Publicidad
Dom Dic 17 2017
20ºC
Actualizado 09:20 pm
Domingo 08 de Octubre de 2017 - 12:01 AM

El brillo de lo positivo

Para ser buenos artífices de nuestra vida tenemos que ser responsables y entender que nos debemos enviar mensajes de autocontrol, de tal forma que nuestras miradas tengan la chispa esperanzadora que tanto nos hace falta.

Hay personas que, por la misma actitud alentadora con la que asumen de la vida, son afortunadas. Además, aprenden a ver cada situación que viven como un aprendizaje y, de esta forma, son capaces de lograr todos sus propósitos.

Lo que más me gusta de quienes actúan así es que, más allá de las épocas difíciles, no se ciñen a ningún tipo de razonamiento pesimista, ni mucho menos a cosas sombrías.

Yo no entiendo por qué existen hombres que, en lugar de ver el lado amable de cada cosa, se la pasan dilapidando sus energías atrayendo más problemas de los que tienen. En lugar de lamentar la mala suerte que dicen llevar, deberían superar esos miedos que tanto les han frenado sus vidas.

Admito que cada quien es libre de recorrer su camino a su gusto. Sin embargo, no podemos negar que crecemos más cuando nos inclinamos por un sendero en donde prevalecen los ambientes positivos, llenos de sinceridad y sin odios ni falsedades.

Hay quienes aún sabiendo cuál es el camino recto, se tuercen y caen en vicios y errores. De esta forma, nada los enaltece y poco a poco van cometiendo más faltas.

Todos, sin excepción, debemos confiar más en nuestras capacidades y en la Divina Providencia, pues todas ellas tienen cosas valiosas y generosas. La suerte estará siempre de nuestro lado si sabemos aprovechar las oportunidades.

El amor, sumado al humor, son las alas del alma: Deberíamos amar más y reír con más frecuencia. Quien no vuela se queda atornillado en el dolor de su espíritu.

No es la carga la que nos pesa, es el modo cómo la llevamos.

La mente es un imán y con nuestras afirmaciones podemos ser las víctimas o los productores de nuestros triunfos.

¡Huyámosle a la rutina! Cambiemos la agenda, porque el tedio acaba con todo. Eso es como un óxido que carcome al más entusiasta de los espíritus.

También valoremos a quienes tienen andares sencillos y van imprimiéndole a su cotidianidad gestos de alegría y resplandor.

Tenemos que ser hombres sanos, sobre todo, en el pensamiento. Porque más allá de lo que nos suceda, nuestro rostro y la sana actitud son los lustres y los matices de nuestras almas.

La idea no es solo conservar la chispa con un ‘régimen de sonrisas’, cuando el mundo se nos derrumba. De lo que se trata es de cambiar el semblante, porque nuestras caras son las fiscales de nuestras intenciones y, por ende, sentirnos más abatidos de lo que podamos estar nos llevará al ‘cadalso’.

Aprendamos a ser serenos y seamos unos especialistas en la alegría. De esta forma obtendremos mejores dividendos.

Publicada por
Contactar al periodista
Su voto: Ninguno (54 votos)
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Pepitoria
La típica pepitoria, acompañante lógico del cabrito.
Publicidad
Publicidad