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Domingo 08 de Abril de 2012 - 12:01 AM

Ana María Giraldo Gómez. La mujer que tocó el cielo

Aunque la posibilidad de caer siempre esté latente y sus pies corran el riesgo de resbalar en cualquier momento, ella no deja de mirar hacia arriba. Siempre se mantiene firme y por eso cada paso que da es una victoria.
Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL
El camino de la montaña, como el de la vida, no se recorre con las piernas, sino con el corazón. Por eso, como escaladora, siempre conduzco mi cuerpo allá donde un día mis ojos lo soñaron
(Foto: Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL)
Suministrada / VANGUARDIA LIBERAL
La bitácora de Ana María Giraldo Gómez ya tiene las cimas del Aconcagua en Argentina, el Ebrus en Rusia, el Mckinley en Alaska, el Chimborazo y el Cotopaxi en Ecuador y los diferentes nevados colombianos. Su más reciente logro, junto a las también colombianas Katty Guzmán y Mónica Bernal, fue el ascenso a la cima del monte Everest.
(Foto: Suministrada / VANGUARDIA LIBERAL)
Suministrada / VANGUARDIA LIBERAL
La bitácora de Ana María Giraldo Gómez ya tiene las cimas del Aconcagua en Argentina, el Ebrus en Rusia, el Mckinley en Alaska, el Chimborazo y el Cotopaxi en Ecuador y los diferentes nevados colombianos. Su más reciente logro, junto a las también colombianas Katty Guzmán y Mónica Bernal, fue el ascenso a la cima del monte Everest.
(Foto: Suministrada / VANGUARDIA LIBERAL)

La verdad es no es solo un asunto de mantener el equilibrio, su reto consiste en subir siempre un peldaño más. Además de aferrarse a los nudos de sus cuerdas, esta valiente mujer se sostiene a punta de ejercicio, de disciplina y de constancia. ¡Claro! mantiene una fe viva, algo que de manera literal ya le permitió tocar el cielo.

Confiesa que no ha sido fácil. En sus travesías, lo admite con la frente en alto, se le han hechos varios nudos en el estómago y en la garganta, pues la vida de una escaladora de su talla le exige recorrer caminos que trasciendan de verdad.

Ana María Giraldo Gómez, la protagonista de esta página, llegó a la cima y tocó la gloria con ella. Su récord es impresionante: ascendió al Monte Kilimanjaro, el más alto de África; fue una de las primeras colombianas en llegar al Everest; escaló Shisha Pangma, en el Tíbet; estuvo en la cumbre del Monte Mckinley, de Alaska; Escaló el Cotopaxi y el Chimborazo, en Ecuador; subió al Elbruz, el monte más encumbrado de Europa; y como si fuera poco llegó a lo más elevado de América, al Aconcagua.

Sin embargo, para ella, lo más importante no ha sido tocar los grandes picos de las cordilleras del mundo entero; lo esencial ha sido el proceso vivido para escalar.

“Siempre miro la cumbre, pero la clave de este reto es admirar las cosas bellas que se ven a lo largo del camino. Soy de las que subo despacio pero firme; y disfruto cada momento, no solo en el reto con las alturas, sino en la misma cotidianidad de mi vida”.

“Escalar no consiste en recorrer lindos prados, es un sendero escarpado, lleno de grandes dificultades y a la vez inundado de grandes satisfacciones. Además, lo que más me gusta es que siempre voy hacia adelante, hacia arriba; mejor dicho, hacia el sol”, dice.

Y más allá del esfuerzo, de las rocas, del viento y del frío, ella dice que mantiene en sus travesías dos componentes esenciales en la montaña, que incluso deben hacer parte del manual de cualquier ser humano que quiera llegar a sus metas: la perseverancia y la fe.

Ana María no se queda solo con una meta. Luego de escalar una montaña, ella encuentra que siempre “hay más cimas para conquistar”.

¿Cuál ha sido el mejor panorama que ha divisado en las alturas?

“Todo lo que he visto desde la cima, es el regalo perfecto tras mi largo camino hacia el ascenso; siempre he creído que mi vida deber ser un camino que trascienda”, responde.

¿Qué se siente al llegar a lo más alto?

“Arriba, en la soledad de la cumbre, entre los duros peñascos, incluso cuando el aire parece desvanecerse, se siente un silencio divino, un silencio recreador; es como un encuentro con Dios”.

¿Alguna vez ha estado a punto de caer?

“El peligro siempre está presente cuando uno pende de un hilo o cuando se está aferrado a un muro de hielo o al lado de rocas resbaladizas. He estado a punto de caer al abismo porque, como todo ser humano, he cometido errores”.

¿Qué ha hecho para no irse al precipicio?

“Al igual que en la vida diaria, me he armado de valor para corregir los malos pasos y evitar irme al piso. El rumor frío de la nieve, el corazón que quiere salirse del pecho, la misma soledad y tener el propio alma y los músculos tensos, al final, me han obligado a seguir”.

Los éxitos que esta caldense ha conseguido como escaladora, además de dedicárselos al Altísimo y a su adorada familia, se los ofrece “a todas las mujeres colombianas, a las trabajadoras, a las abnegadas amas de casas, a las enfermas e incluso a las llamadas madres solteras, quienes todos los días suben montañas mucho mayores de las que yo he podido conquistar”.

