Jueves 01 de Febrero de 2018 - 03:01 PM

¡Deje la paranoia! Aprenda a vivir sin hacerse "videos"

No está pasando nada. Aún. Así que no se adelante a los hechos y reserve su talento como director de cine dramático para sus espacios creativos. Viva el momento presente no como si fuera el último, sino como un momento para fortalecerse y esperar con tranquilidad lo que viene.
Tomada de Internet
Los expertos explican que esta costumbre de hacer las cosas más complicadas de lo que son se llama “paranoia cotidiana” y hoy es muy común por las redes sociales, el estrés y las altas exigencias laborales.
(Foto: Tomada de Internet)

Philippa Garety, investigadora del King’s College de Londres, realizó un estudio que demostró que compartir demasiados contenidos en las redes sociales genera una ansiedad por saber cuántos los vieron, a quiénes les gustó y qué opinan. Con el tiempo, esta ansiedad se convierte en una paranoia, particularmente para los jóvenes.

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La investigación también halló que el chat produce no solo malos entendidos, también pensamientos paranoicos, cuando la persona con quien hablamos no contesta pronto o lo hace de una forma que consideramos poco habitual.

 

El psicólogo Fernando Azor señala que las personas sometidas a un estrés constante pueden desarrollar un brote psicótico -sin que padezcan necesariamente un trastorno  mental-: ideas alucinantes, ansiedad y una incoherencia en el lenguaje.

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La coach Camila Díaz explica cuáles son esos pensamientos paranoicos que las redes sociales nos infunden y que podemos manejar de una mejor manera para que nuestra salud física y mental no se vea afectada:

“¿Está posteando sobre mí?”: es un pensamiento común cuando alguien a quien conocemos y con quien la relación puede ser algo tensa hace una publicación críptica e insinuante. Sin embargo, a menos que haya una referencia muy directa, no se dé  por aludido. En realidad, puede estar hablando de cualquier otra cosa y aunque, en efecto, se trate de usted, de todas maneras es esa persona que postea la que debe lidiar con sus sentimientos. Si le afecta demasiado, deje de seguirla.

“¿Mi familia va a ver esto?”: puede que sí, puede que no, depende de la constancia de sus seres queridos en las redes. A menos que no quiera que se enteren, no lo publique, y evite así “matarse” la cabeza. Si no está seguro de cómo podrían reaccionar ante la publicación, es posible que el asunto sea menos grave de lo pensado.

 

“¿Las cosas que publique afectarán mi trabajo?: a menos que sea algo realmente grave como una declaración radical o una foto ofensiva, una opinión simple sobre el amor, la vida y las estrellas no lo perjudicará.

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“¿Puede esta persona creer que la estoy ‘stalkeando’?: si le pone cien me gustas a sus fotos de hace cinco años, es posible que sí, pero nada pasará a menos que usted realmente esté cometiendo el delito de acosar a esa persona. En ese caso, una revisión interior le caería bien.

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