América Latina se divide entre los alimentos y los biocombustibles | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-13 18:30:56

América Latina se divide entre los alimentos y los biocombustibles

La polémica sobre el impacto de los biocombustibles en los precios de los alimentos sigue viva a pesar de la crisis financiera mundial y divide opiniones en los países latinoamericanos.
América Latina se divide entre los alimentos y los biocombustibles

La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) acaba de echar un jarro de agua fría a quienes defienden esos combustibles obtenidos de vegetales como una alternativa barata y limpia a los derivados del petróleo.

Los biocarburantes contribuyen al alza del precio de los alimentos sin que mejoren la seguridad energética de los países ni se conozca si su uso tiene grandes beneficios para el medioambiente, dice el informe anual de la FAO publicado nueve días antes de la conmemoración, el 16 de octubre, del Día Mundial de la Alimentación.

Por esos motivos, el director de la FAO, Jacques Diouf, pidió que se revisen las políticas sobre los biocombustibles, salvo en el caso de Brasil, el pionero de esta fuente de energía.

Desde hace 30 a√Īos Brasil usa masivamente etanol de ca√Īa de az√ļcar para mover su flota de veh√≠culos comerciales y cuenta con una industria de la "agroenerg√≠a" que tiene un fuerte peso econ√≥mico.

Este a√Īo Brasil producir√° 25.500 millones de litros del etanol de ca√Īa y exportar√° 4.200 millones de litros, y se prev√© un aumento del 150% en la demanda interna en ocho a√Īos.

Tanto el Gobierno como empresarios niegan que el uso masivo de ca√Īa de az√ļcar para producir etanol influya en los precios de los alimentos, y el pa√≠s prev√© expandir su producci√≥n en el mediano plazo con inversiones por unos 24.000 millones de d√≥lares.

Sin embargo, para Diouf no hay lugar a dudas de que los biocombustibles generados a partir de las cosechas de cereales "han contribuido a la reciente fuerte subida de los precios de los alimentos", que ha hecho aumentar el n√ļmero de hambrientos en el mundo de 848 millones a 923 millones de personas.

Colombia, el segundo productor de biocombustibles de Latinoam√©rica, con unos 365 millones de litros anuales de etanol de ca√Īa y 73 millones de litros de biodiesel, es el m√°s entusiasta de la producci√≥n de "carburantes verdes".

En el suroeste del pa√≠s tiene cinco plantas de etanol de ca√Īa y lleva a cabo varios proyectos de producci√≥n de alcohol a partir de remolacha, papa y yuca.

México fue uno de los países más golpeados por la crisis de los alimentos cuando EE.UU. comenzó a usar su maíz para producir etanol, lo que encareció desde los precios de las tortillas, alimento básico de millones de mexicanos y centroamericanos, hasta los de la carne y los huevos.

Tal vez por eso, en ese país la producción de biocombustibles es incipiente y el Gobierno, que considera que no se puede "poner en riesgo la seguridad y la soberanía alimentaria", prohíbe el uso de cualquier tipo de grano de consumo humano o animal para producirlos.

Por el contrario, Per√ļ ha apostado fuerte a la producci√≥n de biocombustibles, aunque le faltan campos para cultivar 200.000 hect√°reas de canola, materia prima del biodiesel, o las cerca de 100.000 hect√°reas necesarias para atender la demanda nacional de etanol.

En Argentina, que export√≥ el a√Īo pasado 319.093 toneladas de biodiesel, en su mayor parte a EE.UU., la Secretar√≠a de Agricultura tiene un programa que estudia el cultivo con fines energ√©ticos de jatropa y cocotero en √°reas que no compitan con la actual superficie agr√≠cola.

El pa√≠s produce otras oleaginosas que destina al biodiesel, como la colza y el c√°rtamo, aunque los principales son alimentos como la soja y el ma√≠z, pero, seg√ļn especialistas, el abastecimiento de comida no est√° comprometido por la demanda energ√©tica.

El ex presidente cubano Fidel Castro es la "voz" principal contra los biocombustibles, cuya producción, a su juicio, "ocasionará un auge de la demanda, un alza colosal de los precios de estas materias primas alimentarias y una crisis humanitaria de consecuencias trágicas".

Sin embargo, Cuba no est√° fuera de la carrera por los biocombustibles y ha emprendido con Venezuela un programa para la extracci√≥n de alcohol de la ca√Īa de az√ļcar.

Ambos pa√≠ses oficializaron en febrero de 2007 un acuerdo para instalar 11 plantas de etanol y desarrollar la producci√≥n ca√Īera con esos fines en Venezuela, pa√≠s que nada en petr√≥leo.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, considera "un crimen" producir etanol derivado del ma√≠z, porque atenta contra la alimentaci√≥n de sus compatriotas, pero una empresa nicarag√ľense exporta el producto a Europa.

También en Bolivia, el Gobierno se opone al uso de productos agrícolas para hacer biocombustibles, pues lo ve como un riesgo para la seguridad alimentaria.

Una de las estrategias de Brasil con los biocombustibles es fomentar un mercado internacional para que el etanol sea comercializado como una "commoditie" y para eso busca acuerdos con países con disponibilidad de tierras, agua y mercados.

Hasta las peque√Īas econom√≠as de Centroam√©rica est√°n en sus planes porque tienen acuerdos de libre comercio con EE.UU., lo que permitir√≠a al etanol brasile√Īo burlar los altos aranceles de ese pa√≠s.

Mientras tanto, Costa Rica comenz√≥ este a√Īo el programa de producci√≥n de biocombustibles, y en 2009 empezar√° el uso de etanol y biodiesel en los autom√≥viles.

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