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“Mi papá es un vicioso” | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-13 18:14:36

“Mi papá es un vicioso”

Para un hijo no hay nada más incómodo y triste que ver cómo se abre la puerta de su casa y entra su papá o su mamá, perdido en los efectos del alcohol. Peor aún, cuando la situación no es sólo una vez sino que se ha convertido en el pan de cada día.
“Mi papá es un vicioso”

No suficiente con esto, algunos deben soportar los gritos, discusiones y otras formas de violencia, pues a algunos adultos el estado de embriaguez los hace perder la calma y la cordura.

El reloj marca las horas lentamente y con éstas la incertidumbre de no saber qué va a pasar. Si nuevamente hoy, después de estar dormidos, los menores serán alarmados por el vicio que vive uno de sus progenitores por las bebidas alcohólicas.

Por su parte, existen otros niños y adolescentes a quienes su casa se les ha convertido en una chimenea, debido a que su padre o su madre, o los dos, no pasan un minuto del día sin un cigarrillo en la boca.

Casos como los mencionados son más comunes de lo que muchos creen, sin contar experiencias más impactantes como reconocer que papá o mamá es drogadicto o pornográfico.

Frente a estos hechos, los hijos no saben si lo mejor es aislarse y callar o tomar las riendas del problema y enfrentar a sus padres, con el fin de mejorar la situación.

Muchos no dan la cara a sus progenitores, por miedo a ser tomados como irrespetuosos o ser agredidos con expresiones como: “Mocoso, no se meta en lo que no le importa”.

¿Cómo actuar? A este interrogante respondieron profesionales y expertos en el tema.

Una realidad que no se desconoce

A pesar de que algunos niños y adolescentes reconocen que su papá o mamá enfrenta una situación que no es adecuada, es importante tener en cuenta que los dos son figuras de autoridad que merecen respeto a pesar de sus defectos.

Este es el pensamiento de la psicóloga Claudia Liliana Cely, quien señala que el primer paso que puede tener en cuenta el menor es buscar ayuda para, así, comprender la realidad. No es fácil aceptar que el padre o madre vive un vicio.

“Acudir a un adulto responsable que le genere confianza, como un maestro, psicólogo o sacerdote, al que pueda preguntarle cómo asumir el caso que se presenta en casa”, afirma la psicóloga, para quien una buena alternativa es esperar a que el padre esté tranquilo para acercársele y decirle cuánto lo quiere y respeta, al igual que hacerle ver que lo que está haciendo está vulnerando los derechos de todos y está causando daño.

Claudia Cely agrega que un papá vicioso es alguien que no ha reconocido que su comportamiento es diferente, sin entrar a calificarlo como bueno o malo, pero los hijos deben reconocer que su padre y su madre son seres humanos que pueden equivocarse y necesitan la oportunidad de cambiar y mejorar.
 
Aunque muchas personas consideran que los menores deben ayudar cuando quienes les dieron la vida están en problemas, la psicóloga piensa que lo mejor es aislarse cuando son víctimas de algún tipo de maltrato.

¿Qué consecuencias pueden presentarse en el hijo de alguien que vive un vicio?
Claudia Liliana explica que un padre vicioso puede provocar que el menor sea un consumidor más, agresivo, impaciente, con alucinaciones e inconsciente.

También, estos niños y adolescentes tienen más posibilidades de ser los adultos que mañana pensarán que es normal emborracharse o golpear a los demás. Serán personas con tendencias a depender física, cognitiva y emocionalmente para expresarse, ser y hacer.     

Esta es la muestra de los hijos que nacen con los valores invertidos, pues consideran que lo que hacen sus padres es lo correcto.

“Los adultos deben darle la mejor estabilidad a sus hijos para que tengan un sano desarrollo”, concluye la psicóloga Claudia Liliana Cely.

LA VOZ DEL EXPERTO
La importancia del apoyo / Azucena solano / Psicóloga

“Cuando los padres de familia son dependientes del alcohol o de cualquier otra sustancia, se sienten impotentes porque aparentan tener el control de todo, pero en el fondo saben que no. Esto puede provocar que se depriman con facilidad, que se tornen agresivos, se desesperen y se refugien en el alcohol, entrando así en un círculo vicioso.

Las consecuencias que estos padres pueden traer a sus hijos es que los menores también sean consumidores, también inviertan gran cantidad de su tiempo en algún vicio, descuiden a su familia y ya no haya tiempo para estar juntos.

Los hijos de estas familias tienen mayor riesgo de protagonizar conductas rebeldes, agresivas, buscan llamar la atención. De esta manera, estos menores estarán formándose en un ambiente desagradable, no reconociendo a papá o mamá como una figura de respeto y de ejemplo a seguir.

Es importante que los hijos se informen de las causas y consecuencias de las dependencias. Si en realidad aman a sus padres, vale la pena orientar y tratar de cambiar sus malos hábitos. Nunca referirse a ellos como ‘borrachos’, tampoco confrontarlos sino escucharlos y buscar información que permita identificar la raíz del problema.  

Todo esto se hace con dedicación y con amor para que la situación de los padres mejore y la de la familia también”.

Lo que implica

En una familia el factor que más influye en el consumo de sustancias psicoactivas o en conductas que desestabilizan la armonía familiar, es la presencia de estos mismos aspectos en uno de los padres del niño o adolescente.

Así lo reconoce el psiquiatra de niños y adolescentes, Mauricio Escobar Sánchez, quien advierte que las acciones de ayuda a padres con problemas como los señalados, no deben ser lideradas por los hijos a menos que sean casos de intoxicación aguda o maltrato.

“Los menores deben ser apoyados por la comunidad para denunciar el fenómeno del vicio en sus hogares, del cual son víctimas”, dice el psiquiatra, al tiempo que agrega que papá y mamá deben proporcionar conocimientos, habilidades personales, testimonios y valores para que los hijos desarrollen una actitud responsable. Los menores nunca deben ignorar la ayuda.  

Despertar conciencia

De acuerdo con el médico psiquiatra Camilo Umaña Valdivieso, cuando en las familias existen problemas de padres agresivos, alcohólicos o drogadictos, los niños adquieren una conciencia de esto y cuando se vuelven mayores, buscan tener una vida diferente.

Contrario a lo que la gente cree, que puede ocasionar frustración o traumas, estas dificultades hacen que los pequeños las enfrenten  y maduren.  
“Lo que uno recomienda a las personas que detectan en sus hogares a papás con problemas, es no ser críticos porque la crítica no sirve para resolver el problema. Lo mejor es buscar ayuda con el cura de la parroquia, profesores o sicólogos de los colegios”

A veces los padres reaccionan de manera negativa porque ven que sus hijos están contando los problemas familiares a extraños. Esta reacción es normal y la idea es seguir intentándolo hasta despertar conciencia. Teniendo conciencia de que algo se debe mejorar, será un gran logro. Dice Camilo Umaña.

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