Publicidad
Lun Nov 20 2017
20ºC
Actualizado 06:53 am
Lunes 11 de Septiembre de 2017 - 12:01 AM

Hijo mío por favor, te necesito

Ha sido muy difícil la relación con mi padre que cumplió 76 años. Tanto mi madre como yo no sabemos cómo tratarlo porque a pesar de conocerlo como una persona exigente, autoritaria, que imponía las cosas, hoy a su edad parece un niño con pataleta.

Nos manipula, grita y amenaza pidiendo y haciendo cosas que pienso yo, no son de una persona normal. Padece de diabetes y recientemente le diagnosticaron Alzheimer. Se irrita con más facilidad, se le olvidan las cosas y se confunde al hacer cuentas cuando hacemos mercado por ejemplo.

¿Quisiera saber cómo tratar a mi padre en esta etapa de su vida?

RESPUESTA

Estimado amigo: Su padre ha llegado a la vejez y por razón lógica de la vida debe afrontar cambios sustanciales que varían de acuerdo a su genética, rasgos fisiológicos, físicos, nutricionales, factores cognitivos y mentales, estilo de vida, niveles de educación y experiencia obtenida a la lo largo de su existencia y por el control de enfermedades crónicas como la diabetes y Alzheimer. Esto implica poseer la serenidad y sabiduría para brindarle calidad de vida siguiendo las indicaciones de los médicos, siendo más comprensivo, tolerante, cariñoso y creativo al responder ante aquellos comportamientos inadecuados propios de su edad. Mírelo y trátelo con el amor de aquel papá que le formó con ternura y dedicación.

REFLEXIÓN

Hoy me corresponde cuidar de mis padres como ellos lo hicieron cuando yo era un niño. Es la lógica esencia de la vida honrar a padre y madre como un acto de gratitud, lealtad y agradecimiento a quienes dedicaron su vida para convertirnos en seres autónomos, dotados de principios y valores, exigentes, disciplinados y dispuestos para servir a los demás con respeto, generosidad, responsabilidad y mucho amor.

Envejecer es algo natural. Aceptarlo resulta lógico más aun cuando siente que la vida no se detiene y está en condiciones de continuar la lucha existencial.

Es ahí donde los hijos cumplen un papel fundamental comprendiendo los cambios que se suscitan en esta etapa al reconocer que han venido perdiendo ciertas capacidades tanto físicas, mentales o intelectuales en su pensamiento crítico, su conducta razonable, su equilibrio emocional. Deben ser apoyo, complemento y facilitación dotándose de tolerancia, bondad y cariño, siguiendo las indicaciones de su médico y sobre todo de su corazón, porque allí ante sus ojos está el reflejo de su propio futuro. ¡Jamás le abandone!

Publicada por
Contactar al periodista
Sin votos aún
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad