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Miércoles 20 de Septiembre de 2017 - 12:01 AM

Cómo recibir las malas noticias

No estamos preparados porque no nos gusta pensar en esto y tal vez sea lo mejor: la forma de recibir las malas noticias es un arte que debe cultivarse sin pensar en ellas todo el tiempo. Lo mejor es enfocarnos en responder y no en reaccionar: ¡y esto sí que requiere un entrenamiento!
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No se trata de que no reaccione en absoluto y vaya por la vida como un témpano de hielo, sin que nada le importe. Se trata de que incluso ante una mala noticia que llegue de forma inesperada, le sea posible poner en perspectiva la situación y reaccionar de la mejor manera posible.
(Foto: Banco de Imágenes )

Andrés Martín, quién ahora es uno de los líderes en el ‘mindfullness’ o la teoría de estar “presente en el aquí y el ahora”, es un biólogo que llegó al punto de sufrir un colapso porque no podía manejar ya el nivel de estrés con el cual vivía.  

Luego de estudiar con los expertos en el tema, Martin halló que la clave es responder a las situaciones de la vida y no solo reaccionar a ellas de manera intempestiva: es decir, antes de permitir que la emoción nos inunde, nos tomamos un tiempo y respondemos de la mejor manera: incluso si se trata de malas noticias que, en ocasiones vemos venir. 

“Hay otras situaciones, como los accidentes, que no vemos venir. Sin embargo, es importante tener presente que en cualquier caso, podemos entrenarnos para no reaccionar de manera inmediata: y sí, es posible aunque sea difícil y requiera un gran trabajo el hacerlo”, señala la psicóloga Carolina Dulcey.

Lo importante es aprender a calmarnos. 

El arte de encajar las malas noticias

La psicóloga cognitiva Alicia Escaño explica que "en ocasiones en nuestra vida tenemos que encontrarnos con noticias no tan buenas como nos gustaría. Tendemos a buscar el perfeccionismo e incluso a pensar de manera sesgada que las cosas malas les ocurren a otros y que la vida nos irá, más o menos bien. Pero desgraciadamente no siempre pasa esto. 

"Hay veces que la realidad nos da un revés y nos vemos obligados a escuchar algo con lo que no contábamos y que nos rasga el alma.  

"El optimismo siempre es un buen camino, siempre y cuando no se trate de un optimismo ilusorio, es decir, irreal. Cuando hablamos de optimismo irreal, nos referimos a las expectativas que acabamos de comentar, a saber, que nada malo nos pasará, que los atentados, las violaciones o las enfermedades son hechos que salen en las noticias y que les pasa a otras personas que nada tienen que ver con nosotros.

"Por lo tanto, la primera clave para ejercer el arte de saber encajar las malas noticias es tener los pies en la tierra. No se trata de convertirse en un ser triste, pesimista o catastrofista, ni mucho menos, pero sí realista. Para ser alguien realista, es necesario que nos enfoquemos en el momento presente y no viajemos con nuestra mente ni al pasado ni al futuro. El único momento real del que disponemos es este y no hay ni que pensar de forma demasiado positiva respecto a nuestra vida futura ni tampoco demasiado negativa, simplemente afrontar lo que estamos viviendo aquí y ahora, sabiendo que la vida nos traerá tanto cosas buenas como malas.

Si mantenemos esta actitud, el día que recibamos una mala noticia, lo vamos a enfocar de una forma más madura, ya que nuestras expectativas estarán más ancladas a la realidad.

Una segunda clave que debemos poner en marcha es aprender a regular nuestros pensamientos. Ellos son los determinantes en muchas ocasiones de nuestras emociones negativas y por ellos sufrimos demasiado. Es natural y sano pasar un duelo cuando recibimos una mala noticia, sobre todo si incluye una pérdida importante para nosotros. Pero alimentar a esos pensamientos negativos por demasiado tiempo solo hará que nos hundamos en un pozo demasiado oscuro del que cada vez será más difícil salir. Para ello, detecta tus pensamientos negativos y exagerados, cuestiónalos y modifícalos por otros más ajustados a la realidad.

Como última clave importante, tenga cuidado con su forma de comportar cuando recibe noticias desafortunadas. Muchas veces las malas noticias pueden llevarnos al aislamiento, al rechazo de nuestro círculo social o a dejar de realizar aquello que nos apasionaba. No está de más que nos sintamos más apáticos ya que como hemos comentado antes, el duelo es algo necesario, pero teniendo cautela de no pasarnos de la raya. Es importante que dentro de nuestras posibilidades, sigamos dando pasitos pequeños en aras de nuestros proyectos y objetivos vitales, sin dejarlos totalmente de lado, ni aislarnos del mundo.

Recordemos que el apoyo social en estos momentos es crucial, por lo que lo recomendable es amortiguar el impacto rodeado de las personas que más nos quieren, que serán las que seguro nos ayuden a superar el bache de la mejor manera posible. 

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