El artista quiso mostrar a los participantes del reality ‘Protagonistas de Nuestra Tele’ lo difícil que es ser actor.

Publicado por: COLPRENSA
Jorge Enrique Abello ha sido uno de los actores más queridos de la televisión colombiana, su papel protagónico en la recordada telenovela ‘Yo soy Betty la fea’ le trajo grande satisfacciones, no solo como actor, sino persona.
Desde allí los éxitos cosechados han sido grandes, tanto así que debido al valor de su experiencia fue llamado a dictarles clases a 16 jóvenes que sueñan con un espacio en la televisión, gracias al ‘reality’.
Su dedicación lo convirtió en el maestro más estricto de la ‘casa estudio’ y el más temido por todos. Se caracterizó porque en todas sus sesiones, logró tocar fibras en cada uno de los participantes. Despertó odios y amores, no solo en los aprendices, sino en toda Colombia, pues su única intención fue formar actores.
A pocos días de terminar el programa más controvertido de todos los tiempos, Protagonistas de Nuestra Tele, Abello se siente muy complacido por el trabajo hecho, pues siente que pudo llegar a los participantes y enseñarles el valor de una profesión como lo es la actuación.
Hoy, después de terminar su pasó por el ‘reality’, es la imagen de una campaña publicitaria que busca recoger fondos para combatir el cáncer de seno. Sus planes futuros están enfocados en el cine y algunas series que prepara el canal RCN para el próximo año.
El artista le contó a Colprensa cómo fue su experiencia en el programa, qué piensa de los concursantes y aprovechó para decir que el paso por un ‘reality’ como estos tiene igual valor que un taller de actuación.
-¿Cómo fue esa evolución de actor a profesor de la ‘casa estudio’?
Realmente lo hice sin ninguna pretensión de convertirme en nada, sino poder comunicar la experiencia y la forma como yo veo la actuación. Me he dado cuenta que en capítulos anteriores el enfoque era distinto y yo quería mostrarle a los muchachos que ese oficio es duro, difícil y que requiere un gran compromiso, es algo que hay que tomarlo muy en serio. Entonces esto me enfocó para mostrarles un ABC, la forma y el material del cual está constituido este oficio y se los puse difícil para que supieran de qué se trata.
-¿Por qué todos los ejercicios trabajan la parte emocional?
El actor trabaja con las emociones. No con las emociones como una forma de vida, sino en el control, el conocimiento, la desmitificación, la realidad, porque el actor trabaja con eso, no trabaja con más.
-La exploración de manifestaciones emocionales como el llanto, ¿qué tan importantes son para un actor? No siempre es lo más importante, pocas veces suele serlo. Para serte sincero se trata, no de que yo llore, sino de que el espectador lo haga. Es una herramienta que para quien la tenga puede ser muy fácil, pero si esa herramienta no tiene un contenido interior lo suficientemente poderoso no pasa nada.
-¿Por qué esa dureza con los participantes, Óscar Naranjo y Manuela González?
Yo a Óscar necesitaba enfocarlo porque él tiene problemas para hacerlo. Necesitaba enfocarlo en lo que lo que lo salva a él y es la disciplina, el día que lo hizo fue divino. Cuando hizo de Ricardo III tan bonito, fue un momento muy emocionante. Mi misión era que él entendiera que solo se salva si estudia, trabaja y es disciplinado, porque el juego tiene que tener un orden para estar al servicio de la estructura narrativa o si no eres cualquier cosa. Y el día que él lo entendió fui muy feliz, él sabe que yo lo quiero mucho.
En el caso de Manuela, yo necesitaba que ella pudiera transformar su dolor, su angustia, su inseguridad y pudiera convertirlo en algo creativo, pero ella se resistía y cuando te resistes, pues te duele.
-¿Tiene algún tipo de preferencia por Angélica?
Lo que pasa es que Angélica dio un sí incondicional y afortunadamente este sí estaba llena de talento. Esa mujer se arriesgó mucho y yo admiro profundamente a la gente que se arriesga, que dice voy a saltar. Ella saltó al vacío muchas veces, con situaciones de vida muy complicadas, y se sanó. Ella lo reconoce. Es una mujer que no dormía y hoy lo hace gracias a que le quitó la sábana al fantasma. Yo sí trabaje en ella mucho y dio resultados importantes. Yo quiero que alguien me diga que ella no es la mejor, porque es la mejor.
La gente especula mucho pero si se dan cuenta, en cada clase yo me enfocaba en alguien y si no me daba me tocaba salir de ahí e irme al que me daba y ella siempre quiso jugar, al igual que Sara.
-De los personajes que quedan ahora, ¿Cuál cree que puede ser el ganador?
Yo prefiero no dar esa respuesta porque el público es el que elige. No quiero coartar la libertad de ellos de elegir a los que ellos consideren que es lo correcto.
-¿Cuál cree que es el valor de un ‘reality’?
El mundo del espectáculo siempre ha estado determinado por actores, cristianos que se los comían los leones, brujas que se quemaban en la hoguera, el hombre fuerte del circo, la mujer barbuda, el tenor, el que recitaba. En este mundo caben todos, no le veo mayor problema que a través de un reality que es la posibilidad de estar en el ojo del público se elija a alguien para ser actor. Yo no tengo esa falsa soberbia frente a las personas que requieren una oportunidad.
-¿Participaría en un reality?
No, yo no, yo escogí otro camino.
-¿Qué nuevos proyectos vienen para Jorge Enrique Abello?
Estamos planeando en noviembre y diciembre una película de cine para rodar acá (Cartagena), vamos a ver si se logra cerrar eso. Estamos cogiendo una serie de proyectos para el próximo año de series con el canal y vamos a ver qué pasa con eso.
-¿Qué le dejó como actor el papel de Dónde está Elisa?
Me dejó la posibilidad, la misma que le dejó a Rivas de rescatarse así mismo.