Para ella, escalar es como crecer en la vida: “mientras se sube, las fuerzas van disminuyendo; pero la mirada es más libre y la vista, con el paso de los años o de los metros que se suben, es amplia y serena”.

Tal vez por eso será que a ella no la detiene nada: “no hay mal tiempo, y solo una buena actitud puede vencer cualquier obstáculo”, afirma cada vez que el camino a lo más alto se torna tortuoso.

Es de las que cree que, cuando las cosas se tornan más difíciles es cuando más se debe mirar hacia arriba: “siempre existirán mil razones para abandonar cualquier meta, pero lo importante será no desistir y creer que se puede llegar”.

Giraldo Gómez estará en la capital santandereana el próximo 25 de abril. Su valioso testimonio se escuchará en el Ciclo de Conferencias 2012, que lidera Vanguardia Liberal, con una disertación titulada: “Caminos que trascienden”. La cita será a las 10:00 a.m. en el salón Versalles Imperial, del Hotel Dann Carlton.

Ese día esta disciplinada deportista contará no sólo sus travesías, sino las motivaciones que ha tenido para partir rumbo a vertiginosas tierras y, sobre todo, para asumir los innumerables riesgos que siempre corre un alpinista.

Ella, como toda escaladora, revelará su historia de vida y nos recordará a todos que la mejor forma de tocar el cielo es con los pies en la tierra; es decir, escalando paso a paso y con la esperanza de primero subir la montaña interna: la personal.

Biografía
Natural de: Manizales, Caldas.
Fecha de Nacimiento: Octubre 13 de 1979.
Edad: 32 años.
Estado civil: Soltera, aunque está próxima a contraer nupcias.
Nombre de los padres: Diego Giraldo López y María Aura Gómez (q.e.p.d.)
Profesión: Es Ingeniera Industrial con énfasis en Gerencia Integral, egresada de la Universidad Nacional, con sede en la capital caldense.
Otros estudios: Especialista en Gestión del Cambio y el Desarrollo Organizacional, de la Universidad Externado de Colombia; y adelantó un diplomado en Creación de Empresas, en ese mismo centro de educación superior.
Experiencia laboral: Desde 2006 ha sido conferencista para empresas como Bayer, Microsoft, Mapfre Seguros, Gazel, Cadbury, Colombiana Kimberly Colpapel, Natura Cosméticos, Renting Colombia, Sociedad Portuaria de Cartagena, ABB Transformadores, Electrocontrol, Grupo Empresarial Estrella, Leonisa, Givaudan y Unilever Colombia, entre otras. También se ha desempeñado como consultora en Desarrollo Organizacional. En la empresa Epopeya Colombia fue directora de Proyectos, disertadora y facilitadora en procesos de educación experimental. De igual forma, laboró en la Asociación Caldense de Guías.
Reconocimientos: Premio “Crecer haciendo crecer”, otorgado por la Fundación Mujeres por Colombia y Yanbal; fue postulada a Mujer Colombiana 2009, por la Revista Fucsia; y fue la Imagen de la campaña de Prevención Contra los Incendios Forestales, dirigida por la Comisión Nacional de Televisión.

Perfil deportivo
Práctica de ciclomontañismo desde 1999, con participación en válidas regionales y nacionales.
Es experta en competiciones de aventura y larga distancia, así como en natación con aletas en aguas abiertas.
Ha sido Miembro de la Liga Caldense de Montañismo y Escalada.
Fue nadadora subacuática de alto rendimiento entre 1991 y 1998, participo en los mundiales de Francia (1995) y Polonia (1997). Fue Campeona Panamericana en los 6 kilómetros Aguas Abiertas San Andrés (1997). Además, ganó medalla de plata en los Panamericanos de Piscina en México (1996) y fue Campeona Nacional de Aguas Abiertas entre 1996 y 1998.

Sus travesías
Ascenso al Monte Kilimanjaro (5894 msnm) el más alto de África, Octubre de 2012.
Primer ascenso femenino para nuestro país a la cima de la montaña más alta del mundo, en compañía de otras dos mujeres colombianas, dentro de la Expedición Colombiana Everest 2007. Tibet, Abril-Junio de 2007.
Participación en la Expedición Colombiana al Shisha Pangma ( 8026 msnm) Tibet, Agosto-Octubre de 2006.
Miembro de la Expedición Colombiana Manantial 7 Cumbres. Noviembre de 2002 a la fecha.
Ascenso a la montaña más alta de Norteamérica con el equipo colombiano “Manantial 7 Cumbres”, Monte Mckinley (6194 msnm) Alaska, Mayo-Junio de 2004.
Ascenso al Chimborazo, la montaña de mayor altura de Ecuador ( 6180 msnm) Agosto de 2004.
Escalada por la ruta directa del Monte Cotopaxi (hasta la cota de 5500 msnm) Ecuador, Agosto de 2004.
Ascenso al Monte Elbruz (5642 msnm), la cima más alta de Europa. Rusia, Agosto de 2003.
Ascenso al Monte Aconcagua, la cima más alta de América (6962 msnm) Argentina, Febrero de 2003.

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