Sábado 13 de Enero de 2018 - 10:59 AM

Panadería El Maná: Un sabor en la tierra como caído del cielo

En su portafolio cuenta con más de 50 productos, de los cuales se han hecho insignias: El rollo, la mestiza chicharrona, el mojicón, los panes integrales y las tostadas de ajo.
Suministrada / VANGUARDIA LIBERAL
Panadería El Maná: Un sabor en la tierra como caído del cielo
(Foto: Suministrada / VANGUARDIA LIBERAL)

Así como Dios alimentó con maná por 40 años al pueblo de Israel mientras caminaba por el desierto, hoy, siglos después, la panadería El Maná se ha encargado desde hace 51 años de alimentar y acompañar las comidas de las familias santandereanas con su tradicional e inconfundible sabor, gracias al trabajo de su fundador don Luis Enrique Ruiz García.

Este piedecuestano de sangre y espíritu emprendedor, un día se levantó con el firme propósito de abrir su propia panadería, para así conseguir lo que por tantos años había anhelado: disfrutar de la independencia y bonanza económica que ofrece tener empresa propia.

Fue así que con el apoyo de su esposa doña María Eugenia Alfonzo, y su impulso innato para los negocios, comenzó con la panadería que llamó El Maná, una empresa que inició labores bajo la promesa de don Luis de “vender el pan más rico del mundo”, y que hasta ahora ha hecho méritos para cumplirla.

Esta idea de negocio no surgió por casualidad, el legado del pan de don Luis Enrique venía desde 1885 porque sus tíos eran dueños de una modesta panadería llamada Figueroa, famosa por producir el auténtico mojicón dormido, rollo aliñado y mestiza con chicharrón, productos que décadas después marcarían el camino del éxito de una de las empresas más emblemáticas de la región.

Los primeros años fueron difíciles, con más preocupaciones que satisfacciones, a tal punto que este empresario se vio en la obligación de poner en venta su querida Ford 66 con la que repartía los pedidos a sus clientes por toda el área metropolitana.

Pero no hay esfuerzo sin sacrificio que no traiga su recompensa. Como resultado del apoyo de su esposa y de sus tías abuelas que le enseñaron el secreto del buen sabor, Don Luis Enrique pudo superar los obstáculos, siguió adelante y con el paso de los años fortaleció la que hoy es una de las empresas más queridas de la ciudad.

El Maná genera 43 empleos directos, tiene una sede principal y dos sucursales, en las cuales se distribuyen las tres líneas de producción que desarrolla: Bizcochería tradicional y artesanal; Rincón santandereano, productos típicos de la región; y El Maná gourmet, ensaladas y almuerzos saludables.

Su hija Ginna Paola Ruiz está hoy al frente de la panadería. Una administradora de empresas que ha viajado por diferentes ciudades del mundo, siempre en busca de las mejores tendencias y tecnología de punta para implementarlas.

Ella considera que la clave del éxito de El Maná reside en la filosofía de trabajo de calidad, honestidad e innovación; así como en la altísima calidad de las materias primas sin persevantes ni conservantes que permiten ofrecer un producto artesanal, conservando el lugar de privilegio entre los santandereanos.

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