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Martes 28 de Noviembre de 2017 - 12:01 AM

Tenemos derecho a más

Cuando abrimos nuestra mente podemos ver ‘más allá de nuestras narices’. Si nos atrevemos a dar ese primer paso, identificaremos muchas oportunidades y descubriremos distintas formas de disfrutar la vida.

Los cambios verdaderos siempre serán buenos. Lo que pasa es que nosotros, tal vez por una falsa comodidad o incluso por física pereza, nos resistimos a ellos.

También tenemos la errada idea de que todo durará eternamente y no nos damos cuenta de que, tal y como dice una canción, ‘la vida es un ratico’ y, por ende, las cosas y las personas somos temporales.

A veces no cambiamos porque tememos perderlo todo. Hay otras ocasiones en las que nos resulta más fácil dejar que otros sean los que tengan la iniciativa.

Por eso siempre he admirado a esas personas que llaman “visionarias”, no solo porque se dejan llevar a experiencias nuevas, sino porque además saben ver más allá y actúan motivadas por su seguridad, tesón, empuje y entusiasmo.

¿Es usted abierto o reacio a los cambios?

Si bien algunas cosas pueden ser difíciles de modificar en el mundo exterior, su actitud personal ante la vida será la que pueda marcar la diferencia.

Cualquier transformación empieza con un cambio en su forma de pensar. Para quien siempre piensa igual, el universo estará definitivamente atascado y la lente de su vida siempre tendrá el mismo horizonte: la rutina.

Si hoy anda con esa ‘venda en los ojos’, difícilmente podrá ver lo que otros sí serán capaces de contemplar.

Dicho de otra forma, cambiar es una opción, es una forma de vida y una sana decisión.

Solo los que se atreven a dar ese paso entienden de lo que estoy hablando.

Si llegó a esta parte del texto, a lo mejor usted se quedará pensando si esto de cambiar es para ya.

¡Ojo con eso! El tema no es cambiar porque le toca. Si está bien, tiene derecho a disfrutar esa condición y puede sacarle el mayor jugo posible.

Lo que no puede hacer es resignarse a hacer siempre lo mismo o dejar que otros decidan su futuro, solo porque le acobarda la idea de asumir un reto.

La vida es aprendizaje, es aventura y cada día debe ser distinto para que pueda saborear los momentos y alcanzar la felicidad.

Usted debe evolucionar y crecer. Yo lo podría definir como ser usted mismo, pero dando lo mejor cada día.

La verdad es que de la noche a la mañana ocurren muchas cosas en la vida y es preciso estar preparado para ellas.

Lo anterior no quiere decir que mañana tenga que cambiar el ropero, renunciar a su trabajo o terminar con esa relación afectiva.

¡No señor!

Todo llega en el momento que debe ser.

Siempre he creído que hay cosas que se hacen de manera paulatina. Un buen ritmo de cambios es aquel que va superando paso a paso pequeñas transformaciones.

La ansiedad solo le traerá fatiga y angustia. Diseñe bien sus estrategias de cambio, oriéntese y si es posible pida algún consejo. Corrobore el paso que va a dar y decida entrar en la ‘onda del cambio’.

Las transformaciones más radicales que usted requiere, a fin de cuentas, no quieren hacerlo sufrir; ellas solo le están recordando que tiene derecho a más.

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