El cantautor Jorge Villamizar, ganador de seis premios Grammy, asegura que es un hombre de pocas palabras, pero cuando un tema le apasiona es capaz de pronunciar alrededor de 500 palabras por minuto.

Publicado por: COLPRENSA
Jorge Villamizar, creador de Bacilos, la banda musical que triunfó en los años 90, cuenta que la pasión por la música la adquirió de su madre, quien le enseñó el amor por la música desde que era muy niño.
Mucha agua ha corrido bajo los puentes desde cuando Jorge Villamizar aprendió a tocar ‘Se va el caimán’ en su guitarra, cuando tenía 11 años. Soñador y nada malgeniado como él mismo sostiene ser (es santandereano).
Para este artista, que ha vivido la mayor parte de sus 41 años por fuera de Colombia, opina que para él los mejores cantantes colombianos son Fonseca y Maía, y que le parece increíblemente bella la voz de la cantante chocoana de La Mojarra Eléctrica.
Y aunque dice que no ama la música metal ni parte del reggaetón, pero que alguno como el de Tego Calderón y Calle 13 le gusta. Disfruta las emociones fuertes, y sus canciones tienen un armado lírico, al cual le dedica un gran esfuerzo, pero niega que sean poemas.
Actualmente Jorge está casado en segundas nupcias con una libanesa-venezolana, con quien tiene a Joaquín, su bebé de 1 año, que, - según dice con un sospechoso brillo en los ojos- le devolvió la alegría de vivir.
“Estuve un tiempo deprimido pero gracias a Dios he cambiado de opinión y eso tiene mucho que ver con mi hijo que me enseñó esa alegría de cantar”
Preguntas y respuestas
¿Costeño, o cachaco?
Yo nací en Montería, por accidente, pero no soy Caribe de verdad porque para serlo hay que tener esa cultura marcada por la educación y los ancestros. Yo soy mitad bogotano, mitad santandereano. Pero siempre me he sentido muy orgulloso de haber nacido en Montería.
¿Entonces qué se siente?
Yo me siento ‘El Colombiano Errante’. (Risa).
¿Uno de sus grandes éxitos?
Sí, sonaba en todas partes, de una manera subterránea, no es un hit de radio.
¿Pero interpreta a cabalidad el sentimiento de cuatro millones de colombianos que viven por fuera del país?
Sí, la segunda ciudad más grande de Colombia somos los que vivimos por fuera. Es una situación un poco compleja. Sobre todo para los que nos fuimos muy chiquitos y tenemos una Colombia idealizada, pero poco real. A mí me tocó reencontrarme con un país que ya no era el de mis abuelos, sino un mundo súper –mega- competitivo, con una farándula espesa y complicada. Pasó como cuando uno mira una gran montaña desde abajo y no sabe qué hay en la cima. Yo me encontré cosas buenas y cosas malas, y fue un shock.
¿Fue de esos cachacos de clase media alta que odiaban sus raíces y querían ser ingleses?
Pienso que sí, pero eso sucede en todos los países de América Latina, donde todo lo autóctono nos parece una cosa de “negros y de indios”. Pues me fui a Londres donde me estrellé con la realidad de que yo era uno de esos ‘indios’, o ‘negros’. Que yo no era nada especial. Tenía un amigo que me había acogido en uno de los mejores barrios de Londres, pero un buen día encontré que yo no tenía con qué comer y que no podía ser tan descarado de pedirle a Diego Pérez -mi amigo ecuatoriano- que, además, me alimentara.
¿Qué hizo entonces?
Pues sacar la guitarra y empezar a tocar en el Metro. Tocaba como un poseso, en el túnel de Picadilly, pero no hice un peso por un rato muy largo. Entonces se me ocurrió tocar y cantar La Bamba, e inmediatamente empecé a sentir la cascada de monedas cayendo en el tarro. Allí entendí quién era yo: no un inglés, no un sueco o un noruego; un latino, un americano, un colombiano.
¿Cuál fue la primera canción que compuso?
Tabaco y Chanel. Fue mi primera canción que sonó en la radio y mi primer éxito.
¿Por qué cree que le pegó al ‘gong’?
Porque un niño de 21 años, enamorado, ve las cosas desde un ángulo muy especial y también porque yo como artista soy una mezcla de muchas influencias que me conectan con el pueblo norteamericano y el pueblo colombiano. Es decir, soy de una generación que creció oyendo rock inglés, salsa y merengue. A Jordano, a Juan Luis Guerra -que ya estaba empezando a sonar- y ya tenía unos pilares sobre los cuales empezar a crear música popular, pero con un lenguaje más propio. Tenía que hacer cosas más parecidas al color de mi piel.
¿Y por qué escogió después Miami para establecerse?
Porque sentí que Miami estaba a punto de explotar desde el punto de vista artístico, latino. Llegué y eso terminó pasando. Miami se convirtió en el más importante cruce de caminos de la música latinoamericana. Aquí formé Bacilos, mi banda de músicos latinoamericanos: un brasileño, un puertorriqueño y yo. Estuvimos juntos doce años después de los cuales ya estábamos cansados, por eso se deshizo el grupo.
¿Había saturación, o se envejeció el espíritu?
Y era un matrimonio largo, sin sexo… (Risa). ¡Bueno! Matrimonios largos con mucho sexo también se destruyen! (Risa).
¿Quería seguir solo como cantautor y quería explotar esa vena suya? ¿No fue un riesgo?
Un riesgo tremendo. Me di un golpe muy fuerte porque me lancé muy rápidamente a hacer un disco alternativo y no contacté a las personas adecuadas que siempre serán los grandes, ni contraté a quienes tienen las relaciones públicas.
¿Ha tenido momentos en los que ha pensado que la vida no vale la pena?
Sí, tal vez porque en un momento dado logré lo que buscaba, que era que mi música se escuchara en América Latina y tener éxito como músico. Cuando lo conseguí me desvié un poco de ese sendero; se me olvidó por qué estaba ahí y comencé a sentirme perdido, a sentir que el día a día es una repetición aburrida de lo mismo. Y cuando uno está en esa situación, sólo queda el logro material y a mí, al final del día, lo material no me interesa tanto. Estuve un tiempo deprimido pero gracias a Dios he cambiado de opinión y eso tiene mucho que ver con mi hijo que me enseñó esa alegría de cantar.
Canciones autobiográficas
Caraluna
Mi primer millón
Tabaco y Chanel
Pasos de gigante
Alma en libertad
Yo no sé mañana
Limón y sal
Vivir
Algo natural
El colombiano errante
Ninguna
Enredadera
Pequeños romances
Alma en libertad
Éxitos de bacilos
Con Bacilos, Jorge Villamizar junto al cantante puertorriqueño José Javier Freire y el brasileño André Lópes, con quienes organizó la agrupación, lograron editar cuatro trabajos discográficos:
-2000: Bacilos
- 2002: Caraluna
- 2004: Sin vergüenza
-2006: Bacilos - Grandes éxitos













