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Miércoles 02 de Noviembre de 2011 - 06:26 PM

'El Precio de la Historia' estrena temporada

Las actividades que se presentan a diario en una casa de empeño podría sonar aburrido, a un seguro fracaso y posiblemente no habrían muchos productores interesados en comprar la idea.
Colprensa/ VANGUARDIA LIBERAL
"No pensé llegar a tanto. Sentí que sería novedoso, pero poco a poco entendimos que hacemos algo más que dinero, vamos contando la historia, momentos claves, y no sólo de Estados Unidos, sino del mundo. Es gratificante el impacto que ha tenido",Rick.
(Foto: Colprensa/ VANGUARDIA LIBERAL)

The History Channel no sólo le apostó a un proyecto así, además lo convirtió en una de sus series más reconocidas en Estados Unidos y América Latina, con El Precio de la Historia, que el próximo domingo estrenará temporada.

No hay secretos, la mezcla entre historia, humor, curiosidad y emoción, son las claves del éxito en esta serie que se concentra en las actividades de Gold & Silver Pawn Shop, casa de empeño que tiene 23 años de trabajo continuo, ubicada en el corazón de Las Vegas, una ciudad que nunca duerme, por lo que sus puertas nunca cierran, están abiertas las 24 horas del día.
 
Con este escenario, faltan los personajes. Abuelo, padre y nieto, son los protagonistas, siendo Rick Harrison (padre), quien mantiene el equilibrio entre el abuelo gruñón y Corey (nieto), quien debe aprender muy bien los secretos de un negocio difícil. 
 
“Lo primero que debes tener claro en una tienda de empeño es que por la puerta pueden aparecer cosas sencillamente inimaginables… ese es tu día a día. Llevamos más de 20 años, 24 horas al día, y nos sigue pasando”, comentó Rick Harrison en entrevista con Colprensa.  

Tanto a él como a su familia, les ha sorprendido el impacto que ha tenido el programa, no sólo en Estados Unidos, también en América Latina, donde día a día logran mayor teleaudiencia. 
 
"No pensé llegar a tanto. Sentí que sería novedoso, pero poco a poco entendimos que hacemos algo más que dinero, vamos contando la historia, momentos claves, y no sólo de Estados Unidos, sino del mundo. Es gratificante el impacto que ha tenido", continuó Rick.
 
Junto a estos tres personajes está Austin, Chumlee, Russell, amigo de Corey desde la infancia y quien trabaja en la tienda desde hace cinco años. Los televidentes nunca saben realmente cuál es su función, pero es quien le inyecta al programa las altas dosis de humor.
 
“A la tienda llega todo tipo de gente. Algunos saben lo que van a vender, otros lo encontraron en el ático, es un recuerdo familiar o lo adquirieron en una venta de garaje. A quienes lo unen lazos sentimentales con dichos objetos piensan que su valor es incalculable, pero pueden ser unas baratijas, otros despistados tienen verdaderas reliquias en las manos y sólo quieren unos cuantos billetes por ellas. Lo que nunca hay que olvidar es que es un negocio”.

Rick Harrison no es un coleccionista cualquiera, con el trabajo diario, en búsqueda de comprar piezas únicas al precio perfecto, ha logrado un conocimiento envidiable en cultura general. Aunque claro, ante la duda se abstiene y cuenta con personas claves en todo tipo de temas, lo que hace el programa aún más interesante.
 
"Por la tienda ha pasado y pasa toda una gama de clientes, desde multimillonarios hasta chulos y prostitutas, lo que te permite hacer una radiografía de nuestra sociedad. Hemos tenido muchos y muy excéntricos. Pero, la producción es simple, nos filman mientras trabajamos en la compra-venta todo el día, sólo que el ritmo es un tanto más lento que durante una jornada fuera de rodaje", reveló el coleccionista. 
 
Antiguedades y rarezas


Pues bien, son muchos los artículos no convencionales que Harrison ha tenido la oportunidad de observar, tocar, comprar y vender. Por ejemplo, una Biblia impresa en 1572, anillos del Súper Bowl, medallas de mundiales de fútbol y armas muy antiguas. 
 
"La cosa más rara que han traído a esta tienda fue una suerte de pergamino japonés de 200 años, con escenas pornográficas pintadas a mano. Lo llaman pillow book y era costumbre regalarlo a la novia en su noche de bodas, algo muy loco".
 
De hecho, este estadounidense ha logrado detectar cuando se trata de una falsificación o de un artículo robado.  Lo hizo, por ejemplo, con un reloj Cartier, que podría costar cerca de 30 mil dólares. Aunque también se ha arrepentido de sus acciones. 
 
"En el negocio, sostengo como norma, no enamorarme del objeto porque termino pagando de más y termino arrepentido. Son cosas que aprender sobre la marcha y es algo que mi hijo debe aprender, pues es impulsivo y eso nos ha costado dinero", finalizó Rick Harrison.
 
Definitivamente, Rick Harrison ha sabido llevar el negocio familiar por muchos años, desde 1988, y aunque confesó que abandonó la escuela secundaria en décimo grado porque estaba ganando dos mil dólares a la semana, el ahora jefe en la casa de empeño es llamado El observador de tiro.

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