
Miles de manifestantes de una Argentina dividida y conmovida se concentraron ayer en dos marchas antagónicas, una del gobierno y otro de la oposición, para influir en el Parlamento a 24 horas de debatirse una ley que aumenta los impuestos a las exportaciones de granos, uno de los cruciales de la economía. El gobierno de Cristina Kirchner tiene mayoría en el Senado como para sancionar mañana la norma aprobada por la Cámara de Diputados, con la que el fisco recaudaría (sólo por derechos aduaneros, sin contar otros tributos) unos 11 mil de los 24 mil millones de dólares en que está avaluada la cosecha de soya de este año.Entre 80.000 activistas se movilizaron en defensa de la presidenta Cristina Kirchner y de los tributos a la codiciada soya y otros granos.A su turno, líderes agropecuarias y los opositores reunieron 250 mil personas en el otro acto.La presidenta me pidió que les dijera que no vamos a permitir que en la mesa de los argentinos haya precios internacionales de los alimentos. Habrá precios nacionales, dijo su marido, el ex presidente Néstor Kirchner.Mientras, ante otra multitud que se desplegó por la ancha avenida Libertador (en un sector de clase media alta del barrio Palermo), el más popular de los líderes agrarios, Alfredo De Angeli, aseguró que el campo no tiene rentabilidad, nos están saqueando con los impuestos.Sabia usted queArgentina es el primer exportador mundial de harinas y aceites de soya, el cuarto de trigo, el segundo de maíz y el tercero de granos de soya?100 Días duraron cuatro huelgas en rechazo al nuevo esquema tributario. En las protestas se bloquearon carreteras.