Sábado 06 de Enero de 2018 - 08:45 AM

Rosquetes Pinto: Sabores de antaño que se preparan mejor en familia

Los rosquetes se encuentran en el mercado en varias referencias; además, solos o bañados en un toque de dulce.
Suministrada / VANGUARDIA LIBERAL
Rosquetes Pinto: Sabores de antaño que se preparan mejor en familia
(Foto: Suministrada / VANGUARDIA LIBERAL)

En familia todo es mejor. Y a bien que los Pinto Vega lo entendieron cuando asumieron la panadería como el negocio de su vida. Hoy ya son 34 años llevando de paladar en paladar una marca tan santandereana como el Cañón del Chicamocha.

También son 34 años de mucho sacrificio pues, como dice doña Emilse, al principio prácticamente nadie ‘daba un peso’ por el negocio de los rosquetes, y hasta en los pueblos le decían que para qué 'llevaba leña al monte’. Lo cierto es que hoy, Rosquetes Pinto elabora los tradicionales rosquetes sancochaos o los cotudos (cuando llevan dulce encima), un producto hecho en casa, bajo la orientación de toda una familia de la región. 

El negocio nació en Floridablanca, prácticamente, un año después de casarse don Álvaro con doña Emilse. La iniciativa de los rosquetes es de él, que como panadero de toda la vida empezó elaborando muchas variedades de pan. Con los años, los dos decidieron darle un cambio al negocio, y le apostaron a un producto: los rosquetes. 

Los cotudos, como los reconocen en la provincia, tienen un sabor único, así como su receta. Es una masa que además de ponerse a hervir en agua caliente (sancochar, de ahí también su nombre), se escurre y se lleva luego a agua fría, para pasarla minutos después a hornear. Sin duda, todo un misterio que don Álvaro ha guardado por años, luego que un amigo le diera la fórmula.

Pero, ¿y qué hace especial el sabor de los rosquetes? Que se hacen con amor, dice Laura, encargada de mercadear el producto en el país. “A mí lo que me gusta es que uno se come un rosquete y quiere seguir comiendo; también, el proceso que tienen, eso le da el sabor diferente y rico”, dice ella, una de las tres hijas de los Pinto Vega. 

Esta famiempresa, orgullosamente de la región, tiene la fábrica en el barrio San Bernardo, en Floridablanca. Dos empleados allí, una empacadora, dos empleados en puntos de venta y   dos conductores, junto a los cinco Pinto Vega son los encargados de llevar este entrañable sabor a quienes disfrutan de todo lo que produce nuestro Santander.

Combinar un ‘cotudito’ con café calientico, con leche, chocolate o agregarle arequipe, es un manjar de dioses, dicen algunos.  Sin duda, los Rosquetes Pinto son bienvenidos cuando se trata de desayunos, onces, antojos y regalos de tradición, estos últimos muy usuales en cualquier época del año o festividad.

Los supermercados de origen santandereano, así como la Terminal de Transportes y muchos municipios del sur del departamento son vitrina de venta de este producto hecho 100% en casa, que evoca las cocinas de antaño y un toque de tradición de nuestra provincia.  

 

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