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La Reforma a la Justicia y el ministro | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-17 01:28:23

La Reforma a la Justicia y el ministro

La Reforma a la Justicia y el ministro

Jornada tras jornada de la vida política del país hay más pruebas de que Fabio Valencia Cossio no es el hombre para la actual coyuntura política y que su incidencia en esa complicada urdimbre que es el mundo de lo político y social está en barrena.

El paro judicial puso sobre la mesa que no tiene la capacidad de negociación que las circunstancias exigen. Además, dejó que el movimiento indígena se volviera un amargo caso de Policía; no tuvo habilidad para impedir que el asunto terminara siendo un problema de orden público.

 Los levantamientos sociales que ha habido en el Urabá y los que están germinando en otras regiones han demostrado que quien desempeña la cartera de la Política no es el más señalado para ocuparla en un momento de tantas turbulencias sociales.

Y lo anterior no es lo único pues cada día hay más descontento y es más notorio el desatino en sus actuaciones.

Lo enumerado es solo parte de la suma de fracasos en este frente. Uno de los principales desafíos que tenía el doctor Valencia Cossio era que el proyecto de Reforma de la Justicia fuera atinado, diera solución a  los puntos más críticos de tan delicado tema, enfrentara el problema de la lentitud en la administración de Justicia, imaginativamente propusiera soluciones a las dificultades presupuestales y administrativas que hay para imponer la oralidad en las diversas áreas de la Justicia y lo más importante, que fuera aprobada.

Pero no, el texto solo tocaba lo pertinente a la mecánica de la selección de nombres para desempeñar cargos en la magistratura, en la postulación de candidatos a la dignidad de Procurador General de la Nación, es decir, solo aspectos de mecánica electoral. Y punto. Proponer salidas a lo crítico, brillaba por su ausencia.

Las críticas más inteligentes y serias fueron hechas por los magistrados de la Altas Cortes y bastó su intervención en el seno de la Comisión Primera Constitucional del Senado para que ella “se cayera” en forma estruendosa.

Hoy el problema no son las conductas típicas, antijurídicas y culpables de que la Justicia acusa a su hermano Guillermo León. Lo que está  a la orden del día es que el ministro del Interior y de la Justicia no es la persona apta para tal cargo pues cada problema al que se enfrenta se convierte en una mina quiebrapatas a la que no es capaz de hacerle el quite. Y si no puede resolver los problemas, ¿para qué se insiste en que siga en tal cartera? ¿Se espera acaso que hayan explotado demasiadas cosas en sus manos?

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