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Lunes 21 de Agosto de 2017 - 12:01 PM

Una diseñadora santandereana en Nueva York

La diseñadora bumanguesa Melissa Amaya Balcárcel hará parte de una de las pasarelas alternas de La Semana de la Moda de Nueva York con una colección inspirada en Curití.
Una diseñadora santandereana en Nueva York

Al principio Melissa Amaya Balcárcel jugaba a diseñar collares y pulseras con las piedras que “quedaban por ahí” en la joyería de sus papás, o se divertía ayudando a su abuela modista en la confección de sus disfraces y vestidos. En ese entonces solo era un juego.

Sin embargo, vivir en un taller de joyería y pasar días escuchando la máquina de coser de su abuela, la llevó a la Escuela de Diseño y  Mercadeo de Moda Arturo Tejada Cano en Bogotá y de ahí a diseñar joyas en Sorelle, la empresa familiar. Más tarde creó su propia marca, que lleva su nombre.

Ahora, va a ser la única santandereana entre los nueve diseñadores emergentes elegidos alrededor del mundo, que llevará sus colección hasta la Semana de la Moda en Nueva York. Y no solo eso: todo las prendas estarán inspiradas en materiales y estampados de la región, principalmente en Curití.

Preguntas y respuestas

¿Cómo nació la marca Melissa Amaya?
Después de terminar mis estudios en Bogotá regresé a trabajar en la empresa de mis papás. Como no sabía mucho sobre joyería, empecé a especializarme en diseño de joyas y en eso trabajé durante dos años. Tenía mis clientes, diseñaba a su gusto y la empresa fabricaba la pieza. Paralelo a eso, en los tiempos libres, hacía ropa por encargo. Así empecé en la moda.

El año pasado empecé a tener más pedidos de ropa y pensé que ya era momento de separar las dos cosas, porque aunque van muy bien juntas, son distintas. Y decidí arriesgarme con Melissa Amaya.  Arranqué en junio del año pasado y me empecé a mostrar por aquí y por allá, en las redes, con los conocidos y amigos. Luego tuve la oportunidad de participar en “Hecho en Bucaramanga”, pasarelas a que hacen en la feria de Bucaramanga, y ahí fue el arranque de la marca como tal.

¿Cómo logra pasar de “Hecho en Bucaramanga” a  la Semana de la Moda en la capital del mundo?
Yo participé en un concurso de diseñadores a nivel nacional que hace la Revista Fucsia, en el que el premio era una pasarela en Colombiamoda. Me inscribí con una colección completa de ropa, zapatos y joyas usando el nombre de la empresa de mis papás, porque no había creado mi marca,  y quedé entre los 20 finalistas.

Hace dos meses me llegó un correo donde me invitaban a participar en una Semana de la Moda. Me pareció extraño, no creía, y les pregunté que cómo me conocían, que por qué era invitada. Me llamaron y me dijeron que habían visto la publicación de la revista y que habían estado revisando mis redes, que les había encantado lo que hacía y que habían visto que ya tenía una marca y que querían que participara con ella.

Ellos son una empresa de Londres llamada Oxford Fashion Studio, que recluta y busca diseñadores emergentes a nivel mundial para que presenten sus colecciones en alguna de las semanas de la moda que se hacen en  Nueva York, Milán, Londres y París.  Le dan el espacio a nueve diseñadores distintos en cada plataforma y te dejan escoger en cuál quieres estar. Yo decidí la de Nueva York.

¿La invitación es con gastos incluidos?
No, ellos solo te dan el espacio de estar allá. Los gastos los asumes tú. Al principio yo dije que iba a ser imposible, apenas estaba empezando con mi marca y no tenía el dinero. Mi familia me dijo “va o va” y entonces empecé a tocar algunas puertas en empresas  y entes gubernamentales para obtener algo de ayuda; sin embargo, en el mundo de la moda es muy difícil que te apoyen porque así uno vaya a representar la ciudad o región, para ellos eso no es un producto que va a revolucionar el mundo. Entonces tuve que acudir a un préstamo.

¿Cómo ha sido todo el proceso de elaboración?
Todo ha sido a contrarreloj. Lo primero fue la investigación de la colección, cómo la iba a hacer, en qué me iba a inspirar, qué quería transmitir, cómo quería las telas. Duré un semana investigando, una más haciendo los modelos, un mes en el diseño de telas y ahora vamos en confección.  Detrás de esto está el trabajo de muchas personas, que no hacen parte de mi empresa porque Melissa Amaya apenas está creciendo, pero que son los que hacen que mis ideas y diseños queden como los quiero.

¿Por qué Curití como espíritu de la colección?
Porque tienen un arte muy bonito que no se ha explotado. Quise coger el fique y transformarlo en bolsos, zapatos y apliques de algunas piezas. También quise exaltar en los estampados un colibrí de allá, que están en vía de extinción. Y las típicas faldas campesinas santandereanas las convertí en  faldas elegantes, largas, con volumen. Mi colección va a ser Curití, pero muy, muy elegante. Porque eso es lo que quiero con mi marca, llevar un pedazo de mi tierra por el mundo.

¿Qué tan difícil es posicionarse como diseñador de modas en la ciudad y en el país?
Es difícil porque el valor diferencial de un diseñador es su imaginación y que la gente valore eso es complicado. Mostrar a la gente que uno puede ser diferente a los otros y que te identifiquen por eso es un proceso. Uno tiene que apuntarle a mostrar el toque personal y tratar de hacer que lo que los diseños cuenten algo, generen alguna emoción. No es fácil como emprendedor arrancar y menos cuando quieres salirte de lo común, pero las oportunidades salen y hay que aprovecharlas.

Hay muchas personas que ven en la moda algo superficial. ¿Cuál es el valor agregado que le da la moda a una sociedad?
Ahorita la moda está reflejando la realidad que vivimos. Está empezando a rescatar la cultura, lo que somos. La idea de la moda, o por lo menos de la que yo quiero, es mostrar a la gente que lo que ellos ven normal del país, de su cultura, se puede convertir en una pieza de uso diario, no solo para nosotros sino para el extranjero. Y que se sientan orgullosos de eso.
En el exterior valoran mucho el arte a mano y la moda con cosas autóctonas, si ellos lo valoran ¿porque nosotros no?

¿Qué tanto de artista tiene un diseñador de modas?
Nosotros somos artistas. No nos valoran como tal, pero sí lo somos. Y la imaginación no es gratis. Detrás de una colección hay bastante investigación para tener una armonía en el diseño, para comunicar algo, para generar sensaciones, recuerdos. Detrás de un diseñador hay muchas raíces y  trabajo de muchas personas. El artesano que confecciona los zapatos, el zapatero que los hace, el diseñador gráfico que le da vida a las ideas, la modista que construye. Todo eso, en conjunto, es arte.

¿Qué viene para Melissa Amaya despúes de La Semana de la Moda?
Yo espero que Nueva York sea la puerta de entrada para posicionarme a nivel nacional e internacional. Esto solo es un pasito, que a la vez es gigante. Pero tengo que dar pasos chiquitos acá en Colombia. Vienen grandes cosas para Melissa Amaya, yo sé que sí. La idea es sacar adelante la empresa como lo que soy, que la gente me conozca como diseñadora bumanguesa. Yo me quedo en Bucaramanga. Quiero darle trabajo a mi gente. Sí pienso abrir tiendas alrededor del país y del mundo, pero mi inspiración siempre va a estar acá.

 

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