Spiros Stathouloupoulos, de 34 años, nacido en Tesalónica de padre griego y madre colombiana, quien no sólo dirigió esta película sino que escribió el guión y fue el camarógrafo, demostró una gran madurez y mucha sensibilidad para contar esa imaginaria historia de amor suspendida entre el misticismo religioso y el deseo carnal.

