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Martes 18 de Octubre de 2016 - 12:01 AM

Consejos para cuando esté ‘bajo de nota’

Dicen que uno aprende a ser feliz cuando se da cuenta de que estar triste, además de ser una perdedera de tiempo, no sirve de nada.

A veces usted se levanta triste y sin un motivo aparente. ¡Tranquilo! Los sicólogos aseguran que sentirse así es relativamente normal.

La verdad es que nadie está obligado a mantener todos los días una sonrisa ‘de oreja a oreja’, solo para quedar bien ante los demás.

Los instantes de tristeza son respuestas naturales ante ciertas situaciones difíciles que usted vive en medio de su cotidianidad.

Si se siente así no se regañe, ni se exija un cambio rápido por esa emoción. Se lo digo porque esa incómoda sensación no va a desaparecer hasta tanto solucione la situación por la que esté atravesando o, al menos, cambie los pensamientos que la provocan.

Sin embargo, durante esas ráfagas de tristeza debe tomar medidas concretas para que no se le complique el tema. Si bien no puede evitar que los pájaros de la tristeza vuelen sobre su cabeza, debe hacer todo lo posible para que ellos no ‘armen nido’ en su cabello.

Y si lo que necesita es desahogarse, hágalo. ¡No intente guardarse ni una lágrima! Cuando las haya sacado todas, percibirá su alrededor de una forma distinta. Probablemente parecerá que hay más luz y que el ambiente está más limpio.

Está comprobado que las lágrimas lo liberan y, por ende, ellas suelen ser bálsamos para su espíritu.

Ahora bien, no maldiga por la tristeza. En vez de andar preguntándole a Dios por qué permite que le lleguen ciertas penas, piense que Él sabe sacar bienes de los peores males. Para el Creador, ninguna lágrima se derrama de manera inútil.

También tenga presente que durante esos momentos de tristeza no puede tomar ninguna decisión importante, porque cualquier cosa que decida hacer estará contagiada o influenciada por su negativismo.

La única decisión que puede asumir es la de verse bien. Yo, cuando me siento agobiado por algo, suelo consentirme; es decir, hago las cosas que más me gustan. Eso no solo me espanta el aburrimiento sino que además me motiva a ver las cosas de una manera propositiva.

Conversar con un amigo sobre la situación que ha provocado este momento amargo por el que pasa, también es útil. Incluso, hablar en voz alta le ayuda a ‘ventilar’ sus emociones y a aclarar qué siente exactamente, ya que esto requiere que exprese esos sentimientos con palabras.

Si hoy su vida atraviesa por horas tristes o días nublados, recuerde que de las nubes negras cae agua limpia y fecundante. Además, que se sepa, la hora más larga no dura más de 60 minutos.

La energía está dentro de usted, no necesita de nadie más para conectarse con ella. Todas las grandes cosas que se han construido fueron ejecutadas por personas que tenían ganas de vivir. ¡Dios lo bendiga!

PARA TENER EN CUENTA

Es importante recordarle que, una cosa es la tristeza

y otra muy distinta es la depresión.

Lo digo porque los tratamientos para cada una de ellas son diferentes.

Es más, en el caso de la depresión, es clave acudir a un médico, a un sicólogo o alguien que sepa cómo tratarla para salir de ella.

A diferencia de la tristeza, la depresión no suele contar con una causa externa identificable; solo es algo que las personas sienten.

En comparación con las ráfagas de tristeza, la depresión es un problema más grave que afecta su salud mental. Ella causa pérdida o aumento de peso, reducción del apetito, poca energía y desinterés por el mundo.

Si padece alguno de esos síntomas, es preciso que acuda a un especialista.

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