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La vida y el ajedrez | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-16 02:23:42

La vida y el ajedrez

En esta p√°gina vamos a reflexionar sobre la vida y su enorme parecido con el juego del ajedrez. Y de entrada, lo ponemos en ¬Ďjaque¬í con la siguiente pregunta:¬ŅSi a usted le llegara la ¬ĎMuerte¬í y ella le diera un plazo de 60 segundos para hacer algo antes de partir, qu√© har√≠a?
La vida y el ajedrez

¬ŅSacarle el quite?
- Imposible, cuando ella llega nadie la puede burlar.

¬ŅRezar?
- Es una buena opci√≥n, de pronto ser√≠a la √ļnica alternativa.

¬ŅCorrer y abrazar a sus hijos?
- A lo mejor no alcanzaría a llegar hasta sus brazos.

M√°s que un juego

Alguien le plante√≥ a la ¬ĎMuerte¬í un juego. Le dijo que lo enfrentara en el¬† ajedrez. Si ella ganaba, √©l tendr√≠a que partir de este mundo; si ocurr√≠a lo contrario, a la ¬ĎMuerte¬í le tocar√≠a esperar una nueva partida.

La propuesta puso a pensar a los dos, tal como ocurre con el ajedrez. Y es que cada ficha del tablero de la vida y la forma como nos comportemos, puede decidir entre el ¬Ďganar¬í o el ¬Ďperder¬í.

Toda jugada que se da tiene un prop√≥sito. En cada turno hay un plazo para resolver nuestras dudas iniciando un viaje hacia el frente, en ¬Ďzigzag¬í, o dando un paso al costado.

No falta quien retrocede, ya sea para rendirse o para buscar una nueva estrategia.
Es cierto que podemos vivir como reyes o como peones. Sin embargo, cualquiera que sea nuestra condición nos corresponde mirar hacia el frente porque, tal como ocurre en el juego del ajedrez, nadie avanza quedándose quieto.

Tambi√©n hay que arriesgarse a volar, a so√Īar, a querer una vida mejor para usted y para su familia. ¬°Claro! hay que saber jugar y, sobre todo, competir de una manera limpia.

S√≠, el ajedrez nos permite planear nuestros sue√Īos. Hablamos de aquellos anhelos que se elevan lo m√°s alto posible, pero que se conciben con los pies en la tierra. Mejor dicho, en el ¬Ďtablero¬í de las oportunidades.

También se nos permite caminar. No se trata sólo del ejercicio físico, sino de saber que se deben dar grandes pasos para alcanzar nuestras metas.
En este juego tenemos la opción de vencer  al  miedo. A veces vemos el camino muy tortuoso; pero cuando lo encaramos con valentía, aprendemos a clarificar el horizonte.

De manera irónica, el ajedrez nos muestra que ante un inconveniente como una enfermedad, o como otro tipo de amenaza, nos aferramos a la vida.

El ajedrez es un deporte para dos personas, y uno de los juegos de mesa m√°s populares del mundo. La vida es igual: es un dar y recibir entre dos, es proponer y, de manera especial, esquivar los peligros que nos rodean.

Se podría decir que es un juego de guerra. Tal vez así puede ser la vida misma, que casi siempre se da de una forma competitiva.
La ense√Īanza del ajedrez puede ser √ļtil como forma de desarrollo del intelecto; pero tambi√©n es una bella manera de entender que debemos avanzar, si queremos triunfar.

¬Ņqu√© est√° esperando?

Era temprano, casi de madrugada. El hombre estaba sentado en un sill√≥n despu√©s de haber trabajado durante toda la noche. Cuando abri√≥ lo ojos vio junto a √©l una figura muy conocida, pero nada apreciada: la espantosa ¬ĎMuerte¬í.
La horrible imagen le arrebató el pensamiento en un instante, lo miró de una manera fija y le dijo con voz tenue:

- ¬ŅSabe a qu√© he venido?
√Čl asinti√≥ con la cabeza y dijo: S√≠, lo s√©, ya es mi hora.
Confundida, la Muerte preguntó a su víctima:
- ¬ŅNo va a llorar? ¬°Todos lo hacen! Se arrodillan, suplican, juran que ser√°n mejores, ruegan por otra oportunidad; mientras que usted acepta mi llegada con resignaci√≥n.

¬ŅDe qu√© servir√≠a? le respondi√≥ su v√≠ctima.
Luego le pidió un favor: Déjeme darle un abrazo a mi hijo.
- ¬ĎBonita hora¬í para acordarse de √©l, le replic√≥ la Muerte.
A decir verdad, poca gente piensa en su familia mientras está en vida, pero al ver cerca el fin de sus días, todos piden lo mismo.
Pese a la s√ļplica, la Muerte sac√≥ al hombre de la casa. Ambos salieron y un extra√Īo tren aguardaba en la calle. Luego lo abordaron.
- ¬ďNo todo es aburrido a la hora de morir, no puedo decirle lo que pasar√° al llegar, pero le propongo que juguemos ajedrez para matar el tiempo¬Ē, le sugiri√≥ la Muerte.
El juego se inici√≥. La v√≠ctima no se calmaba aunque comenz√≥ ganando, consigui√≥ un ¬ďalfil¬Ē y un ¬ďcaballo¬Ē. Pero era obvio que eso no lo alegraba.
Mientras jugaba, la Muerte le preguntó:

- ¬ŅA qu√© se dedicaba en vida?
Soy… es decir, era el gerente de una gran empresa. Trabajaba todo el día, sin descanso para sostener a mi familia. No entiendo cómo usted me saca de la casa y los deja a ellos desprotegidos.
La Muerte le contestó:

- No es mi culpa, es su responsabilidad. Usted, teniendo tantas cosas buenas por hacer, se encerr√≥ en el trabajo, se olvid√≥ de los sentimientos, no les import√≥ los dem√°s, se volvi√≥ ego√≠sta. Y ahora,¬† cuando lo visito, demuestra ternura, humildad, tristeza, miedo, e incluso¬† preocupaci√≥n. Yo como una simple¬† ¬ĎMuerte¬í, soy s√≥lo un pe√≥n de ajedrez.¬† Hago lo que debo hacer y nada m√°s. En cambio, usted era due√Īo de su propia vida y no la aprovech√≥ lo suficiente.
De pronto, con una jugada de peón, la víctima puso en jaque a la Muerte. Sin embargo, el hombre no se alegró.
Es una pena que no sirva de nada. No me importa ganar, de todos modos ya estoy aquí y esto es un simple juego de ajedrez, que no aleja de mi mente a mi hijo.
Mientras él sollozaba, la Muerte exclamó:
- ¬°Llegamos!

El hombre abri√≥ los ojos y se vio sentado de nuevo en su viejo sill√≥n.¬† Todo hab√≠a sido un sue√Īo. Eran las 6:45 de la ma√Īana, y en lugar de gritar ¬°Estoy vivo!¬† como lo har√≠a cualquier otro, sali√≥ al patio y dijo con voz tenue: ¬°Gracias Dios m√≠o!
Luego despertó a su hijo y le dijo que hoy era domingo.

- ¬ŅMe despierta para decirme que es domingo?, le pregunt√≥ el peque√Īo al pap√°.
No hijo, los desperté para decirle que lo amo con toda mi alma.
Reflexión: No esperemos el momento en que nos corresponda jugar ajedrez con la Muerte; mucho menos para pedirle más tiempo, o sólo una oportunidad. ¡Hagámoslo ahora! Hoy es el tiempo propicio para vivir.

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