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Domingo 03 de Diciembre de 2017 - 12:01 AM

Salidas al endeudamiento extremo

El endeudamiento es parte fundamental de toda economía, incluyendo por supuesto, la familiar. Pero si ese límite se supera y se comienza a “hacer maromas” para pagar los créditos, es señal que hay que reestructurar los gastos y optimizar los ingresos.
Banco de imágenes / VANGUARDIA LIBERAL
Un mal endeudamiento afecta los ámbitos financiero, familiar y social, siendo una de sus principales características la pérdida de control personal y el deterioro de sus relaciones sociales y familiares.
(Foto: Banco de imágenes / VANGUARDIA LIBERAL)
Banco de imágenes /VANGUARDIA LIBERAL
Un mal endeudamiento afecta los ámbitos financiero, familiar y social, siendo una de sus principales características la pérdida de control personal y el deterioro de sus relaciones sociales y familiares.
(Foto: Banco de imágenes /VANGUARDIA LIBERAL)

De acuerdo con asesores del Banco Caja Social, un mal endeudamiento ocasiona trastornos al consumidor afectando los ámbitos financiero, familiar y social, siendo una de sus principales características la pérdida de control personal y el deterioro de sus relaciones sociales y familiares.

“La diferencia entre un mal y un buen endeudamiento radica inicialmente en comprometernos a un crédito que podamos pagar, y de manera secundaria a la adquisición de bienes y servicios que nos permitan incrementar el nivel financiero de nuestras familias”, aseguran expertos de la entidad.

Es así como las deudas se desarrollan por diferentes conceptos: préstamos personales, crédito bancario, automotriz, vivienda y de consumo para compra de bienes.

“Es importante que tratemos de cambiar el uso de ‘todo a crédito’, de ‘comprar hoy y pagar después’, por un hábito de ahorro y de planeación; separar una parte de nuestros ingresos e invertirlos para posteriormente adquirir los productos y servicios que hayamos planeado comprar. El uso del crédito es recomendable cuando se trata de adquirir bienes de valor, un ejemplo, podría ser bien inmueble, a eso se le denomina un endeudamiento sano”, explican los asesores del banco Caja Social.

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Para el programa de educación financiera Saber Más, Ser Más de Asobancaria, antes de adquirir cualquier deuda, por pequeña que sea, es importante realizar un balance consciente de los ingresos, gastos actuales y deudas vigentes, así como de los intereses que habrá que pagar por el nuevo crédito adquirido.

Este cálculo permite determinar la “capacidad de pago”, es decir, la cuota máxima que se puede pagar por un crédito. Dicho de otra forma, es la capacidad que se tiene para endeudarse sin caer en la morosidad y atendiendo las necesidades del hogar. Para estimar dicha capacidad de pago, es necesario determinar el ingreso mensual y restarle todos los gastos, de manera que el resultado sean los ingresos libres de cualquier obligación: capacidad de pago = ingreso mensual – gasto mensual.

“En Saber Más, Ser Más le recomendamos hacer este análisis de forma estricta y realista, evite calcular su capacidad de pago con base en supuestos como: -el mes entrante reduciré mis gastos a la mitad y así pagare las cuotas del crédito-, este tipo de reducciones drásticas pocas veces se pueden lograr y sí ponen en peligro la estabilidad financiera del hogar”, explican especialistas de Asobancaria.

Prácticas sencillas

Richard García, asesor de finanzas, asegura que hay practicas sencillas para tener un endeudamiento sano. Por ejemplo, antes de solicitar un préstamo es recomendable conocer la capacidad personal o familiar de endeudamiento, para lo cual es necesario considerar algunos factores como los ingresos netos mensuales, es decir, sueldo o entradas fijas y añadir, en caso de existir, otras percepciones de dinero que puedan tener periodicidad distinta a la mensual. Por ingresos netos se entiende el total de las percepciones después de pagar impuestos.

Después, analizar los gastos fijos mensuales, lo destinado a salud, alimentación, diversión y todos los conceptos que mes a mes generan una salida de dinero. Aquí se incluye también el pago periódico de otros préstamos. “A partir de allí se define nuestra capacidad de endeudamiento”, asegura García.

