funcionamiento.
Por ahora se contrató todo el personal necesario, traer más sería poner en peligro los límites de densidad por área de trabajo, que determinan cuántas personas pueden laborar por cada metro cuadrado.
De hecho, como en Cartagena no se contaba con la cantidad de profesionales necesaria, Reficar realizó un convenio con el Sena y la institución educativa Inem para capacitar 5.270 personas de manera gratuita. Lo que significó una inversión de 10.000 millones de pesos.
Actualmente el 78% de ellos trabajan con la refinería, aunque su falta de experiencia en campo ha significado un esfuerzo adicional. Sin embargo, esta oportunidad les ha permitido pasar de devengar un salario mínimo mensual a recibir unos 45 salarios mensuales.
Se cuenta que por el proyecto han pasado unas 16.000 personas, 5% de ellas extranjeras, principalmente en cargos directivos.
Un montaje colosal
Para armar las 14 nuevas unidades de proceso que tendrá Reficar fue necesario alquilar una grúa en Deep South, Louissiana (Estados Unidos). La máquina es un gigante de 2.500 toneladas que tuvo que ser importado desarmado en 150 contenedores, sin contar que las partes secundarias ocuparon otro cargamento. Fueron necesarios dos meses para ensamblarlo en su totalidad.
La grúa se compone principalmente de tres partes: un regenerador de 760 toneladas que tiene forma de cantina de leche, un cilindro reactor de 370 toneladas que representa el corazón de la unidad y la fraccionadora, una torre de 210 toneladas a la que en gesto de patriotismo se le colocó una bandera de Colombia.
Con la grúa viajó también el operador y el personal de servicios, todos pertenecientes a la UOP, proveedor de servicios para hidrocarburos y petroquímicos. La grúa es tan solicitada que Colombia la separó con un año de anticipación, su próximo destino será Brasil, por ahora espera en el puerto de Cartagena que se coordine su viaje.
El proyecto de expansión de la Refinería de Cartagena le apuesta a una renovación en su planta que llevaría a Colombia a encabezar la lista de las refinerías más modernas de América Latina, si no la mejor.
Según el estimado de Reficar, unos años separan a la industria de pasar de producir 25 mil barriles diarios de gasolina a 40 mil, mediante la integración de la antigua refinería y la ampliada. Además, la conversión de crudo ganaría una mayor calidad al pasar de 1.200 partes de azufre por millón a menos de 30, eso implica que del 33% del crudo que se convertía en gasolina, ahora solo un 25% atravesará el proceso, pero será un producto final de mayor calidad.
Del mismo modo, la producción de diesel pasaría de 28.000 barriles diarios a 110.000, de los cuales el 75% se destinarán a exportación, los cuales tendrán una calidad superior al contener menos de 10 partes de azufre por millón, en comparación a las 2.500 que se reportaban. Eso implica pasar del 35% al 67% de la conversión.
Así el producto podrá llegar a mercados tan exigentes como el de California, Estados Unidos, donde el requisito indispensable es que la gasolina tenga el menor contenido de azufre posible.
Con el azufre extraído se abrirá otro negocio: el de la venta de este elemento químico en estado liquido con 99.9% de pureza. Aunque Reficar ya aísla azufre para vender, con la nueva planta se pasaría de 20 toneladas diarias a 270.
Cuando Reficar funcione plenamente con su antigua planta y la nueva, recibirá unas utilidades diarias de tres millones de dólares.
En petróleo también hay tendencias
Hoy los crudos livianos son mejor pagos que los pesados. De hecho la calidad del petróleo se mide a través de dos factores: la gravedad especifica, es decir que tan liviano o pesado es, y el contenido de azufre, que entre mas bajo sea tendrá un estado más puro. Lo anterior se mide con los grados API (American Petroleum Institute, en inglés).













