Lunes 09 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Relaciones tóxicas: identifíquelas

No siempre es fácil reconocer cuando nos vemos en inmersos en situaciones tóxicas o, así mismo, ver con claridad que una persona tiene estos comportamientos y está contribuyendo a un círculo de negatividad e, incluso, de violencia. Expertos le explican cómo reconocer una relación tóxica.
Tomada de Internet
Las relaciones tóxicas fácilmente pueden escalar a la violencia de género, si tenemos en cuenta las estadísticas de la región: según el Observatorio Ciudadano de Feminicidios de Santander se han cometido 7 feminicidios este año.
(Foto: Tomada de Internet )

No siempre es fácil reconocer los comportamientos tóxicos, ni a las personas que los poseen: menos aún si se trata de la pareja y la dinámica de la relación ya es asumida como algo “normal”.

Cuando alguien dice: “es que así son todas las relaciones o, es que cuando hay amor hay celos y hay dolor”, entonces es cuando debemos encender las alarmas: porque puede estar viviendo una relación tóxica que pronto puede pasar a la violencia, con más frecuencia, a la violencia de género.

En una reciente encuesta realizada por el programa de Mercadeo y Publicidad de la Udes, se encontró que los bumangueses se identifican como personas celosas acostumbradas a revisar el celular, pero no es fácil identificarlo en la pareja y mucho menos en sí mismo.

Sandra Luna, psicóloga e integrante de la Fundación Mujer y Futuro explica que una relación es saludable si en ella no hay violencia. Una relación tóxica de entrada tiene algún tipo de violencia”.

La experta señala las relaciones tóxicas comienzan “cuando hay dependencia emocional se generan una situación en que la persona no tiene autonomía. Hay violencia cuando no le permito al otro ser libre, tomar sus propias decisiones. Una relación tóxica está basada en emociones como el miedo”.

Luna señala que otra de las características de las relaciones tóxicas es que “no hay paridad: las dos personas no tienen los mismos derechos y oportunidades en la relación. Y eso es una relación que genera una situación de desequilibrio y estos elementos pueden ser los que predispone a una situación de violencia y esta violencia usualmente es contra las mujeres”.

La experta señala que se llega a relaciones de este tipo por lo que hemos aprendido en nuestra crianza: “hemos aprendido que existen unos roles tradicionales de ser hombre y ser mujer.

Entonces las personas se preparan para tener relaciones tóxicas porque cuando las mujeres, por ejemplo, comienzan a empoderarse, entonces la pareja se siente con miedo, que la va a perder y esto genera una situación de violencia”.

Luna explica que no todas las violencias son explícitas: “si mi pareja me llama 30 veces a muchos les parece lindo, pero en realidad es una forma de control, porque si llama y no contesta se molesta.

Uno se tendría que preguntar: ¿me siento en libertad en esta relación de pareja? ¿Tenemos una relación en la que somos iguales? ¿Me siento feliz en esta relación? Tóxico es algo que te contamina, hay relaciones que empiezan muy bien, pero que luego se van transformando en otra cosa.

Si veo el nombre de mi pareja en el celular ya no siento alegría sino temor, entonces hay que hacerse estas preguntas”. 

Cuándo es una relación tóxica y cuándo es violencia de género

Karen Estefanni Pérez, integrante del colectivo Diversas Incorrectas explica que “una relación toxica es aquella en la que destaca el caos y los problemas, es aquella que se basa en comportamientos negativos como la manipulación, el engaño, la comunicación pasivo-agresiva, la desconfianza, el rencor, entre otros y aunque estos comportamientos pueden desembocar en violencia de género no necesariamente son lo mismo”.

La experta señala que las características de la violencia de género tiene como base la violencia histórica que han sufrido las mujeres al no tener el mismo poder económico y social que los hombres: “la violencia de género está fundamentada en una condición o situación de desigualdad entre géneros, en donde un género masculino domina a un género femenino que ha sido históricamente dominado, discriminado y vulnerado, además esta violencia de género no siempre está enmarcada en una relación emocional”.

Sin embargo, la violencia de género puede tener origen en una relación toxica “cuando se da en el marco de una relación de pareja, por ejemplo, cuando si una mujer revisa el celular de su pareja y ésta responde con golpes pasa de ser un comportamiento toxico a la violencia física.

En nuestro departamento no es fácil de identificar que se está en una relación toxica o que se es víctima de violencia de género porque estos comportamientos están normalizados a causa de la tradición machista”, señala Pérez.

Y agrega: “en el caso de la violencia de género las mujeres no siempre cuentan con la fuerza necesaria o una red que las apoye para salir de esta situación y en el caso de las relaciones toxicas son las mismas personas las que no quieren romper con este vínculo dañino”. 

Por su parte, la investigadora social, Yira Miranda Montero explica que “a veces nombramos situaciones flexiblemente para tapar las realidades de las relaciones de pareja”. 

La experta señala que no está de acuerdo con el término “persona tóxica”, porque es una forma de invisibilizar la violencia machista.

“Se le llama “persona tóxica” a las personas que presentan características muy asociadas a la cultura machista o llamamos “relaciones tóxicas” a ese tipo de relaciones que presentan acciones de coerción o violencia simbólica, psicológica, o machista”, señala Miranda Montero.

La investigadora explica que el problema radica en lo que los bumangueses entendemos por amor: “observamos que en los artículos sobre “relaciones tóxicas” nos dan una lista de señales para identificar en qué tipo de relación estamos inmersos y al final nos dicen cómo salir ilesos de ellas.

Es decir, estamos llamando de manera superficial a una situación que determinaría un riesgo vital. Al no nombrarlo, invisibilizamos lo grave de estas situaciones violentas que inician con irrespeto, humillaciones o coerciones. En Bucaramanga sucede algo que es casi tendencia cultural”.

“Lo preocupante es que así nos han enseñado a amar. Por esto, las parejas que siguen practicando el amor romántico presentan comportamientos que vulneran las libertades y derechos de sus propias parejas como revisar su celular, sus redes sociales, no respetar el tiempo de sus parejas, o aislarla de sus familiares o amistades y así se van incrementando los comportamientos posesivos y dañinos en una relación.

Parecen detalles muy sencillos e insignificantes pero es aquí donde nos damos cuenta que debemos replantear el tipo de amor que profesamos, sentimos y construimos”, explica la experta.

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