Domingo 18 de Noviembre de 2018 - 12:01 AM

Casablanca, un sueño hecho realidad

Café Hacienda Casablanca actualmente comercializa sus productos a través de redes sociales, cafés de la ciudad y los exporta a Estados Unidos, Canadá y Australia.
Suministrada/ VANGUARDIA LIBERAL
La Hacienda Casablanca está ubicada en Floridablanca, en la vereda Vericute, en el departamento de Santander.
(Foto: Suministrada/ VANGUARDIA LIBERAL)
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El café de Hacienda Casablanca proviene de un grano selecto, que junto a prácticas tradicionales y ecológicas de cosecha, derivan en un café con destacado perfil de tasa, sabores cítricos, dulces y acaramelados, café de destacado perfil con notas a miel, chocolate, menta y limón.
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Liliana Caballero Rojas es santandereana, hija de padres campesinos dedicados al agro, quien desde muy joven vio en la caficultura una oportunidad de emprendimiento.
(Foto: Suministrada/ VANGUARDIA LIBERAL)

Quien se proyecta logra lo que sueña, de esto da fe Liliana Caballero Rojas, CEO y propietaria de Café Hacienda Casablanca.

Su sueño era conocer la Hacienda Casablanca, que estaba contigua a la finca de sus papás Luis Arturo Caballero y Dolores Rojas, pero nunca pudo hacerlo, ya que allí solo ingresaban los trabajadores y propietarios. El día que finalmente logró entrar, nunca imaginó que saldría siendo dueña de este lugar.

“Algún día le dije a mi papá que si tenía una finca quería sembrar café, ya que veía que en su trabajo le iba mejor comercializando este producto”, afirmó Liliana, quien desde muy joven se vino a estudiar a Bucaramanga; sin embargo, en cada visita a la finca, era mayor su interés por recorrer los senderos de la Hacienda Casablanca. “Era mágico mirarla, llamaba mi atención”, dice.

Pasaron los años y por diferentes circunstancias el anterior propietario de aquella hacienda decidió venderla, fue cuando Luis Arturo llamó a su hija y le propuso ayudarla a encontrarle comprador y así ganarse la comisión. Esta propuesta fue ideal para Liliana ya que finalmente podría cumplir el sueño de conocerla por dentro; no obstante, el destino quería algo diferente y ante la poca oferta al lugar, la enfermedad de su propietario y la necesidad de no querer que siguiera deteriorándose, le dijo a la empresaria que le hiciera una oferta, para que ella se quedara con este lugar.

Pero dentro de la capacidad financiera de Liliana y su proyecto profesional no estaba la idea de adquirir la hacienda, por eso su oferta fue el 50% por debajo de lo que la vendía, para sorpresa de ella, el hombre aceptó y fue así como desde el 2006 pasó a ser la nueva propietaria del lugar.

Esta nueva adquisición significó un nuevo reto: conseguir el dinero que había ofrecido. Para ello, Liliana necesitó vender algunos de sus bienes y tramitar un crédito con Bancafé.

“Ese año prácticamente, y por obra de Dios, llovió café y de la cosecha logré sacar otro porcentaje para pagar lo que me hacía falta”, asegura.

Una marca propia

Liliana se considera una mujer arriesgada, por eso a pesar de tener poco conocimiento sobre caficultura, pero sí el suficiente en administración de empresas, y ser especialista en dirección de empresa y gerencia de proyectos, comenzó a producir y comercializar café.

Lo primero que hizo, con la ayuda de la Federación de Cafeteros de Colombia, fue certificar la hacienda con el Rainforest Alliance, lo que demostraba que cumplía con la norma para agricultura sostenible, y como orgánica, pero esta última no fue tan favorable como lo esperaba, puesto que bajó la productividad. Además, decidió experimentar con unos varietales como café geisha y borbones.

“Era difícil de cultivar, pero es cinco veces más rentable que el tradicional. Romper paradigmas no es fácil, cuando llevé las semillas del geisha me criticaban porque decían que no iban a servir, yo solo esperaba que mis plantas crecieran y funcionarán. Aunque los temores siempre me invadían”, recuerda.

Hoy en día este riesgo ha valido la pena. Café Hacienda Casablanca cuenta con tres líneas de negocio: café tostado, café en verde, de tipo exportación, y el tradicional.

“Manejamos los cafés de especialidad que son los que tienen un proceso diferenciado y con procesos honey, que consiste en dejarle la miel al café y permite que tenga un perfil más rico de la bebida”, explica Liliana.

La Hacienda Casablanca tiene cultivos varietales como los castilla de Colombia y los geishas, que cuentan con un proceso de selección manual del fruto uva.

Además, obtuvieron el primer puesto Concurso de Taza a nivel nacional de Yara Champion Program 2016-2017 y en Taza Comunera Socorro, en modalidad finca certificada Rainforest Alliance con mejor prueba de tasa, otorgada por la Fundación Natura.

Pero estos escalones que ha ascendido la empresa durante sus 15 años de fundación han sido gracias al trabajo en equipo que realiza, la colaboración que le dan sus papás desde la hacienda; su hermano Ramón, quien está al frente del área de compras y logística de la empresa, y su sobrino Joan, quien apoya desde la producción de los cafetales. Además, de contar con un talento humano de 15 personas, en temporada baja, y hasta 35 en épocas de grandes cosechas.

“No es fácil, el compromiso que se tiene, el manejo de personal es complejo, pero lo he logrado con gran satisfacción”, señala.

Gracias a todo este trabajo y programas que se ofrecen en la ciudad como el Clúster del Café y el programa de Internacionalización 770, liderado desde la Cámara de Comercio de Bucaramanga, y las iniciativas de ProColombia para exportar, han logrado posicionarse en el ámbito local y nacional e internacional, pues el producto no solo lo distribuye en la ciudad, sino que llega a Australia, Canadá y Estados Unidos.

Los proyectos no paran

Nunca dejar de crecer es su premisa, por eso no para de innovar. El próximo proyecto que inaugurará en diciembre será el agroturismo, para ello abrirá las puertas de su hacienda donde turistas y locales podrán disfrutar de un día en este lugar, recorriendo sus senderos, conociendo las cosechas de café y finalizando con una cata de la bebida que también se produce en tierras santandereanas.

“Casablanca ofrece una experiencia multisensorial al consumidor, con el objetivo de que sepa qué se está tomando, de dónde es, cómo son los procesos en finca, hemos hecho una apuesta visual que nos ha ayudado al posicionamiento”, afirma la empresaria.

En el mediano plazo ofrecerá el servicio de hostal, para que así el disfrute por este lugar sea más extenso, para quienes así lo deseen.

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