Reducir mis deudas cuando el problema del endeudamiento es grave, lamentablemente no es sencillo y requiere de muchos sacrificios. Pero también nos permite aprender, y no volver a caer en la trampa de los pagos mínimos.

“Cualquier plan para salir de deudas implica que uno pueda pagar, por lo menos, el pago mínimo mensual de todas sus tarjetas de crédito, y un poquito más”, puntualiza el asesor de finanzas, Richard García.

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El empeño no es una opción

Si el ingreso no nos alcanza para hacer los pagos mínimos y un poco más de las deudas, se requiere de soluciones que por lo general son muy duras, por ejemplo vender un activo: el auto o una joya familiar.

El empeño no es una opción en este caso porque por lo general es un préstamo de corto plazo, con tasa de interés alta (en ocasiones similares a las que cobran las tarjetas de crédito), y donde nos otorgan una fracción del costo de un artículo que podríamos perder en caso de que no podamos pagar.

Además, si tenemos ahorros, probablemente tendremos que usarlos para pagar una parte de nuestros créditos, ya que la tasa de interés de estos es mucho más alta que la que podemos recibir en cualquier lugar por nuestras inversiones.

O bien, quizá podamos obtener un segundo trabajo, que nos brinde una fuente adicional de ingresos.

Como último recurso, quizá podamos obtener algún préstamo de la familia o de la empresa donde trabajamos, que nos sirva para pagar completamente nuestros adeudos con las instituciones financieras, a modo de quedarnos únicamente con un crédito a una tasa de interés mucho más baja.

Cómo salir de deudas

1 . Reconocer y enfrentar. El primer paso para resolver cualquier problema es reconocerlo.

Tenemos que reunir los últimos estados de cuenta de todas nuestras tarjetas de crédito y sumar los saldos para ver cuánto es nuestra deuda total. De esta manera, habremos calculado la dimensión del mismo y tendremos una fotografía completa de la situación en la que estamos metidos.

2 . Esconder tarjetas. Nuestro objetivo fundamental es resolver nuestro adeudo. Por lo tanto, debemos evitar a toda costa seguir usando nuestras tarjetas y de esta manera evitar incrementar la deuda. No las portemos con nosotros y no las tengamos a la mano. Es mejor guardarlas en un lugar seguro, para evitar cualquier tentación, y acostumbrarnos a pagar todo en efectivo por un tiempo.

3 . Preparar un plan de acción. Primero debemos escribir en un papel el monto total de los ingresos netos mensuales que recibimos, es decir, libres de impuestos. A continuación, nuestros gastos fijos: renta o pago de hipoteca, teléfono, gas, luz, escuelas, televisión por cable, etcétera. Ahora, tenemos que estimar nuestros demás gastos, basados en las notas que conservamos, como por ejemplo: supermercado, transporte, etcétera.

Con esto, podremos ver qué gastos podemos recortar, por ejemplo, televisión paga, celulares o la línea telefónica de la casa, entre otras cosas, si nuestro problema es muy grave y necesitamos forzosamente cortar todo lo no indispensable para vivir.

Debemos recordar que para poder salir lo más pronto posible de nuestro problema, debemos destinar la mayor cantidad de dinero posible en el pago de nuestras deudas.

Finalmente, uno debe restar sus gastos de sus ingresos para ver cuánto queda disponible para destinar a nuestros acreedores. Este monto debe ser suficiente para cubrir con el pago mínimo de todas nuestras tarjetas y un monto para hacer pagos adicionales. En caso contrario, queda muy claro que vivimos fuera de nuestras posibilidades, por lo que debemos remediar esta situación lo antes posible para evitar mayores problemas.

4 . Listar y ordenar. Tenemos que hacer una lista de lo que debemos en nuestras tarjetas de crédito, de la siguiente forma: Nombre de la Tarjeta, Saldo Total (Deuda), Tasa de Interés, Pago Mínimo y Fecha de Pago. Luego, ordenarlas tomando el criterio de poner primero la que tiene una tasa de interés más alta, y así sucesivamente.

5 . Priorizar los pagos. Tenemos que pagar el mínimo en todas nuestras tarjetas, para evitar caer en mora, y todo el monto adicional que nos quede para este efecto lo tenemos que asignar a la tarjeta que nos cobra la tasa más alta de interés. Esto nos permite pagar la deuda más costosa primero.

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