
‘Helado’ quedó el público mientras apreciaba las impresionantes piruetas, giros, acrobacias, la flexibilidad, el equilibrio, la elegancia y el porte de los bailarines del Ballet: artistas, algunos campeones olímpicos, entre los 18 y 20 años, que se iniciaron en el patinaje artístico y el ballet clásico desde los 4 años.
Con cada secuencia de twizz-les (giros rápidos sobre un pie realizados en sincronía por los dos patinadores) o saltos, el hielo apenas alcanzaba a tocar las sillas del público admirado, mientras sus respiraciones se contenían, y se soltaban una vez el filo de la cuchilla o la serreta del patín volvía a tocar con precisión la pista.
Primero, la Compañía evocó con su magistral arte la historia de amor del ‘El lago de los cisnes’, escrita por el compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovski (1840-1893), y finalizó con un compilado de miniaturas clásicas del ballet sobre hielo, un montaje para el que según la coordinadora del Ballet, Oksana Kortiyaka: “se destinaron dos meses de entrenamientos y ensayos de cinco horas diarias”.
Vanguardia Liberal captó las mejores imágenes de esta muestra artística que, sin duda, descrestó a las personas que la apreciaron como un espectáculo que reunió la belleza, los colores, la magia y la elegancia clásica del ballet, con la energía contemporánea del patinaje sobre hielo.

