Lunes 23 de Abril de 2018 - 11:01 AM

¿Le advertiría a alguien sobre su ex?

Algunas experiencias pueden ser traumáticas. En el caso de algunas personas, ¡hasta se podría escribir un libro sobre lo que les pasó! Y aunque parezcan completamente superadas, de repente vemos que alguien podría vivir lo mismo que nosotros y ¡no queremos que eso pase! Pero... ¿sería lo mejor advertirle? ¿O puede uno ver desde la barrera su proceso? Expertos le recomiendan qué hacer.
Tomada de Internet
De todas formas, si se trata de alguien que amamos y que nos ama... ¿valdría la pena darle una pista? Los expertos responden.
(Foto: Tomada de Internet)

Durante una cena con los abuelos paternos de su hijo, Ángela, una empresaria de 30 años, se sorprendió al ver que su exesposo tenía con su  nueva pareja los mismos patrones tóxicos que mostró en su relación con ella.

“No es que él sea del todo malo, pero algo feo que tiene es que hace comentarios súper despectivos sobre sus parejas. Yo no pude hacerle frente, pero me gustaría que ella sí lo pudiera hacer”, comenta Ángela.

Por supuesto, su familia le recomienda que no intervenga: “ese no es mi problema, me dicen. Aunque yo lo sé, de alguna manera me gustaría que al menos tuviera los ojos abiertos ante la forma de ser de él. A mí sí  me hubiera gustado que al menos me lo hicieran ver”, concluye Ángela.

Los expertos señalan que las personas deben vivir sus procesos, reconozcan lo que están viviendo y quieran cambiar su situación. A veces lo único que nos queda es ver desde la barrera... a menos que se trate de violencia de género, con lo que es clave denunciar.

La psicóloga Valeria Sabater señala explica que existen algunas situaciones muy particulares, como la toma de decisiones sobre la propia vida, que le corresponden solo a la persona y nadie más puede intervenir.

Le puede interesar: ¿Cómo aconsejar a un adolescente?

“El mayor problema es que en el inconsciente colectivo se asume que la falta de acción o la pasividad como un signo de que lo que ocurre no nos importa. Entonces, ¿cómo entender que en ocasiones es mejor optar por el inmovilismo, por no ayudar, por mirar, callar y dar un paso atrás?”

Sabater explica que en la psicología “se dice muchas veces que en los momentos más complejos la mente nos impulsa a emitir las respuestas más sencillas.

Así, cuando vemos a un amigo sumido en la incertidumbre de dejar o no un trabajo o a un hermano enfadado por una decepción sufrida debemos escuchar la voz interna que nos dice ‘déjalos solos, déjales espacio para pensar para decidir o aceptar la situación’”.


La experta explica las razones por las cuales no siempre se puede intervenir en lo que está viviendo alguien que amamos:

Hay quien no necesita ser salvado: hay quien no necesita ser salvado porque, sencillamente, no está en peligro.

Hay sufrimientos que uno mismo debe experimentar para florecer, ahí, en la privacidad del propio capullo, en la tersura envolvente de la propia tristeza, en los recovecos pegajosos de las dudas y las decepciones.

Hay trayectos que las personas deben hacer en meticulosa soledad sin necesidad de auxilio, sin la obligación de ser salvados por quien enarbola de forma constante la bandera de las buenas intenciones o de los grandes sacrificios sin sentido.

Ayudar no siempre es necesario, pero ¿cómo saberlo?: decía María Montessori que cualquier ayuda innecesaria lo único que consigue es entorpecer el desarrollo. Esta idea tiene sin duda mucho que ver con el concepto de “zona del desarrollo próximo” de Lev Vygotski.

Le puede interesar: Aplique estos ejercicios para mejorar su inteligencia emocional

Un concepto que, aunque se aplique ante todo al ámbito de la educación, podría extenderse a muchos de nuestros entornos y relaciones más cotidianas.

La “zona de desarrollo próximo” nos dice que para mejorar las habilidades de alguien hay que darle la ayuda justa y necesaria para que desarrolle sus propias potencialidades.

Ello implica, por ejemplo, no asumir responsabilidades que no son nuestras e identificar los puntos en los que nuestra ayuda es realmente un estímulo para el aprendizaje y en qué grado. Somos muy conscientes de que no siempre es fácil saber dónde están los límites, donde esas fronteras donde “el no hacer nada” es admisible y recomendable.

No lo es porque al instante asoman las elucubraciones sobre el sentido de la responsabilidad, y más cuando las personas que pasan por un mal momento nos son significativas. Además, aunque el cerebro, desde un punto fisiológico no hace juicios, la conciencia sí.

No es bueno prestar siempre una ayuda devota, constante e ilimitada. En ocasiones, la mejor ayuda es saber escuchar o simplemente “estar” sin hacer ruido.

Que la otra persona tenga constancia de que estamos ahí para ellos si así lo quieren, que podemos ser ese hombro en el que llorar si lo desean, esos ojos en los que confiar o esa persona que sabe respetar distancias y soledades cuando lo necesiten.

Le puede interesar: ¿Culpa? Expertos le indican cómo liberarse de ella

Podemos, en esencia, ser ese rayo de luz que ilumina en un momento puntual, limitado y fugaz para después dejar ir, para permitir que esa persona extienda las alas y deje de avanzar en círculos. Sin embargo, también podemos no hacer nada, una opción tan válida como terapéutica a veces. 

La coach Camila Díaz asegura que basta con hacer una pregunta -tampoco hay que convertirse en policía- para que una persona tenga al menos “una luz” sobre su situación sin llegar a decirle qué es lo que tiene que hacer. Y esa podría ser una pista importante para que la persona sepa lo que está viviendo.

“Lo mejor es siempre preguntar a la persona cómo se siente con respecto a la situación que vive. Basta con eso. No hay que hacer una lista de preguntas porque cualquier persona se sentiría mal.

Le puede interesar: ¿Está en una mala racha de su vida? Aprenda a levantarse

La clave es que se pueda escuchar y así ver en qué situación está. Lo único que sí se le puede recomendar es que busque ayuda”, explica Díaz y señala cuándo sí debe alertar sobre lo que pasa:

Violencia de género: con frecuencia las mujeres, por la forma en que nos educan y por el juicio externo, dudamos en reconocer que estamos siendo maltratadas. Si usted ve que esto está pasando, la clave es denunciar a la policía y hablar con esa persona. Una vez hecho esto, permita que el proceso se dé.

Le puede interesar: ¿Cansado de lidiar con los egocéntricos? ¡Aprenda a tratar con ellos!

Bullying: los niños necesitan nuestro cuidado. Ante el acoso escolar siempre es mejor hablar.

Corrupción e injusticia: la única forma de cambiar el país tanto en lo macro como en lo micro es denunciando las injusticias y la corrupción institucional. Vale la pena hacerlo.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Cazuela de Mariscos
La tradicional cazuela de Mariscos, en una receta muy fácil y sencilla de preparar.
Publicidad
Publicidad