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Un pequeño que sueña con hacerse grande | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-11 21:34:05

Un pequeño que sueña con hacerse grande

En las calles de uno de los barrios más marginados de Bogotá, un niño de figura menuda y cara angelical se divierte con un balón. Lo patea, lo mueve, lo eleva y lo duerme ante los ojos atónitos de desconocidos y amigos, quienes no paran de repetir en todos los tonos: “Ese pelado sí que juega mucho”, dicen.
Un pequeño que sueña con hacerse grande

Ciudad Bolívar fue el lugar que el destino escogió como escenario para que este pequeño empezara a tejer su historia, en la que, como en un cuento de hadas, luego de muchas tristezas por fin llegó la felicidad. Pero en esta ocasión la parte bella del relato no quedó para el final; es tan sólo el principio de una carrera que con goles y gambetas Fabián Ruiz empezará a construir.

Con la camiseta del AC Milán puesta, al mejor estilo de Kaká o Ronaldinho, Fabián, junto a su eterna cómplice, la pelota, demuestra que los sueños, en un país como Colombia, se hacen realidad. Este pequeño viajará el próximo 14 de octubre a Italia para jugar, junto a ocho niños más, en el Milán Junior Camp, torneo en el que contará con la asesoría de entrenadores del club ‘rossonero’.

Son muchos los niños que sueñan con dedicarse al fútbol, pero pocos logran consolidar ese objetivo. Que un joven colombiano considerara, siquiera, tener cerca a su ídolo resultaría una osadía. Pero Fabián no sólo lo verá sino que tendrá la oportunidad de hablar y compartir con el astro brasileño Ronaldinho, el jugador que más admira. Su cupo lo obtuvo luego de competir con más de 100 niños colombianos en un campamento de verano organizado por el Milán.

Como curiosa coincidencia, el delantero argentino Lionel Messi también presentó problemas de crecimiento similares a los de Fabián. Luego de su llegada al Barcelona, la hoy estrella del cuadro catalán y de la Selección Argentina pudo subir algo su estatura, hecho que no influyó para que su calidad estuviera siempre intacta.

De reciclador a futbolista

Hace algún tiempo, Fabián tuvo que dedicarse junto a su madre, Flor Marina Beltrán, al reciclaje, por la precaria situación económica que la familia atravesaba. Con seis hijos que mantener y sin un trabajo fijo, Flor debió optar por este oficio como madre cabeza de familia, tras el fallecimiento de su esposo.

“Al principio fue muy duro porque me daba pena y pesar con mis niños tenerlos que llevar, pero no los iba a dejar morir de hambre”.

Fabián, con tan sólo 13 años de edad, pudo retomar sus estudios y dedicarse a la práctica del deporte más popular del mundo gracias a la gestión de Fundación Telefónica, a través del programa Proniño, principal promotor del paso del pequeño reciclador a futbolista.

Esta fundación, que busca erradicar el trabajo infantil, fue el vínculo para que Fabián tuviera la oportunidad de demostrar su talento con la pelota y ganarse un lugar en la competencia en Italia. “Nosotros hicimos el enlace y el resto lo hizo él demostrando todas las habilidades y capacidades en el campamento”, comenta José Vicente Castillo, coordinador del programa Proniño en Ciudad Bolívar.

Guayos y balón de segunda

Las dificultades económicas de la familia de Fabián no sólo lo condenaron a él y a sus hermanos a una mala alimentación, sino que por momentos los alejaron de las canchas y del colegio.

Para este hincha de Millonarios y admirador del juego de Ricardo Ciciliano, una bolsa llena de trapos fue su primera pelota. “Cuando era más chiquito un señor me regaló un balón porque lo iban a botar y se acordó de mí. Era del hijo que ya había crecido”, narra Fabián.

La misma historia se repitió con los guayos. Flor, mamá de Fabián, trabajaba en una casa de familia como empleada doméstica y la ‘patrona’ le cedió los botines al pequeño. “La señora me los regaló porque eran del hijo y no los usaba. Por cosas de la vida, por ese mismo momento a Fabián le llegó lo del campamento del Milán. Aunque le quedaban un poquito grandes cayeron del cielo”, comenta la orgullosa madre.

El sueño ‘rossonero’

A pesar de presentar desnutrición y tener una talla baja para su edad, Fabián logró impactar con su dominio y buena entrega a los entrenadores italianos durante el campamento de verano que se realizó el pasado mes de julio. Giorgio Piendibeni y Pietro Pappalardo, veedores de la escuadra italiana, visitaron el país para seleccionar a los niños que participarán en el Milán Junior Cup.

Para su familia, las posibilidades de que Fabián fuera escogido eran casi nulas. Reconocían sus habilidades con el balón en los pies pero tenían claro que sus 1,25 metros de estatura serían un impedimento fuerte para la consecución de este sueño. “Entre mí pensé que a Fabián no lo escogían por lo bajito”, recordó Flor Marina.

Dos meses después de la visita de los italianos, la noticia del viaje a territorio europeo llenó de alegría a la familia Beltrán. “José Castillo me avisó y no lo creía. Me dio mucha emoción y al mismo tiempo miedo, porque pensaba en las cosas malas que pasan”, expresó con una sonrisa la madre del futbolista.
Aunque Fabián recibió la noticia con tranquilidad, la cercanía del viaje ya comienza a inquietarlo. “Siento muchos nervios por dentro, pero también estoy feliz. Me gusta mucho el fútbol y sé que soy bueno”, dice el pequeño, quien aún no dimensiona la importancia de este viaje.

Fabián, quien sólo ha ido una vez al estadio El Campín para ver a Millonarios, jugará en canchas italianas, pisará la grama del mítico estadio San Siro y tendrá la oportunidad de mostrar sus habilidades ante ‘cazatalentos’ que pueden cambiarle la vida a este niño colombiano.

Por ahora este pequeño bogotano, que cursa grado octavo en el Colegio Antonio García, disfruta de su momento de fama. Los amigos lo felicitan y orgullosos junto a él posan para las fotos sin dejar de recordarle que “tienen envidia de la buena” y decirle “que les traiga algo de por allá tan lejos”.

Flor Marina apoya el sueño de su hijo presintiendo que esa visita a Europa puede cambiar el futuro de Fabián. “A veces pienso que esto es pasajero, pero la gente me dice que es importante. Me dicen que si todo le sale bien lo pueden comprar. Que si lo eligen se va a vivir allá y más adelante él me puede llevar a mí. La verdad, me da miedo porque me perdería los mejores años de mi hijo y en la edad en la que está necesita mucho a la mamá”.

A pocos días de iniciar la travesía rumbo a Italia, Fabián piensa en su encuentro con la plantilla profesional del AC Milán y en los niños que conocerá. Alista una maleta cargada de ilusiones mientras hace su vaticinio sobre el partido que enfrentará a sus dos selecciones preferidas en la Eliminatoria.

“Colombia y Brasil empatan, porque ese equipo es muy duro. Pero tengo la esperanza de que va a ganar la Selección”, dice, sin dejar de recordar su admiración por el fútbol carioca, porque sus jugadores “se entienden bien en la cancha y su juego se parece al mío, porque son habilidosos”.

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