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Domingo 27 de Agosto de 2017 - 12:01 AM

El día que la exportación de petróleo se detenga

El efecto de una eventual suspensión de compra de crudo venezolano por parte de EE.UU. se extendería hasta el otro lado del mundo, con una incidencia también para Colombia.
EFE / VANGUARDIA LIBERAL
Expertos calculan que la producción de petróleo de Venezuela podría caer este año unos 200.000 bpd, pero si se imponen las sanciones, la caída podría ser del doble o más.
(Foto: EFE / VANGUARDIA LIBERAL)

Tras la sanción económica que estableció el gobierno de Donald Trump a Venezuela el viernes pasado, en la que prohíbe a cualquier persona o entidad sometida a las leyes de Estados Unidos realizar operaciones financieras con Venezuela o las empresas vinculadas al gobierno de Maduro, como el mercado de bonos de la estatal petrolera PDVSA, se reedita la posibilidad de una suspensión comercial entre ambos países.

En vista de que la presión ciudadana, que ha costado la vida de 157 personas en medio de las protestas, no ha logrado que Maduro decline sus aspiraciones dictatoriales, la esperanza de muchos es que sea la presión internacional y especialmente la de EE.UU., su principal socio comercial de crudo, la que permita a Venezuela salir de la decadencia.

Pero esa presión estadounidense no sería por la vía bélica con una invasión militar como los voceros de Maduro han querido hacer ver, sino más bien por la vía financiera, con la que se le corta el flujo de caja al Gobierno venezolano y se reduce su margen de maniobra dentro y fuera del país.

Riesgos para EE.UU.

La exportación de petróleo es la principal fuente de ingreso de dólares para Venezuela y EE.UU. es su comprador más importante, porque es la única venta que le genera liquidez. Según el Departamento de Energía estadounidense, el año pasado Caracas le vendió a Washington un promedio de 741.000 bpd, equivalente a US$32,2 millones diarios.

Por su parte, Venezuela con el 9% de participación, es el tercer proveedor de crudo de EE.UU., después de Canadá y Arabia Saudita. Sin embargo, Estados Unidos depende mucho menos del petróleo venezolano de lo que este país necesita los dólares americanos.

Para el economista Alejandro Grisanti, de la firma Knossos Asset Management de Nueva York, ante un embargo petrolero a Venezuela las reservas estadounidenses pueden suplir a sus refinerías por cuatro meses mientras consiguen sustituto para el crudo caribeño.

“Dentro de las reservas estratégicas de petróleo (678.9 millones de barriles a mayo de 2017), existe un poco más de 100 millones de barriles con características similares a los de Venezuela”, afirmó.

En 2016, Venezuela exportó a EE.UU. el 30% de su producción, con la cual abasteció en un 4% la demanda estadounidense, según datos de la agencia Bloomberg. Su principal comprador fue CITGO, una empresa fundada en 1910 y que Petróleos de Venezuela, PDVSA, controla desde los años 80’s.

“Los Estados Unidos tendrían algunas dificultades obteniendo crudo pesado en el hemisferio pero México y Colombia pueden redirigir algunas de sus ventas asiáticas, aunque no sería suficiente. Canadá incrementaría sus exportaciones, pero problemas de transporte hacia el Golfo de México limitan esta opción. Arabia Saudita y otros países del Golfo Pérsico serían necesarios para cubrir parte del crudo pesado. Al final, el costo de las importaciones crecería ligeramente, pero la oferta necesaria llegaría sin problemas. De hecho, los inventarios de petróleo en EE.UU. están por encima del promedio, así que el ajuste no sería muy traumático”, explica Francisco Monaldi, investigador de Políticas Públicas de la Universidad de Rice en Houston.

Riesgos para Venezuela

Un embargo comercial no implica sólo la suspensión de compra, sino también de venta y en este aspecto Venezuela tiene mucho más que perder.

El vecino país depende de la importación de componentes para el funcionamiento de la industria petrolera nacional.

EE.UU. exporta a Venezuela entre 100.000 y 200.000 barriles diarios en productos y crudo ligero, de acuerdo con estimaciones de Francisco Monaldi, para quien la prohibición de las exportaciones estadounidenses “forzaría a PDVSA a importar productos a mayor costo de Europa y Asia, y afectaría los diluyentes requeridos para exportar entre 200.000 y 300.000 bpd de crudo extra pesado”.

Como es de esperarse, una circunstancia como esta perjudicaría el sistema de refinación y provocaría una mayor caída en la producción de la estatal petrolera venezolana. El sobrecosto en la producción de su crudo pesado dejaría de ser rentable, pero en el hipotético caso de que lograra mantenerse en pie tendría que buscar a quién venderlo.

“China y la India surgen como potenciales compradores, pero queda la inquietud de cuáles serían los costos de envío”, dice el economista Luis Oliveros.

En este punto todos los especialistas concuerdan en que Venezuela tendría más inconvenientes consiguiendo compradores, ya que por ser extrapesado su crudo, requiere de un parque refinador especial. En Asia hay capacidad para procesarlo, pero tendría que venderlo a un precio por debajo del mercado y sobre todo de su costo de producción.

La consecuencia de una sanción económica a Venezuela, el país con la mayor reserva de hidrocarburos en el mundo, ocasionaría un catastrófico impacto en el corto plazo.

Según los expertos, la falta de liquidez del gobierno de Maduro disminuiría las importaciones, aumentaría el desabastecimiento de bienes esenciales y la producción se frenaría; por consiguiente los niveles de pobreza crecerían y no es descartable que el país terminara de caer en hiperinflación.

El papel de China sería crucial

China es el segundo comprador de petróleo más grande del mundo, pero a juicio del economista venezolano Luis Oliveros, el gigante asiático será el principal consumidor de crudo del planeta en los próximos 10 ó 15 años y por lo tanto le interesa tener fuentes seguras de suministro de hidrocarburos.

“Si Venezuela le ofrece petróleo a descuento sería un buen negocio para China, porque además con el envío constante se está garantizando el pago de lo que Venezuela le adeuda. La gran pregunta es si China está dispuesta ayudar al Gobierno venezolano en medio de todas las cosas que están pasando: violación de la Constitución, inestabilidad política y social, usurpación de los poderes públicos; estas son preguntas que el mercado internacional se hace sobre Venezuela”, reflexiona Oliveros.

Por otro lado, vale recordar que en las sanciones que Estados Unidos y la Unión Europea le impusieron a Irán entre 2011 y 2012, China y la India, a pesar de ser grandes consumidores de petróleo, decidieron apoyar las medidas contra el gobierno de Teherán.

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