Martes 28 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Céntrese en lo que realmente quiere

La alegría del corazón es el mejor vitamínico. Eche lejos la apatía que lo invade. Recuerde que tiene capacidades, talentos y razones poderosas para sobreponerse a cualquier obstáculo que se le presente en la vida.

Me sorprende ver a tantas personas cruzadas de brazos, resignadas a su suerte y lamentándose por todo lo ‘malo’ que les ocurre.

A ellas no se les asoma ni la más mínima intención de sacudirse de tanta ‘modorra existencial’. No mueven ni un solo dedo para encontrarle una salida a todo eso que los ata y mantienen una resignación absurda que los embadurna.

Se llenan de excusas para argumentar la negligencia de sus vidas. En lugar de levantarse, las sacan el quite a los retos que la realidad les marca.

¡No es un asunto de pereza!

Es la epidemia del desánimo que, al parecer, está a flor de piel. Estas personas no quieren ser propositivas y, por alguna razón, dejan que el agua de la rutina les llegue hasta el cuello.

Cada día, al ‘levantarse’ de la cama, entran automáticamente en contrición; es decir, se refugian en una inexplicable cobardía y sienten culpa por todo.

¿Es usted así?

¡Tenga cuidado!

Los pasos que no se atreva a dar también le dejarán huellas profundas, las cuales se le traducirán en ruina.

Incluso esta inoperancia puede dejarle cicatrices más fuertes en el alma.

Si no toma la decisión de centrarse en lo que sí quiere suceda jamás se levantará.

El desinterés es una pérdida de la autoconfianza. Si no se tiene fe seguirá llenándose de dudas y, lo que es más preocupante, se convertirá en una víctima fácil del desgano. Y ojo porque el desánimo puede llevarlo a la depresión y al abandono.

Es fundamental hacer un compromiso con usted mismo y dar el primer paso para despercudirse.

Nadie le hará lo que no decida hacer usted mismo.

¡Ánimo!

Recupere esa fuerza o energía para hacer, resolver o emprender algo que le dé color a su existencia.

Si siente que la tarea aquí propuesta es superior a sus fuerzas, le sugiero invocarle a Dios la energía suficiente para revivir ese latido interior que le permita asumir su cotidianidad con la esperanza puesta en el futuro.

¡Ore! Esta es una herramienta de gran poder para desterrar cualquier pensamiento tóxico que haya en su mente y que pueda envenenar su ser.

Luego póngase manos a la obra. Piense de una forma más alentadora y entienda que usted tiene unas metas por cumplir y ellas están a la espera de que usted las alcance.

La Página de Espiritualidad de hoy es una invitación a encontrar más rápido un camino de salida y, sobre todo, a entender que la misión de avanzar es solo suya, de nadie más.

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