Martes 06 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

Aprovechar nuestras fortalezas

Cuando les sacamos el mayor jugo a nuestras fortalezas no pasamos inadvertidos y avanzamos a pasos agigantados en todos nuestros propósitos. La mejor estrategia del desarrollo personal consiste en potenciar aquello que ya somos.

Entre las diferentes situaciones que nos ocurren, la más angustiante es la de no aprender a valorar lo que tenemos.

Solemos vivir aburridos de todo, sin tener en cuenta que el tedio solo cabe en aquellos seres que son pobres de espíritu.

¿Qué tanto valoramos lo que tenemos?

¿Cada mañana, cuando nos levantamos, agradecemos por un día más de vida?

¡No creo que todos lo hagamos!

Cuando nos vemos frente al espejo, la imagen que observamos de nosotros mismos no nos gusta e intentamos llenarnos de máscaras para pretender lucir distintos.

La verdad, no aceptamos detallarnos en ese espejo fiel.

¿Por qué pasa eso?

Porque el reflejo de nuestra vida es un ‘confidente helado’ de todo lo que no hemos podido ser y, ante ello, tapamos esa frustración.

Por eso, con relativa frecuencia, intentamos engañar a nuestro reflejo diciéndonos mentiras a nosotros mismos o aparentando ante los demás lo que no somos.

Frente a un espejo nos maquillamos, siempre nos probamos la mejor pinta y, de una manera ilusa, intentamos esconder esos ‘gorditos de más’ que, por más esfuerzo que hagamos, siempre están ahí frente a nosotros.

Se necesita serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar y valor para modificar aquellas que podemos alterar. También hay que pedir sabiduría para saber diferenciar entre las dos situaciones.

Es fundamental entender que si por alguna razón fracasamos, esos tropiezos no son tatuajes sino unos simples ‘moretones’.

Obvio que con el paso del tiempo y con los vitamínicos del entusiasmo y de la perseverancia podremos alcanzar todos los propósitos.

Es normal que tengamos días grises, pero ellos no nos impiden contemplar mejores tiempos.

Hay que desprenderse de los temores absurdos y asumir la vida con ganas y optimismo.

De esta manera aprenderemos a apreciar más las pequeñas cosas de nuestra vida y, por supuesto, a valorar lo que hemos logrado hasta el momento.

Lo anterior no implica resignarse o ser conformista. ¡Todo lo contrario! Es valorar lo que se ha logrado para continuar creciendo.

Nos corresponde identificar nuestras fortalezas y, sobre todo potenciarlas. Cada una de ellas es una llave que nos abrirá nuevas puertas.

Cuando sabemos ‘sacarles el jugo’ a las cosas para las que somos realmente buenos, abrimos caminos hacia mejores horizontes.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
5 lugares exóticos para realizar tu boda en Colombia
Aunque muchas parejas optan por ceremonias tradicionales el día de su  boda, hay quienes prefieren marcar la diferencia eligiendo no sólo temáticas...
Publicidad
Publicidad