Lunes 21 de Marzo de 2016 - 05:59 PM

Los mártires del Circo romano

En la arena del Coliseo no solo los gladiadores se mataban para entretener al pueblo romano, también se lanzaba a los cristianos perseguidos por el Imperio, para que fueran devorados por fieras.

Los circos romanos fueron espectáculos de entretención popular, en donde nació la famosa expresión latina, panem et circenses “pan y circo al pueblo”, que aún hoy profesan políticos de nuestra época. A partir de este imponente escenario se exaltaban y vanagloriaban diferentes figuras y héroes de Roma.

“El Circo romano cumplía las veces de lo que cumple hoy el fútbol. Era un espectáculo de ocio…para tener  a la plebe contenta, las autoridades le daban un espectáculo y les regalaban pan gratis…”, cuenta William Plata, profesor de la Escuela de Historia de la Universidad Industrial de Santander (UIS) y director del grupo de investigación, religión, sociedad y política Sagrados Profanos.

En dichos espectáculos generalmente se hacían luchas entre gladiadores, que eran esclavos que habían sido reclutados en las guerras. Como estos hombres sabían pelear, eran expuestos ante el pueblo en sangrientas luchas hasta la muerte. Por los menos unas 50 mil personas podían participar en los sangrientos espectáculos.

“Aquellos jugadores muy fuertes se convertían en los ‘ronaldos’ y ‘messis’ de hoy. Todo el mundo los reconocía e iba a verlos. También se podía luchar contra fieras. Con armas siempre. También existían luchas entre los animales. Todo con una gran presentación”, resalta el historiador Plata.

Aunque es conocido el de Roma, también había pequeños espectáculos del mismo tipo en otras provincias del imperio.

Los cristianos manchan la arena

Con el emperador Nerón, el cual tenía una monumental estatua en las cercanías del Coliseo, siglo III, se comenzaron las ejecuciones de los cristianos de la época, que entraron a hacer parte del espectáculo que ofrecía el Circo romano a su pueblo.

“En ese tiempo, los cristianos eran como los judíos, se identificaban como una secta que se rehusaba a adorar al César, el emperador… una de las herramientas que usaba Nerón y otros emperadores más era divinizar su figura, de esa manera impedían revueltas y divisiones, porque cuando usted considera que el rey es sagrado, es divino, usted no va contra el rey… Entonces los cristianos pagaban sus impuestos y todo pero se negaban a rendirle culto al emperador…”, resalta el profesor de la UIS.

Esto comenzó, cuenta el historiador, porque en el imperio de Nerón se incendió Roma y él debía buscar algún culpable, aunque se cree que fue él mismo quien lo hizo, es así como acude a culpar a los cristianos y comienza su persecución.

“Se empiezan a arrojar familias cristianas, con los hijos y todo, al circo. Los exponían públicamente a que ellos lucharan sin armas contra los leones, pero lo que querían era que los devoraran. Inclusive, a los niños los disfrazaban de ovejas para que los leones los atacaran…”, indica el experto.

“La plebe está en el circo gritando enfurecida. La sangre de las fieras que acaban de verter, de hienas, leopardos, panteras y leones no logra la apatía de su ánimo vencer.

De pronto rasga el aire sonido de trompetas. De aquella escena ansiada por fin podrán gozar: “Cristianos a las fieras”, reclaman alocados y miran a las puertas que empiezan a girar.

La gruesa jaula se abre. Es un león hambriento y avanza sobre el grupo que no huye de él. Cuanto más se le acerca, más rezan y bendicen a los espectadores que impávidos los ven.

“¡Por vosotros mi sangre, por vosotros, romanos, para que en vuestro pecho nunca el odio se dé, para que los esclavos sean vuestros hermanos y en vuestra alma quiera Dios encender la fe!”. Fragmento del poema ‘Una tarde cualquiera en el circo romano’ de Carlos Etxeba, que describe el espectáculo.

De acuerdo con el profesor Plata, las persecuciones contra los cristianos no fueron permanentes, pero sí se extendieron hasta por tres siglos por lo que los creyentes debían vivir escondidos. Después de Nerón, otros emperadores continuaron matando cristianos en la arena del Coliseo, en donde los acusaban de apátridas, entre muchas otras cosas.

“No fue por la religión como tal, porque en Roma existía la tolerancia de culto, porque desde que se pagara el impuesto y adorara al emperador no había problema. De hecho a Jesús lo mataron fue por eso, porque lo acusaron de no reconocer el poder del César… Entonces su persecución se desataba cuando había crisis económicas, cuando el río Tíbet se secaba, le echaban la culpa a los cristianos y comenzaba la persecución…”, apunta el docente de historia.
A comienzos del siglo IV la persecución contra los religiosos fue la más sangrienta al mando del emperador  Diocleciano, cuyo nombre completo fue Cayo Aurelio Valerio Diocleciano Augusto, conocido por salvar del colapso a Roma al fortalecerla económica y militarmente y cambiar la estructura del gobierno imperial.

Durante su mandato, expone el profesor de la UIS, las masacres no solo se daban en el Coliseo, en donde eran devorados por las fieras, sino que también los mataban en anfiteatros o lugares de diversión. Así mismo, los quemaban vivos; los crucificaban o los ‘empalaban’, entre muchas otras torturas.
“Si un cristiano reconocía al Cesar como su dios, le perdonaban la vida y hubo muchos que lo hicieron. No todos murieron mártires. Para eso, a muchos los torturaban. Pero eso no solo se hacía con los religiosos, sino con mucha otra gente…”.

Se acaba la tortura

Contrario a lo que buscaba Diocleciano, que era destruir por completo a los cristianos, 10 años después, al asumir el Imperio Constantino I el Grande, en el año 324, el cristianismo se convirtió en la religión dominante de Roma.

“Constantino tenía una disputa con otro General por el poder… y hubo una guerra civil y él le ganó a su rival el Imperio. Es así como Constantino consideró que fue gracias a un hecho milagroso porque hay una historia que cuenta, que él estaba a punto de entrar en batalla y vio que en el cielo aparecía una cruz… Entonces él mandó a poner la cruz en los estandartes de su Ejército y ganó. A partir de su victoria decretó que el cristianismo debería ser una religión aceptada por el Estado…”. De esta manera, los cristianos de la época pasaron de ser perseguidos a ser una religión protegida por el Estado y la arena del Circo romano no volvió a mancharse de su sangre.

A finales del siglo IV el cristianismo fue declarado religión oficial del Imperio y una de las primeras cosas que hicieron los religiosos fue abolir los Juegos Olímpicos y el Circo con la lucha de gladiadores. Hoy se pueden apreciar en Roma y apreciar las ruinas del Coliseo, que tras sufrir cuatro terremotos aún se erigen como símbolo del poder del Imperio.

Muchos traen a la memoria las palabras del historiador y monje del siglo VIII Beda el Venerable: “mientras siga en pie el Coliseo, seguirá en pie Roma. Cuando caiga el Coliseo, caerá Roma. Cuando caiga Roma, caerá el mundo”.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
5 lugares exóticos para realizar tu boda en Colombia
Aunque muchas parejas optan por ceremonias tradicionales el día de su  boda, hay quienes prefieren marcar la diferencia eligiendo no sólo temáticas...
Publicidad
Publicidad