
Como Sierra Gómez, más de 300 personas desmovilizadas de grupos armados ilegales, se dieron cita en el parque La Libertad, en desarrollo de la primera jornada nacional para la reconciliación, organizada por la Alta Consejería Presidencial para la Reintegración.
Lilia*, quien también asistió al evento y quien lleva cinco años en el programa de desmovilización, aseguró que la vida de otorgó una nueva oportunidad, tras abandonar las armas. "Cuando una está metida en la guerra, no espera nada, sólo aguarda la muerte o la cárcel".
Al igual que en Piedecuesta, eventos similares se cumplieron ayer en 34 municipios del país, como un acto simbólico para intentar reparar el dolor causado a las víctimas de la violencia en el país.
Por ejemplo, en el barrio Villa Helena, en el Norte de Bucaramanga, se realizó una eucaristía en la que las personas desmovilizadas en proceso de reintegración, entregaron mercados a las familias afectadas por el pasado invierno. Además, en el corregimiento de San Rafael del municipio de Rionegro, Santander, ex combatientes sembraron alrededor de 200 árboles en parque principal.
La donación de sangre, en el parque principal de Piedecuesta, fue otro acto simbólico en el que se aseguró que "los desmovilizados devolvemos a la sociedad un poco de toda la sangre que por actos violentos hemos derramado".
A su turno, Pablo*, ex integrante de las Farc, rescató el valor de presentarse ante la comunidad para pedirles perdón por los actos cometidos en el marco del conflicto armado. "Esta jornada sirve para decirle a la comunidad que nosotros somos parte activa de este país, que estamos aquí y queremos volver a tener una vida normal".
Y los piedecuestanos valoraron tales expresiones de redención. Marina Joya, habitante de la localidad, aseguró que "hay que tener mucho valor para dar la cara y pedir perdón, todos, por diversas circunstancias podemos cometer errores y debemos aprender a perdonar".