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Exiliados en su patria | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-19 05:00:00

Exiliados en su patria

Enfundado en su impermeable el viejo médico deambulaba en la noche rumbo a su casa mientras la fría llovizna le golpeaba el rostro y las manos. –“Condenada lluvia”, pensó. Y apuró la marcha.
Exiliados en su patria

“Ya casi llego”, murmuró abstraído. De improviso dos figuras se destacaron en la penumbra; un hombre y una mujer surgieron ante él: “Buenas noches doctor”, saludaron con respeto y afecto. Los reconoció: eran Pedro y Rosa, su mujer. Un hermano de Pedro había sido su paciente remitido por su hija médica desde San Vicente de Chucurí treinta años atrás. No había vuelto a verlos, pero los recordaba bien pues su hija le había dado noticias suyas.

Pedro y Rosa habían sido expulsados por amenazas de desconocidos que querían apoderarse de sus tierras y las de sus vecinos para vendérselas a terratenientes, “políticos” y empresarios. Pedro y Rosa huyeron a medianoche con sus dos pequeños hijos de ocho y seis años, sin llevar nada consigo aparte de sus ropas; perdieron sus bienes, su casa, sus tierras, su vaca, su yegua, como muchos otros de sus vecinos; todo lo perdieron, hasta su propia identidad.

 Los padres de Rosa vivían en el Catatumbo, en La Gabarra. Allá fueron a dar los exiliados y también de allí los expulsaron a la fuerza otros compatriotas después de quemar la casa de los padres de Rosa y asesinar a sus dueños y a sus nietos, los hijos de Rosa, violar a Rosa y dejar gravemente herido a Pedro a quien abandonaron creyéndolo muerto.

La historia de Pedro y Rosa es igual a la de más de tres millones de colombianos que han sido denominados con los nombres más disimiles: “desplazados, exiliados, desechables, vagos, pordioseros, vinculados, itinerantes, terroristas”. Después nada supo de ellos el viejo médico que se cruzó con Pedro y Rosa en una lluviosa noche bumanguesa.

Tal vez, usted, amigo lector, tropiece algún día o alguna noche, en un semáforo, o en el cruce de una calle, con algún compatriota, su mujer y sus hijos, desterrados de su propia tierra y abandonados por el Estado. Su historia es tan individual como la de Pedro y Rosa y no es sólo un dato estadístico como es la cifra de uno entre tres o cuatro millones de desplazados o una de las familias de los cuarenta y cinco millones de colombianos con un índice de pobreza de 50% y un Coeficiente de Gini de 0,56 (el 1 es la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y las demás ningún ingreso) y el 0 es la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos).

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