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Lunes 23 de Enero de 2012 - 12:01 AM

“No dejé de ser tragón”

El 30 de diciembre de 1972, Édgar Vivar grabó su primera escena en ‘El Chavo del Ocho’. “Estaba muy nervioso”, es lo único que recuerda de ese primer día como casero de la vecindad. Y era lógico, tenía 21 años y sólo había actuado en comerciales y en el teatro de su universidad. Ahora, casi 40 años después, a este mexicano lo han llamado más veces ‘señor Barriga’ que por su propio nombre.

Durante mucho tiempo el programa de Chespirito no utilizaba el apuntador electrónico -aparato secreto utilizado como guía para orientar al actor durante la grabación-, ese detalle le dio ritmo a la comedia y de paso confianza para apropiarse del personaje a Édgar Vivar, quien ahora poco se parece a su antiguo personaje, debido a una transformación física que le quitó 80 kilos de peso.
Luego de padecer varias enfermedades y someterse a una cirugía, ‘Zenón Barriga y Pesado’, ‘Ñoño’ y el ‘Botija’ han desaparecido. Con una figura más esbelta y con mejor salud, Édgar continuó su carrera actuando en telenovelas, películas y obras de teatro.

Como tiene todo por agradecerle a ese personaje que a diario recibía los golpes de un niño travieso, comenta con picardía que “ojalá hubieran más señores Barriga que perdonaran 14 meses de renta”, frase con la que exalta la calidad de este casero noble que se quedó grabado en la mente de varias generaciones gracias a la genialidad de Roberto Gómez Bolaños y a una impecable interpretación actoral.

Al hablar de Chespirito, en cada palabra que enuncia, se percibe el respeto y la admiración. Vivar se siente honrado de tenerlo como amigo y lo califica como “un maestro” y “un mexicano universal” porque logró que su trabajo llegara a más de 30 países y trascendiera en el tiempo. Incluso resalta que su amistad es tan sólida que “fui testigo de su boda cuando se casó con Florinda (Meza)”.

-¿Cuántos kilos perdió?
“Más de 80 kilos. Me quité de encima a una persona y me siento mucho mejor (risas)”.

- Al público que creció viendo al ‘señor ‘Barriga’ ¿le impacta su cambio físico?
“Sí, porque la gente guarda mi imagen de hace más de 25 años. Por dentro sigo siendo el mismo, con mis defectos y mis pocas virtudes. El público se acostumbró a ver una imagen que se ha repetido por años, pero la gente cambia, todos cambiamos”.

- ¿Cómo empezó a trabajar junto a Chespirito?
“Fui convocado a través de un amigo mutuo. Tuve una situación un poco embarazosa cuando lo conocí (risas). Estaban grabando, me hizo gracia lo que vi y tuvieron que parar por mi risa. Me sentí realmente mal. Pensé: ‘Todavía no he conseguido el trabajo y ya lo perdí’. Roberto fue muy amable y condescendiente. Me aclaró que ellos no utilizaban apuntadores electrónicos, le dije ‘eso qué es’ y él me respondió ‘estás contratado’”.

- ¿Ese primer personaje fue diseñado especialmente para usted?
“No. Originalmente se llamaba el casero y por mis características físicas le pusieron ‘el señor Barriga’ (...) Chespirito logra conocer muy bien a sus actores, ve sus capacidades y sobretodo sus limitaciones. Eso provocó gran parte del éxito del programa”.

- ¿A qué personaje de los que interpretó le guarda más cariño?
“Es difícil decidir. ‘El señor Barriga’ y ‘Ñoño’ son como los extremos de una cuerda. Yo pensaba, un día ‘Ñoño’ será como ‘el señor Barriga’ y ‘el señor Barriga’ fue como ‘Ñoño’. ‘Botija’ es un personaje muy tierno que supuestamente tenía un poco de cultura, pero no era muy inteligente. Es bonito que la gente te evoque con una sonrisa”.

- ¿Cómo era un día de grabación?
“No era fácil. Nos daban los libretos 2 o 3 días antes. Roberto daba indicaciones sobre las intenciones y los tonos. Días después se grababa el programa. En una sesión podíamos grabar los programas de todo un mes porque nos aprendíamos los libretos de memoria. Era divertido, pero por otro lado también era difícil por lo puntual, estricto y perfeccionista que es Roberto.”

- ¿Qué tan exigente era Chespirito?
“Se sentaba en el monitor para ver lo mismo que vería la gente. Si no le agradaba o en el monitor no se veía chistoso -a pesar de la caída, la mojada o el huevo embarrado- se repetía. Muchas veces me dijo, con mucha pena, ‘vete a bañar porque vamos a repetir’. Ese perfeccionismo se veía en el resultado final”.

- ¿Qué tantos golpes de los que ‘El Chavo’ le dio en realidad le dolieron?
“Muchos. Tengo roto el codo izquierdo. Me lo lastimé en una caída después de un golpe”.

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