Miércoles 11 de Abril de 2018 - 11:01 AM

¿Quiere dejar de ser el que siempre llega tarde? Así lo puede lograr

El tiempo es valioso y cuesta dinero. En 2016 la Fundación Buen Gobierno estableció que la impuntualidad en Colombia cuesta alrededor del 1,4 por ciento del PIB al año. La gente llega tarde y pierde sus negocios.
Tomada de Internet
La puntualidad significa orden, disciplina, respeto, responsabilidad: respetar un horario establecido significa dar importancia a los compromisos de la persona que lo espera.
(Foto: Tomada de Internet)

En 2013 al inglés Jim Dumbar le diagnosticaron una extraña enfermedad: su cerebro no tiene noción del tiempo que pasa inmerso en una actividad y, por tanto, estaba siempre retrasado para sus citas, cosa que perjudicaba sus relaciones sociales... ¡sobre todo en Inglaterra!

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En otras partes del mundo nos toman el pelo -no sin irritación- y señalan que tenemos una hora especial: “la hora colombiana”, que sería algo así como una hora más tarde de lo que se acordó en una cita. Seamos sinceros: ¿quién en el país cita a las 3:00 p.m esperando realmente llegar a esa hora? Muy pocos, al menos. 

El Departamento de Sociología de la Universidad de San Diego, Estados Unidos, realizó una investigación en la que encontró que los impuntuales son "demasiado optimistas" con su tiempo y creen que podrán hacerlo todo en el plazo determinado.

Además, encontró que son más creativos. ¡Pero esto no es una justificación! 

El estudio también halló que las distintas personalidades de cada quien son las que determinan cómo se maneja el tiempo: las personas con rasgos arrogantes y narcisistas llegarán siempre tarde, por ejemplo. 

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Mariana Aguilera, experta en protocolo y etiqueta explica cuáles son las reglas de la puntualidad, aquellas que lo harán ver como una persona que realmente respeta el tiempo del otro: 

Llegar sobre la hora de la cita no es puntualidad. Es verdaderamente puntual quien llega cinco minutos antes. Si le dicen que la cita es a las 2:00 p.m. no llegue a esa hora porque implica ya que está llegando demasiado encima del momento en que debe reunirse con la persona.

Sin embargo, mientras se acostumbra a ser puntual y sobre todo si ha fallado varias veces, llegar a la hora puntual será una agradable sorpresa para quien lo espera. 

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Llegar puntual es también dar un orden a la propia vida: cuando se llega tarde a todas partes el cerebro tiene la sensación de que la vida es un caos y puede que así sean sus pensamientos.

Antes de concertar la cita, debe haber revisado su agenda: si tiene demasiados compromisos no tendrá tiempo para desplazarse hacia los lugares de las citas, incluso si estuviera en un radio muy cercano para cada una de ellas.

 

Si va tarde porque se presentó un trancón o accidente dentro de su ruta, entonces utilice la tecnología, escriba un mensaje o llame, que es la mejor opción si va ya sobre el tiempo.

No asuma que deben esperarlo. Sea humilde y solicite a la otra u otras personas más tiempo si es posible. En cualquiera de los dos casos no deje de comunicarse. Nada más molesto que una persona que no aparece y no se sabe por qué.

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En estos tiempos ya no hay excusa. 

No se extienda más allá de lo concertado para la cita. Esto también es respetar el tiempo de la otra persona. No debe considerar que tiene todo el derecho de hacer con el tiempo de otros lo que le plazca y esto indica hablar, ordenar comida o contestar llamadas de más de cinco minutos durante la hora de la cita. 

Si sabe que definitivamente no llegará, cancele con una hora de anticipación: no espere hasta último momento para evitar quedar peor e inventar una excusa. Diga la verdad -dentro de lo que le sea posible y con diplomacia-, no haga perder el tiempo al otro. 

Consejos para ser puntual

El psicólogo Arturo Torres ofrece algunos consejos para que este terrible hábito de llegar siempre tarde se convierta en uno ya superado y cambie su vida... ¡y sus relaciones con los demás!

Fijar alarmas sistemáticamente: cada vez que quede fijada una cita, hay que apuntarla en una agenda y programar una alarma para que suene en el momento en el que hay que empezar a prepararse para acudir.

Descartar la opción optimista: el fenómeno por el cual algunas personas siempre llegan tarde es una especie de procrastinación, o "síndrome del ya lo haré mañana", aunque en estos casos ocupa unos límites temporales que en vez de ocupar varios días ocupa minutos.

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Apuntar horas de recorrido: para las citas más importantes, es bueno apuntarse un mini-horario sobre la secuencia de acciones que hay que seguir para llegar a tiempo, destacando las fases más importantes de un proceso que puede durar menos de una hora.

Mini-penalizaciones: cada vez que se llegue tarde, aunque sea por un minuto, hay que pagar una pequeña multa, que puede consistir en una cantidad de monedas por valor de una cena, por ejemplo.*Prohibido correr: no salga tarde ante la perspectiva de poder recuperar tiempo corriendo.

Engañar al reloj: al principio, es bueno restarle diez minutos a la hora a la que se ha quedado y tomarse muy en serio esta medida como parte del proceso de aprender a ser puntual.

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